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El fichin de mi vida: Quake

La lista de fichines que entra en esta categoría, en cada uno es amplia y variada. Para mi, Quake es uno de esos juegos que nunca voy a olvidar ni a querer dejar de jugar. Aquí, mi humilde historia.
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Por: Ani Albano

Tenia aproximadamente 12 años. Como ya les habia contado, mi mundo fichinero se limitaba a un Sega y un Family que habia desaparecido en circunstancias misteriosas. La unica PC disponible en casa en ese momento era la de mi hermano mayor, que a duras penas y nos dejaba tocarla a riesgo de que nuestras manos sean amputadas.

Mi hermano nunca fue un tipo que guste mucho de los juegos, lo cual es gracioso porque tenia pilas y pilas de ellos practicamente sin usar, abandonados en un gabinete que juntaba mas polvo que el juego de E.T. para Atari enterrado en el desierto.

Un buen dia se me dio por revolver ese pilon de juegos y encontre uno que me llamo mucho la atencion. En su portada, tenia un extraño simbolo con una especie de media luna atravesada por lo que parecia ser un clavo. En la parte superior se repetia el mismo simbolo simulando una Q, Quake, era el nombre de ese juego, y a escondidas me decidi a poner el CD y ver que pasaba.

Empece el juego con una mirada extraña a lo “¿que es esto?”. Ni me habia tomado la molestia de leer la contratapa, la emocion de estar haciendo algo que estaba terminantemente prohibido me llenaba de ansiedad. Asi fue que me encontre ante tres pasillos que finalizaban en una especie de puerta con lo que parecia ser ruido blanco. Fui hacia mi derecha, donde se encontraba un pozo de lava separandome de mi objetivo. Claro que debo haber muerto 10 veces antes de poder realizar un salto certero y llegar a la puerta, pero eso no me impidio seguir, siempre fui una persona muy perseverante. La maravilla y el asombro que siguio a mi aprendizaje sobre los controles fue simplemente indescriptible, no era la primera vez que tenia contacto con un FPS, ya en su momento habia probado un poco Doom en la casa de primos, pero esta vez era diferente. Sin control de nadie, sin supervision adulta, y sin el ojo critico que media mi edad en base al juego, empece a avanzar a los hachazos y a los tiros, en un total frenesi de violencia que me divertia con creces (ni sadica ni nada, era divertido). En el momento en que mas estaba disfrutando abrir fuego y derribar a mis enemigos, mi vieja me descubrio por los gritos y los sonidos e instantaneamente me saco de un voleo de en frente de la PC. “¿Que haces jugando esto? ¡Es muy violentos para vos!”. No te culpo, mama. vos querias criar una dama, pero el vicio de los juegos siempre fue mas fuerte que yo y se que en algun punto te diste por vencida.

A partir de ahi, todo se basaba en estrategia: esperar la hora de la siesta, escabullirme en las noches cuando mi hermano no estaba, campear la PC hasta que no hubiera nadie a la vista. Yo solo queria jugar Quake, solo queria terminar con el mal que se alojaba en ese juego, queria ser la heroina de la historia y queria acabar con todos los malos que se me cruzaran por el camino, no me importaba nada mas. Claro que en esa altura de mi vida no pude terminarlo, las trabas eran demasiadas y los retos por descubrirme, muy grandes. Asi que me resigne hasta que llego el dia de mi adolescencia en el que finalmente me sente frente a una maquina, sin escarmientos y sin nada, y fui en busca del final que nunca habia podido alcanzar. Quake fue ese juego que nunca se fue de mi cabeza, uno de los primeros FPS que mas disfrute y mas momentos de alegria me generaba. Si estaba de mal humor, jugando me olvidaba de todo, si estaba triste, me devolvia los animos, si estaba feliz, era un boost de alegria sin parar. Lo mejor de todo es que a mas tiempo paso, mas referencias descubri dentro de la historia, donde los monstruos Lovecraftianos como Shub-Niggurath, el rey de los demonios, el peor y mas grande boss del juego, cobraba vida.

No fue solo por la dificil quest para terminarlo, ni tampoco por un capricho, Quake es uno de los fichines de mi vida porque abrio una puerta que nunca mas se pudo cerrar: mi verdadero amor por los juegos, la pasion que genera el momento vivido, y es el dia de hoy que, si vuelvo a jugarlo, creo que va a generarme las mismas sensaciones que aquella primera vez en la que, siendo una niña, fui llamada a las armas.

Es por eso que Quake, en mi corazon, es uno de los fichines de mi vida.

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