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Castle Rock, punto de referencia al universo King

Referencia geográfica y en todo sentido, la nueva serie de Hulu engancha, pero tendría que bajar con el fanservice
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Por: Florencia Orsetti

De mano de Hulu llegó esta semana Castle Rock, serie basada en la obra literaria de Stephen King, con el propio escritor actuando de productor ejecutivo junto con J.J. Abrams. No hace falta aclarar que King es uno de los autores más adaptados a la pantalla, pero esta nueva producción es única en su tipo en la medida en que no adapta ninguna obra en particular, sino que es una historia original inspirada en sus temas frecuentes, con guiños por doquier a muchos de sus cuentos y novelas, y fanservice hasta en el elenco. Ambiciosa, así es la premisa de Castle Rock y ahora que pudimos ver tres episodios, ¿qué tan a la altura está de las expectativas?

La referencia del título es más que obvia para los fans. Castle Rock es el pueblo ficticio de Maine en el que ocurren los sucesos de The Dead Zone, Cujo, The Body (la novela en la que se basa Stand by Me) y otras obras más o menos conocidas. Pero está lejos de ser la única referencia. La acción en estos primeros episodios transcurre en gran parte den la prisión de Shawshank. Justo un día antes de su retiro, el director del lugar, Dale Lacy (Terry O’Quinn), se suicida y no pasa mucho hasta que nos enteramos de que estaba convencido de que algo oscuro pululaba por el pueblo. Todo apunta a un extraño muchacho raquítico como el culpable (encarnado por Bill Skarsgard, quien hizo de Pennywise en la más reciente adaptación de “It”).

Otra de las caras protagónicas es Henry Deaver (André Holland), quien tiene una niñez turbulenta aparentemente, de la que seguro sabremos en futuros episodios y que regresa a Castle Rock, su pueblo natal, para investigar un poco más del personaje de Skargard. Su madre Ruth está encarnada por nada más y nada menos que Sissy Spacek, quien hizo de Carrie en el film de Brian De Palma de 1976.

Y hay más guiños, así como easter eggs. Los créditos en sí mismos son una colección de textos extraídos de libros de King. Pero Castle Rock, por suerte, es mucho más que esto.

En pocas palabras, la serie de Hulu arrancó bien. Maneja bien los climas, el suspenso progresa de manera natural y entiende a la perfección muchas de las temáticas de King. Pero no deja de haber una de cal y otra de arena. La elección del elenco referencial me parece acertada, no solo porque consiguieron darle una impronta King por fuera de la trama, sino porque eligieron artistas que pisan fuerte. Además de los ya citados, Melanie Lynskey (Rose Red) maneja muy bien el papel de Molly, una psíquica tan humana como dramática y divertida; la veterana Frances Conroy (The Mist serie de TV) tiene un papel menor que en American Horror Story, pero nos gusta ver a una actriz de género en un papel tan lleno de incógnitas.

Lo que me agobia y satura de Castle Rock es la necesidad artificial de que todo calce en el universo de Stephen King. Que gran parte del hilo conductor de la trama sean los traumas de la niñez de varios personajes y que Castle Rock tenga los secretos propios del “pueblo chico, infierno grande” ya son tropos que de por sí le dan la impronta del escritor, y es por eso que me parece absurdo e innecesario que haya guiños con animales que se levantan de la tumba (Pet Sematary) o apellidos como Torrance (The Shining). Es cierto que King en sus novelas hace esto de hacernos creer que todo es parte de un mismo universo, pero en Castle Rock las referencias están puestas para que los fans se pongan a mirar las escenas con lupa y eso se nota. No se terminan de sentir orgánicas.

Con todo lo dicho, lo mejor de Castle Rock, y por lo que vale la pena verla, es porque rompe con la idea general que tienen muchos del tipo de terror que hace Stephen King. La serie no tiene casi sobresaltos, no busca generar terror, pero si nos genera una incomodidad terrible en sus mejores escenas, recordándonos que lo verdaderamente horroroso es cuando sentimos que hubo un cambio en nuestro orden cotidiano, en nuestro hogar de toda la vida, y no logramos identificar qué es. La escena en la que Henry Deaver vuelve a su hogar y se encuentra con Alan Pangborn (conocido personaje kingniano encarnado por Scott Glenn) es una de ellas; la que alimentan al cocodrilo con el pavo también. Espero ver más momentos ominosos de este tipo. Hay varias formas de ser “una serie de Stephen King” y con las referencias nostálgicas solamente no alcanza.

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