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La Madre Patria tuvo su momento de gloria en la era de MSDOS... y luego, ¿qué pasó? ¡Hmm!
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Por: Maximiliano Baldo

En el historial de esta columna hemos recorrido múltiples géneros del catálogo de juegos de MSDOS, pero no hemos ahondado en estudios desarrolladores relevantes a la época; con la excepción de Dynamix en una entrega anterior. Es por eso que hoy viajamos a la Madre Patria para recordar a tres empresas que llevaron al software Español a una era dorada: Topo Soft, Dinamic (no confundir con Dynamix) y Opera Soft.

Nos enfocaremos principalmente en la historia general de estas casas desarrolladoras, haciendo especial énfasis en sus títulos más relevantes para MSDOS sin desmerecer un poco de historia adicional realizada en otras plataformas. Así, pues, volvamos en el tiempo para recordar eras pasadas y glorias perdidas… esta vez, en Español. Por ejemplo, si hemos de hablar de la Era Dorada de Software Español debemos aterrizar en un lejano 1983 para presenciar el lanzamiento de Booga-Boo o, como se lo conoció originalmente, La Pulga, de Indescomp.

Esta aventura plataformera; lanzada para Commodore 64, Amstrad CPC, MSX y ZX Spectrum; nos pone en el rol de la titular Pulga, que llega al planeta Cebolla-7 en una cápsula espacial. El objetivo es navegar los laberínticos mapas del juego esquivando toda clase de obstáculos, en especial ese infame pterodáctilo que siempre aparece para jorobar.

Con este título se da inicio “oficial” a la Era Dorada del Software Español; etapa que duraría poco menos de una década y que aportaría a la industria algunos clásicos indiscutibles, no sólo para el público de habla española sino además para el mercado internacional.


DINAMIC

Comencemos por una de las más longevas empresas de desarrollo de aquellas épocas. En 1983 los hermanos Ruiz; Pablo, Víctor e Ignacio; fundan Microdigital Soft, nombre bajo el cual publican sus primeros juegos, comenzando por Yenght en 1984.

Esta sencilla aventura de texto para ZX Spectrum sería el primer juego en un catálogo que se extendería hasta principios del 2002; una simple narrativa en la que debíamos atravesar un laberinto y encontrar la Fuente de la Juventud.

Entre 1984 y 1986 Microdigital Soft lanza una docena de títulos en múltiples géneros; desde el ambiente deportivo de Video Olympics (1984), la acción de Babaliba (1984) y hasta la simulación de corridas de Olé, Toro (1985). Sería en este 1986 que los hermanos Ruiz cambian el nombre de su estudio oficialmente a Dinamic Software, así como lanzan el primer título de la saga Moves: Army Moves.

Este juego se divide en dos partes, ambas relacionadas con la conducción de un vehículo. En la primera estamos al volante de un jeep que avanza por tierra, mientras que en la segunda pasamos al mando de un helicóptero que recorre los cielos.

Army Moves sería el primer título del catálogo de Dinamic en recibir una versión para MSDOS en 1989, pero no sería el primer juego en ser lanzado para la plataforma de PC. Ese honor se lo lleva Don Quijote en 1987.

Se trataba de una aventura de texto basada, como se imaginan, en el texto homónimo de Cervantes. Nada fuera de lo normal, aunque sus gráficos eran bastante bonitos.

Lo cierto es que el catálogo de MSDOS de Dinamic era más bien magro, enfocándose ellos en desarrollar para otras plataformas; especialmente ZX Spectrum, Amstrad y MSX. Sin embargo, los títulos para PC llegarían un poco más tarde, ya sea de antiguos proyectos (por ejemplo, el juego de básquet Fernando Martín Basket Master, de 1990, es originalmente de 1987) o de productos lanzados al unísono en múltiples plataformas, como el Mike Gunner de 1988, un juego de disparos en primera persona, muy al estilo del clásico Operation Wolf pero con temática gángster.

En general, Dinamic desarrollaba sus títulos pensando en tantas plataformas como le fuera posible, pero llegada la década de los ’90 comenzó a especializarse, creando productos exclusivos para sistemas específicos. Fue en 1992 que Dinamic lanza al mercado su primer juego exclusivamente pensado para MSDOS, y su título quizá resuene en más de uno entre los lectores: esa cosa llamada “Simulador Profesional de Fútbol”.

Sí señor, estamos hablando del origen de la saga PC Fútbol que llevaría a la empresa a su zénit. Ya desde esta primera entrega podíamos administrar equipos de fútbol de la Primera División de la liga Española de Fútbol, temporada 1992/1993, que incluye nombres reales de jugadores, equipos y estadios. El juego incluso permitía apostar al “prode” a fin de intentar ganar algún dinerito adicional. La saga de PC Fútbol continuó a lo largo de muchos años, eventualmente migrando a Windows en 1997 con PC Fútbol 5.0: Apertura ’97 (el PC Fútbol 5.0 original también estaba disponible para MSDOS).

Pero los problemas en Dinamic ya habían comenzado en aquel entonces. En 1990 el estudio sufrió la crisis Española de software y pasó a distribuir menor cantidad de títulos, y hacia 1992 desaparece, siendo su último juego Risky Woods, que debió ser distribuido por Electronic Arts debido a los problemas financieros de Dinamic.

Pese a su desaparición, resurge como Dinamic Multimedia con ayuda de Hobby Press, con los que explotan el éxito de sus juegos de deporte; no sólo la saga PC Fútbol sino además la de PC Basket a partir de 1993.

El éxito de los juegos de deportes mantendría a la compañía más o menos a flote, aprovechando para distribuir juegos de otras desarrolladoras, como algunas de las aventuras de Péndulo Studios; por ejemplo, el Runaway: A Road Adventure de 2001. Lamentablemente, algunas decisiones malas causaron severos daños financieros, destacándose La Prisión (2000), un intento de MMORPG enfocado en la visa presidiaria, que resultó un fracaso.

En Septiembre de 2001 Dinamic Multimedia anuncia bancarrota, y en Octubre de ese mismo año cierra sus puertas, dando fin al legado de una de las empresas Españolas más prolíferas… pero no la única.


TOPO SOFT

A mediados de la década de los ’80, Javier Cano y Emilio Tejedor programan y ponen a la venta su primer videojuego: MapQuest (1985), un simple juego educativo sobre la geografía Española. El producto consigue captar la atención de Erbe Software, que contrata a los jóvenes para oficiar de distribuidor de su primer título, al que pronto se suman otros dos: Ramón Rodríguez y Las Tres Luces de Glaurung. En este punto Erbe decide que hay espacio para una subsidiaria enfocada en el desarrollo de videojuegos, así que funda Topo Soft.

Con la adición de nuevos programadores, Topo Soft lanza su primer título oficial en 1987 para los sistemas Amstrad CPC, ZX Spectrum y MSX, titulado Survivor.

El juego puede describirse como “Alien, pero jugamos como el Xenomorfo”, lo cual es una idea fantástica y alguien debería tomarse la molestia de hacer una remake honorífica, o algo. Nuestro protagonista, el Superviviente del título, aborda una nave en la que residen los últimos miembros de una especie al borde de la extinción, con el propósito de darles el empujoncito final hacia el olvido.

Topo Soft pasaría a desarrollar un par de ports del clásico Gun.Smoke de Capcom, especialmente para MSX y Amstrad, ambos de 1987; pero su primer juego para MSDOS llegaría ese mismo año y demostraría ser un verdadero golazo… y muy literal también, ya que se trataba de Emilio Butragueño ¡Fútbol!

Ya hablamos un poco del juego en nuestro repaso por títulos futboleros, pero hoy nos enfocaremos en la repercusión que el producto tuvo en el estudio desarrollador: un éxito sin precedentes, eso es lo que tuvo. Emilio Butragueño ¡Fútbol! Llegó a vender más de 100.000 copias, lo que era un número impresionante en 1987.

El catálogo de Topo Soft poco a poco iría ganando productos de interés. En 1987 aparece Stardust, un simple pero entretenido juego de navecitas que en 1988 tuvo su versión para MSDOS. En ese mismo año aparecen otros juegos interesantes, destacándose Mad Mix Game, una variante de Pac-Man con suficientes añadidos interesantes como para considerarse un producto propio.

Entre dichos añadidos se mencionan las diferentes habilidades de transformación de nuestro protagonista, pudiendo, por ejemplo, volverse un hipopótamo para aplastar a los fantasmitas, o en un tanque para disparar a distancia.

En 1988 lanzan Titanic, una aventura submarina en búsqueda del transatlántico que da nombre al juego. Recién tendría su versión para MSDOS en 1991. Mientras tanto, de vuelta en 1989, Topo Soft lanza Viaje al Centro de la Tierra, una aventura de acción basada en los libros de Julio Verne.

Topo Soft tenía un especial interés por producir juegos adosados a figuras de renombre, en especial relacionadas al deporte. Ya lo había demostrado con Emilio Butragueño, pero no fue el único caso. En 1989 también producen Drazen Petrovic Basket y Perico Delgado Maillot Amarillo; juegos de básquet y ciclismo estelarizados por los astros que dan nombre a sus títulos.

Topo Soft también obtuvo algunas licencias muy interesantes. Uno de los ejemplos más remarcados es la licencia de Gremlins 2, lo que le permitió desarrollar y lanzar versiones del juego para Amstrad, MSX y ZX Spectrum, todas en 1990. Lamentablemente, la versión de MSDOS cayó en manos de Motivetime, distribuido por Elite Systems.

Pero ya para 1989 las cosas pintaban feo para el mercado de software Español. La llegada de las nuevas tecnologías y la poca visión de muchos emprendedores hicieron que varias empresas y desarrolladoras caigan en declive. Algo así ocurrió con Topo Soft, que ya a principios de los ’90 comenzó a sufrir a medida que Erbe, que le financiaba los proyectos, empezara a mirar hacia nuevas direcciones.

Pese a todo, Topo Soft continuó desarrollando aún más allá del fin de la Era Dorada, lanzando nuevos títulos como Mad Mix 2: En el Castillo de los Fantasmas (1990), que llevaba la acción del Mad Mix original pero ahora en perspectiva isométrica; el plataformero de acción R.A.M., también de 1990; y otros juegos de acción, como Zona 0 y Desperado 2 (ambos de 1991). En 1992 desarrolla y distribuye dos títulos deportivos exclusivos de MSDOS, ambos basados en los juegos Olímpicos: Olimpiadas 92: Gimnasia Deportiva y Olimpiadas 92: Atletismo.

Los últimos dos juegos de Topo Soft pertenecen a la serie Luigi. No, no se trata del hermano de Mario, muy a pesar de lo que la boina verde del protagonista pueda llegar a sugerir, sino de un plataformero original de reglas básicas a más no poder. La idea del primer juego, Luigi & Spaguetti (1992) es la de recorrer siete escenarios alrededor del mundo, aplastando huevos alienígenas y rescatando a algún prisionero.

Contábamos con la ayuda de “Spaguetti”, un gusano gigante que podía servirnos de trampolín. Además de nuestro extraño aliado, podíamos agarrar símbolos de Superman para transformarnos momentáneamente en una especie de Super Luigi. Todo muy raro. Finalmente, en 1994, Topo Soft lanza Luigi en Circusland, secuela del primer título que no pasa de ser un copy-paste del original, con la diferencia de que ya no tenemos la ayuda del gusano gigante.

Así culmina la historia de Topo Soft; una desarrolladora que supo ganarse un lugar en la industria a base de súbitos éxitos e inesperadas licencias; pero que ni con todo eso pudo mantenerse a flote.


OPERA SOFT

¿Se acuerdan cuando mencionamos de pasada a Indescomp al inicio del texto? Sí, ellos fueron los desarrolladores de La Pulga, pero también el inicio de algo un poquito más grande. Verán, el creador de La Pulga fue Paco Suarez, que luego sería parte del grupo de desarrolladores de Indescomp que abandonarían la empresa para ir a fundar su propio estudio. Es así que, en 1986, aparece Opera Soft.

El primer trabajo original de Opera es Livingstone Supongo (“Livingstone, I presume?”), lanzado inicialmente en 1986.

Se trata de una aventura en búsqueda del famoso explorador David Livingstone en forma de juego de plataformas e ingenio. Se lanzó una versión para MSDOS en 1988, que para entonces ya había conocido a otro título de Opera, Goody, de 1987. Estos juegos serían el puntapié inicial para una impresionante repercusión en los medios… aunque quizá lo más apropiado sea decir que estos primeros juegos fueron la carrera justo antes de la patada, porque el verdadero impacto llegaría en 1987 con la aparición de Paco Menéndez y su Abadía del Crimen.

Pocos juegos han causado tanta repercusión y son tan recordados hoy en día como esta verdadera joya de tiempos pasados. El misterio de los asesinatos ocurridos entre las paredes de la abadía requerirá de toda la perspicacia y coordinación de Guillermo de Occam y su fiel discípulo, Adso. El éxito inicial del juego, si bien discreto en su momento, no le impidió ganar fanáticos de manera exponencial, convirtiéndose en uno de los juegos de culto más recordados del público Español.

Tras un comienzo a toda máquina, Opera Soft pasó por un par de años colmados de juegos de plataformas y hasta de disparo. Entre los primeros podemos mencionar a Ulises, Livingstone II (la secuela del Livingstone original, sí), Gonzzalezz y particularmente Sol Negro, todos ellos de 1989.

En el caso de Sol Negro lo que causa interés es su extraña historia, mostrando a dos protagonistas, Bully y Mónica transformados en un sapo y un halcón, respectivamente. El chiste es que mientras uno es animal el otro es humano, y cada luna llena la maldición que pesa sobre ellos revierte sus formas. Ambos están dispuestos a romper la maldición, y para ello han de embarcarse en una aventura de plataformas con dos héroes y dos formas de jugar.

Más original, sin embargo, era MOT (1989).

“MOT” es el nombre del monstruo inder-dimensional de tres metros de altura que se vuelve amigo de un niño humano y, como todo buen amigo monstruoso de cualquier niño humano, MOT se pasea por toda su casa, destruyendo muebles y comiendo lo que encuentre en la heladera. En una segunda sección dentro del mismo juego, viajamos con MOT a otra dimensión y tomamos control de la criatura, ahora desde una perspectiva cenital.

Hay que admirar a este juego tan sólo por su premisa. Lamentablemente, la ejecución en su primera etapa se volvía caótica a causa del constante cambio de perspectivas en los “paneles” de la pantalla, que intentaba emular el formato de viñetas de comic.

Pasando a otro género previamente mencionado, y quizá uno de los más interesantes al menos a nivel técnico, tenemos los juegos de “Gun Stick”, que requerían de un dispositivo símil pistola de luz, igualita a la mecánica del Zapper de Nintendo. Opera Soft lanzó varios juegos que utilizaban esta tecnología: Trigger, Guillermo Tell y Solo, todos de 1989, por mencionar algunos.

A principios de los ’90 Opera Soft se divide en dos sectores: Opera Sport para sus juegos de deporte y simulación, y Opera Plus para todo lo demás. Ahora con un sub-grupo dedicado al deporte, Opera se lanza a desarrollar juegos de ese género. Es el año perfecto para lanzar Mundial de Fútbol, que ni siquiera hace falta explicar, lo mismo que Golden Basket.

Por otro lado, y al igual que Topo Soft, Opera buscó usar el nombre de renombrados deportistas para sus productos. Así obtuvimos, en 1990, Angel Nieto Pole 500, un juego de carrera de motos con el titular Angel Nieto; y además Poli Díaz, que no era un simulador del paso por la policía del multimillonario Bruno “Te Juro Que No Soy Batman” Díaz, sino un juego de boxeo con el púgil Español, Policarpio Díaz. En fin.

Los últimos años de Opera Soft tuvieron un par de títulos notables. Además de algunos plataformeros básicos (Sirwood y Mythos, ambos de 1990) y un par de sorpresas más agradables; en especial el original Soviet (1990), que ya mostraba un símil efecto 3D en sus mapas cenitales, adelantándose al GTA de DMA por más de cinco años.

Un par de títulos deportivos hicieron aparición en 1991, especialmente Opera Super Sports, un compilado de todos los juegos de deportes de Opera Soft. En 1992 nos llegó International Athletics, el último juego deportivo distribuido por Opera (desarrollado por True Emotions Software) que nos permitía disfrutar de tres eventos: Carrera (100mts y 110 con vallas), Salto (Salto Largo, Salto Alto y Triple Salto), y Lanzamiento (Jabalina, Disco y Bala).

De vuelta en 1991 Opera tiene una especie de regresión importante, porque lanza Poogaboo: La Pulga 2, que es básicamente el mismo juego que en el original, pero ahora con mejores gráficos y con algunos enemigos adicionales. Finalmente, el último juego del catálogo de Opera Soft nos cae en 1992 para darle un cierre sorprendente: un juego de tablero para adultos conocido como La Colmena.

El chiste de La Colmena estaba en que el juego sólo nos daba el tablero virtual, pero a fin de superar los desafíos, los participantes no podían acudir a sus destrezas con los videojuegos… sino a “prendas” en la vida real. Dicho de otra forma, el juego nos presentaba con una sensual imagen y la misión a cumplir, y los jugadores debían realizar la acción en vivo y en directo. ¡Ideal para las fiestas con amigos! ¿Quién te conoce, Smash Bros.? Perdón, no sé de dónde salió eso…

La calidad del trabajo artístico en las sugestivas imágenes del juego estaba a cargo del gran Alfonso Azpiri, famoso historietista y dibujante que ya había colaborado con Opera Soft con dibujos y diseños, incluyendo su propia historieta, MOT (¿se acuerdan? ¡El del bicho gigante!). Lo único malo es que el contraste entre las detalladas gráficas de estos paneles y los trazos del tablero de juego eran infames, ya que el tablero en cuestión era un manojo de cuadritos en un fondo negro. Mal.

Aquel fue el último suspiro de Opera Soft antes de cerrar sus puertas, ese mismo año de 1992. Nos quedan los hermosos recuerdos y las mil y un remakes de la Abadía del Crimen, que todavía hoy se mantiene vigente. Gracias por todo… perdón por tan poco.


Más interesante aún es el elemento en común de las empresas desarrolladoras que hemos mencionado hoy. Tres titanes Españoles vencidos por su insistencia en mantenerse estancados en el tiempo, sintiendo el peso de la llegada de los 16 Bits, negándose a abandonar la era del ZX Spectrum. Quizá sea una lección para tener en cuenta; una advertencia universal… la necesidad de mantenerse siempre en movimiento, siempre evolucionando, siempre sobre la cresta de la ola. Esto es importante, ya que hoy en día, gracias a la explosión Indie, la industria Gamer Española vuelve a florecer, así como nuevos brotes aparecen en otros países de habla castellana… incluso en nuestra propia Argentina.

Por todo eso, no olvidemos a los grandes del pasado. No olvidemos a Opera, a Topo, a Dinamic. No olvidemos lo que fueron, lo que representaron… y lo que pudieron llegar a ser.

Hasta la próxima, chavales.

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