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Cosmos: A Spacetime Odyssey, Episodio 7

El Tio Erwin analiza el séptimo episodio de Cosmos: A Spacetime Odissey, la reimaginación de la serie original de Carl Sagan realizada con tecnología y datos científicos actuales.
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Por: Diego Bournot

Cumplida la mitad de la temporada de esta espectacular reimaginacion de la serie original de Carl Sagan, de la mano de nuestro anfitrion, el carismatico Neil deGrasse Tyson, hemos explorado los confines  del universo visible, la celula y el atomo, el centro de un Agujero Negro y la fabrica a nivel molecular en la cual las plantas producen la fotosintesis, la energia mas limpia que podemos encontrar en nuestro planeta. Tyson nos ha hecho comprender conceptos basicos de las leyes que gobiernan nuestro universo, como la gravedad y la velocidad de la luz, a la vez que nos llevaba de visita al pasado, descubriendo la vida de algunos de los grandes cientificos y pensadores de la humanidad. Capitulo tras capitulo, hemos asistido maravillados a un despliegue visual magnifico, el cual se combina con el relato de uno de los cientificos mas brillantes de la actualidad, en un espectacular coctel que, por sobre todas las cosas, ha derribado el concepto de que la ciencia es aburrida.



Ahora, en este septimo episodio, Cosmos inaugura la segunda mitad de la temporada  proponiendonos explora el trabajo del geoquimico Clair Patterson (1922-1995), quien calculo la edad de la Tierra -4,5 miles de millones de años- utilizando un metodo de analisis basado en el uranio y el plomo, a la vez que nos llamo la atencion respecto de los peligros de contaminar con este ultimo metal la atmosfera y la cadena alimenticia.



Para comprender las consecuencias de los calculos de Patterson, Neil nos lleva a explorar la forma en que nacen las estrellas y los sistemas solares, mostrandonos que elementos se combinan para dar forma a los planetas: hierro para el nucleo liquido, carbono para los diamantes y la vida, oxigeno para las rocas, el calor y el aire. Neil nos cuenta que desde hace mucho tiempo, el hombre intento desentrañar el misterio de la edad de la Tierra. Para ello, en otras epocas se estudio la Biblia. Empleando una fecha cierta encontrada en la misma, la muerte del rey asirio Nabucodonosor, y sumando el resto de las vidas que se narran en la misma, el arzobispo irlandes James Ussher, uno de los cultores del Creacionismo -la creencia religiosa de que la Tierra fue creada por Dios pocos milenios antes de Cristo, como se describe en los dos primeros capitulos del Libro del Genesis- llego a la conclusion de que la Tierra se creo en el año 4004 AC. Sin embargo, esta teoria pronto contrasto con los descubrimientos astronomicos que mostraban a un universo en expansion, y del cual recibiamos luz de estrellas y galaxias situadas tan lejos, que era imposible que las mismas correspondieran a un universo joven.



Para probar la edad de la Tierra, Tyson nos lleva a visitar el Gran Cañon del Colorado, dividiendo esta profunda garganta en el terreno en diferentes etapas de sedimentacion, y pidiendonos que elijamos una cualquiera de ellas. Las diferentes capas de roca estan compuestas de sedimentos, finos granos que han sido comprimidos durante eones, formando rocas, de las cuales las que se hallan en lo mas profundo del cañon, son las mas antiguas. Sin embargo, a la hora de emplear una medicion de la acumulacion de los sedimentos para determinar la edad de la Tierra, nos topamos con que los mismos no se acumulan siempre a la misma velocidad: pueden variar desde un pie -30 centimetros- cada mil años, a un pie en unos pocos dias, si el ritmo normal es alterado por un cataclismo, y por otra parte, la regla de que los sedimentos mas profundos son lo mas antiguo sobre la Tierra no es cierta: incluso las capas mas profundas de roca no son lo mas antiguo en la Tierra, ya que ni siquiera la roca puede sobrevivir a la violenta infancia de la Tierra. Por ello, los calculos a los que llegaron los cientificos empleando este metodo eran tan dispares, que variaban de 3 millones 15.000 millones de años.



Sin embargo, otra es la historia en el espacio: al respecto, Neil nos cuenta que la clave para calcular la edad de la Tierra la dieron los meteoritos. Los mismos constituyen los elementos mas confiables a la hora de calcular su edad. El cinturon de asteroides que se encuentra entre Marte y Jupiter puede considerarse como los ladrillos y la argamasa sobrante de la creacion de un planeta, sin haber sufrido ningun cambio desde esa epoca, y por tanto, los mismos pueden aportarnos datos concluyentes sobre en que epoca se formaron los planetas, incluida la Tierra. Por ejemplo, fragmentos del mayor asteroide caido en Arizona se han mantenido intactos: si pudieramos averiguar la edad del hierro que se encuentra en los mismos, podriamos aprender algo nuevo.



La clave esta en la invulnerabilidad del atomo de plomo. A lo largo del tiempo, los inestables atomos de uranio se convierten en atomos de torio, y a continuacion, pasan por otros diez cambios antes de convertirse en atomos de plomo, estado en el cual permaneceran por toda la eternidad: podemos golpear el plomo con un martillo, hervirlo en aceite, vaporizarlo, y el nucleo del mismo seguira funcionando: el plomo seguira siendo plomo. Entonces, empleando el uranio para calcular la edad de la Tierra, nos planteamos que si pudieramos averiguar el tiempo que le ha tomado al uranio de los meteoritos convertirse en el plomo que los mismos contienen hoy, entonces podriamos calcular la edad de nuestro planeta. En el siglo pasado, Harrison Brown comprendio esto, y encargo a Clair Patterson el trabajo.



Trabajando con el plomo de los meteoritos, Clair descubrio que sus mediciones no tenian sentido: la presencia de plomo en los mismos era cientos de veces superior a la que debia ser: ¿podrian estar contaminadas las muestras? Sin importar lo que hiciera, la cantidad de veces que desinfectara el laboratorio, e incluso que hirviera los contenedores en acido, las mediciones eran erroneas. Finalmente, Clair llego a la conclusion de que el mismo deberia crear su propio laboratorio, empleando un nuevo concepto: el del laboratorio completamente inocuo, creando una maquina que lograra finalmente medir con total exactitud la cantidad de plomo en un objeto dado, sin interferencias causadas por la contaminacion ambiental, cargada de plomo. Empleando el espectrometro de masa, Clair llego a la conclusion de que la Tierra tenia 4,5 billones de años de antigüedad.



Sin embargo, este descubrimiento llevo a otro: el de la contaminacion por plomo. Para comprender el efecto nocivo del plomo en nuestro organismo, Neil nos hace visitar la antigua Roma, en la cual se utilizaba el plomo para todo tipo de fines, desde la plomeria de las cañerias de los acueductos, hasta para endulzar vinos agrios. A continuacion, Neil nos lleva al interior de nuestro propio cuerpo, mostrandonos como el plomo interfiere con nuestra estructura molecular, mimetizandose con otros minerales importantes para la vida, como el zinc y el hierro, pero sin cumplir las mismas funciones que estos.



La investigacion de Patterson respecto de la edad de nuestro planeta lo convirtio en un experto en el plomo. Decidido a descubrir de que forma el mismo circula en el ambiente, el mismo midio su concentracion en agua superficial y agua profunda, descubriendo que el agua superficial contenia una enorme cantidad de plomo: el mismo plomo que durante años habia contaminado sus muestras  de meteoritos, impidiendole medir el plomo que los mismo ya traian dentro de si mismos. Buscando de donde salia tanto plomo, Patterson descubrio que el mismo provenia de las emisiones toxicas de los motores de combustion interna, alimentados a nafta con plomo. Apenas tres dias despues de publicar sus descubrimientos en un escrito de divulgacion cientifica, Patterson vio su investigacion privada de fondos, y amenazada por personas inescrupulosas dispuestas a intentar que el mismo perdiera su trabajo: nada menos que los abogados de las petroliferas, a las cuales no les preocupaba el daño ecologico que causaban. Pagando sus propios "cientificos", los cuales falsearon la verdad, las petroliferas se salieron con la suya durante decadas, hasta que el incansable trabajo de Patterson logro que el plomo fuera prohibido como parte integrante de los bienes de consumo en Estados Unidos. Desde entonces el impacto ha sido dramatico: las concentraciones de plomo en el organismo de los ciudadanos norteamericanos ha descendido hasta niveles infinitesimales, mejorando enormemente su salud, y con ello, su calidad de vida. Hoy dia, no hay indicios de niveles toxicos de plomo en los ciudadanos norteamericanos, gracias al trabajo de este cientifico que, inicialmente, solo intentaba calcular la edad de nuestro planeta, y cuyo trabajo llevo a una conclusion mucho mas importante: la de que, al igual que en las antiguas epocas del Imperio Romano, el pueblo estaba siendo intoxicado sin siquiera saberlo. La eliminacion de esa amenaza constituye el mayor logro de este poco conocido cientifico.



Tras varios episodios en los que nos ha hecho tomar conciencia sobre nuestro rol en la creacion, Neil emplea este episodio de Cosmos para llamarnos la atencion sobre otro tema de enorme actualidad: la contaminacion ambiental, y nuestra capacidad inherente de cambiar las cosas si nos proponemos hacerlo, tal y como lo hizo Patterson el siglo pasado. De esta forma, Cosmos añade a nuestra toma de conciencia respecto de nuestra posicion, pasado, presente y futuro en el Cosmos, una nueva nocion: la del ecologismo, y la necesidad de cuidar el unico planeta del cual disponemos. Pese a ya vislumbrar nuestra capacidad futura de alcanzar las estrellas y colonizar nuevos mundos, la humanidad aun no ha alcanzado ese estadio, y necesita urgentemente cambiar el foco de su existencia. En este mundo en el que vivimos, que cada dia se nos antoja mas pequeño, es necesario hacer un uso prudente de los recursos que nos ha otorgado la naturaleza, y comprender que tener aire puro para respirar, agua pura para beber, y comida sana para ingerir, son cuestiones mucho mas importantes que la comodidad de tener nuestro propio automovil.



En apenas siete episodios, Cosmos se ha revelado como un show de divulgacion cientifica magnifico. El mismo no solo educa con una enorme gracia y belleza, sino que, ademas, revela su costado humano, e incluso hace las veces de objetor de conciencia, instandonos a cuidar nuestro bello planeta, inundando nuestros sentidos y martillando en nuestro inconsciente mensajes claros a varios niveles, todos ellos de suprema importancia: quienes somos, donde estamos, para que estamos, y que nos depara el futuro. Dificilmente se pueda pensar en otro programa capaz de estimular nuestra imaginacion y nuestra conciencia de la forma que lo hace este magnifico emprendimiento.