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El fichín de mi vida: Catherine

Son pocos los juegos capaces de borrar los límites entre lo que sucede dentro de la pantalla y fuera de ella. Catherine no es sólo uno de estos elegidos; es también uno de los fichines de mi vida.
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Por: Victor Gueller

Antes de comenzar a explayarme sobre este inclasificable juego de Atlus, es necesario hacer una aclaracion: Catherine no es EL fichin de mi vida. Es uno de los que mas me ha sorprendido, uno de los que mas he disfrutado e –indudablemente- uno de los cinco mas importantes en mis largos años como jugador. Sin embargo, el titulo que me define, el juego del que nunca podre cansarme, comienza con una gigantesca Z, y tendran que esperar un tiempo para poder leer mis opiniones sobre el.

Catherine ha sido mas que una sorpresa. Fue una revelacion. Durante los meses previos a su lanzamiento, se especulo con que seria un juego con elementos de terror e incluso con que tendria escenas de alto contenido erotico. Nada de esto es cierto, al menos en un principio. La gran mayoria de los videojuegos intenta apelar al miedo basandose en lo clasico y elemental: presencias sobrenaturales, horror psicologico, apariciones repentinas. Catherine supo diferenciarse de todo aquello, incomodando a los jugadores a traves de un elemento tan crudo como espeluznantemente real: la llegada de la madurez.

Este juego nos plantea un acercamiento metaforico a las problematicas del joven promedio, aquel que transita la delgada linea que divide la adolescencia tardia de la adultez. De este modo, nuestros “enemigos” podrian identificarse como el compromiso, la familia, la fidelidad o la comodidad pequeño-burguesa. Catherine nos propina un certero golpe alli donde mas duele, en nuestras propias inseguridades. El titulo esta claramente dividido en dos partes, una que propone una sucesion de puzzles de elevada dificultad y otra que nos permite conocer mejor la historia de Vincent y sus dos bellas contrapartes: Catherine y Katherine.

Escribir sobre una historia que no tiene desperdicio seria arruinar gran parte de la sorpresa del juego. Por el contrario, creo que lo mas apropiado para justificar su presencia como uno de los fichines de mi vida seria ahondar en las sensaciones que me supo producir.

Cuando jugue Catherine, mi propia vida se presentaba como un gran signo de interrogacion. La incertidumbre sobre el futuro, el deseo de formar una familia y la incomoda sensacion de sentir que no habia hecho todo lo que hubiese querido hacer, lograron que mi retroalimentacion afectiva con el titulo fuera total. Ante tal panorama, cada una de las preguntas que el juego plantea a lo largo de su devenir era la excusa perfecta para indagar sobre mis verdaderas emociones y sobre el modo en que queria proyectar mi porvenir.

La historia de Catherine es universal. Todos alguna vez pasamos o pasaremos por las dudas que Vincent expresa como nadie ha hecho en la historia de los videojuegos. Nosotros, como humanos, siempre tendremos la posibilidad de elegir, y es ese pequeño guiño del destino lo que mayor incertidumbre nos traera en la vida.

Para mi, los videojuegos representan experiencias. Mas alla de lo que uno siente al momento de jugarlos, creo que lo mas importante es lo que queda una vez que lo terminamos. Se que recordare a Catherine por el resto de mi vida; por acompañarme cuando crei que estaba solo, por demostrarme que un personaje virtual puede tambien tener sentimientos y –fundamentalmente- por perturbarme a traves de la sombra del mas cruel de los enemigos: el paso del tiempo.

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