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Ecco the Dolphin cumple 26 años ¿sabías que lo inspiró una droga ilegal?

La bizarra historia de los años 60 que inspiró uno de los mejores juegos de Sega Genesis.

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Por: Tomás García

Ecco the Dolphin cumple 26 años ¿sabías que lo inspiró una droga ilegal?

Ecco the Dolphin cumple 26 años ¿sabías que lo inspiró una droga ilegal?

¿Sabían que Rippy ama Ecco the Dolphin? Lo ama, mal. Sí, es curioso. Pero al mismo tiempo, ¿cómo culparlo? Ecco es el delfín más simpático del mundo de los videojuegos, con un excelente juego debut que lo respalda. Aunque si indagamos un poco más profundo dentro de sus orígenes, vamos a encontrar la extraña historia que lo inspiró.

Ecco The Dolphin salió un día como hoy en 1992 para Sega Genesis/Mega Drive, una idea de Ed Annunziata. El juego fue un éxito sorpresa, más por la temática en la que se basaba que el producto final, que era un pulido juego de acción y aventura, con una trama demencial y una excelente producción. Los controles respondían a la perfección y si no se puede considerar un “Gran Juego” uno donde viajas en el tiempo como un delfín, entonces yo no sé qué es eso. La historia en sí era una locura, con Ecco el delfín el único sobreviviente del océanos después de una abducción extraterrestre, en un viaje que lo llevará por todos lados, incluido por supuesto, un viaje en el tiempo a la prehistoria para prevenir dicho atentado.

Annunziata dijo haberse inspirado en el libro de Hank Searls, Sounding, que explica cómo los delfines utilizaban ecolocalización, y también haber escuchado mucho Pink Floyd, lo que se nota en la música y el tono que tiene. Aunque el juego era de acción y aventura en un sentido tradicional, incluyendo la alta dificultad que caracterizaba a los mejores, lo que era atípico era cómo transicionaba entre momentos de paz infinita, tensión y pánico absoluto, y no siempre por los enemigos, sino porque el mundo que nos permitía explorar era rico en detalle. Y no lastimaba que tenía unos gráficos fantásticos para la época.

Ahora bien, si me permiten una pequeña digresión. Hay una historia muy particular respecto a los delfines, provocada principalmente por el científico John C. Lily. Resulta ser que a principios de los años 60 encabezó una investigación financiada por la NASA para estudiar si existía la posibilidad de enseñarles a hablar, con el fin de investigar medios de comunicarse con extraterrestres. Sin querer aburrirlos con una historia que incluye una casa inundada para vivir lo más cerca posible de los animales, un montón de ketamina (en la época su legalidad estaba en un gris), posible sexo interespecie, resulta ser que el experimento resultó con pocos resultados concretos pero una cantidad inagotable de bizarras historias.

Con el paso del tiempo, Lily participó de todo tipo de estudios, algunos relacionados con drogas psicoactivas, incluyendo la creación del primer tanque de aislamiento sensorial. Tal como documentó, en varios de estos viajes creyó ser contactado por una fuerza extraterrestre que monitoreaba y prácticamente controlaba lo que ocurría en la Tierra, llamada la Earth Coincidence Control Office (ECCO). Y bueno, el resto es historia, podríamos decir.

¿Y qué tiene que ver esto con Ecco the Dolphin y Ed Annunziata? ¡BUENO! Ya que lo mencionas, aunque nunca admitió directa influencia sobre el juego, sí admitió en su página de Facebook haber leído mucho a John C. Lilly. Y de ahí se explica toda la parte de la invasión extraterrestre, así también como mucho del imaginario del juego que pasa con enorme naturalidad entre lo normal y lo surreal.

Como para no hacerse encima a los 9, 20 o 50 años.

Y aunque estas historias no tienen una correlación directa, más allá de que el creador haya leído los escritos de ese científico brillantemente chiflado, Ecco the Dolphin terminó siendo un juego bastante aterrador, cómo bien podría ser un mal viaje. Si dudas se preguntaran, ¿que puede asustar de la aventura de un delfín intentando salvar la Tierra?

El juego sin lugar a dudas tiene una cualidad ominosa. Entre la música y el paso, que solía pasar de momentos pacíficos y bonitos, a misteriosos y tensos a que directamente aparezca el sprite más gigante de la generación en la forma de una ballena. Por suerte la ballena era un aliado, pero eran estos cambios de cambios de tono repentinos, que podían darle un infarto a un saludable niñato. ¿Y por qué no, también, el simple hecho ser un pequeño e incidente delfín contra una súper especie extraterrestre?

Sin dudas son estos misterios de diseño los que han hecho de este juego de Sega algo tan perdurable en la memoria de quienes lo jugaron, cómo sin dudas, nuestro querido Rippy, como tantos otros, marcado por el pequeño delfín que pudo.

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