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Assassin\'s Creed Unity: Las armas del siglo XVIII

El Tio Erwin nos presenta otra nota referida a la ambientación del nuevo Assassin\'s Creed, esta vez, referida a las armas y tácticas de la época.
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Por: Diego Bournot

<p>Con la reciente revelaci&oacute;n de Assassin\'s Creed: Unity y su ambientaci&oacute;n en Francia en el siglo XVIII -concretamente, durante la Revoluci&oacute;n Francesa-, les preparamos un par de notas referidas a la &eacute;poca. Ayer toc&oacute; hablar de la ambientaci&oacute;n -concretamente, los acontecimientos de ese per&iacute;odo hist&oacute;rico-, y hoy, hablaremos de las armas del mismo.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2870/normal/heyypq65.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Durante la mayor parte del siglo XVIII, se vivi&oacute; en Europa un per&iacute;odo de estancamiento en cuanto a la evoluci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a aplicada a la guerra, tanto en t&aacute;cticas como en cuanto a las armas en s&iacute;. Desde los campos de batalla hasta el desarrollo de las herramientas empleadas para dispensar la muerte, los combatientes de la &eacute;poca se ci&ntilde;eron estrictamente a m&eacute;todos y tecnolog&iacute;as probados hasta el hartazgo. No fue sino hacia el final de ese siglo que el Viejo Mundo experiment&oacute; un per&iacute;odo de estudio y evoluci&oacute;n del arte de la guerra, en gran medida, como consecuencia de la Revoluci&oacute;n Francesa misma.<br /><br />En s&iacute;, se trat&oacute; de un per&iacute;odo signado por una gran paradoja: ej&eacute;rcitos en plena expansi&oacute;n, y al mismo tiempo, guerras limitadas. Al respecto, y pese a las disputas territoriales irresolutas entre las potencias occidentales, las pocas guerras que se lucharon en esa epoca lo fueron con recursos limitados, y al mismo tiempo, en base a objetivos peque&ntilde;os. En esa &eacute;poca, los ej&eacute;rcitos eran vistos por las monarqu&iacute;as como la mayor carta para el &eacute;xito pol&iacute;tico, constituyendo el factor qe manten&iacute;a el orden or la fuerza, habida cuenta del siempre creciente descontento del pueblo hacia los nobles. El mayor &eacute;nfasis estuvo dado siempre en las guerras \"de posici&oacute;n\", prevaleciendo el desarrollo de las armas de asedio, especialmente la artiller&iacute;a, que habr&iacute;a de convertirse en la mayor carta de triunfo del ej&eacute;rcito franc&eacute;s durante los a&ntilde;os dorados de la era napole&oacute;nica.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2870/normal/maxresdefault.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Bajo el reinado de Luis XIV, Francia se hab&iacute;a convertido en la mayor potencia militar de Europa, estatus que mantuvo durante la primera mitad del siglo XVIII, pese a una cierta declinaci&oacute;n en sus fuerzas y al simult&aacute;neo fortalecimiento de los ej&eacute;rcitos prusianos bajo el mando de Federico el Grande. Al momento del estallido de la Revoluci&oacute;n Francesa, ambas naciones hac&iacute;an la guerra de forma similar, aunque con Francia favoreciendo su mayor n&uacute;mero, y los prusianos mejorando su armamento. La principal unidad francesa era el batall&oacute;n, consistente en 584 hombres entre oficiales y soldados, con 8 compa&ntilde;&iacute;as de mosqueteros y una de granaderos.<br /><br />Las innovaciones en cuanto a armamento que se pusieron en uso fueron, como dijimos, pocas durante este siglo, aunque algunas ideas nuevas ayudaron a mejorar las armas ya desarrolladas y en uso. Por otra parte, existi&oacute; un cierto n&uacute;mero de invenciones militares que hubieran podido alterar el equilibrio de fuerzas a favor de quien se hubera atrevido a utilizarlas. Sin embargo, las mismas fueron descartadas, parad&oacute;jicamente, por considerarse demasiado crueles, un concepto que hoy resulta rid&iacute;culo, pero que en esa &eacute;poca iba en consonancia con el concepto un tanto m&aacute;s rom&aacute;ntico que se ten&iacute;a de la guerra. Estas invenciones fueron, por ejemplo, las granadas de artiller&iacute;a rellenas de explosivos, cohetes primitivos, y el proyectil explosivo del letal mortero de 5,5 pulgadas, y los sub-proyectiles estilo Shrapnel (basados en el desmembramiento del proyectil en miles de mortales esquirlas-.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2870/normal/maxresdefault1.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Las principales armas, a nivel infanter&iacute;a, eran las siguientes:<br /><br /><strong>Mosquete Charleville:</strong> bautizado en base a la regi&oacute;n de Francia en la que se lo manufacturaba, el mosquete Charleville fue el arma larga de chispa est&aacute;ndar de los franceses durante el siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XIX. Se produjeron decenas de miles de unidades de esta arma, y al momento en que se produjo la Revoluci&oacute;n, el mosquete Charleville hab&iacute;a sido perfeccionado al punto en que el mismo ya no necesitaba ser tan largo e inc&oacute;modo. El Charleville requer&iacute;a un buen trabajo por parte de quien lo utilizaba, ya que como todas las armas de fuego de la &eacute;poca, era de avancarga. Esto significaba que el arma era mono tiro y de carga por la boca del ca&ntilde;&oacute;n. Para utilizarlo, en primer lugar se introduc&iacute;a una cantidad de p&oacute;lvora en el ca&ntilde;&oacute;n desde un saquito, luego se introduc&iacute;a la bala redonda, forrada en muchos casos por un calepino o bolsita de piel, que la ajustaba mejor al di&aacute;metro del ca&ntilde;&oacute;n y al mismo tiempo lo limpiaba de residuos de p&oacute;lvora. Finalmente, se ajustaba la bala contra el fondo del ca&ntilde;&oacute;n, apret&aacute;ndola contra la p&oacute;lvora mediante una baqueta. Se amartillaba el mosquete y el mismo ya estaba listo para disparar, utilizando una llave con una peque&ntilde;a morsa que sosten&iacute;a un trozo de pedernal, que al caer sobre el metal provocaba la chispa mediante la cual se encend&iacute;a la p&oacute;lvora. Era un arma extremadamente imprecisa, con una dispersi&oacute;n enorme a m&aacute;s de veinte metros, pero con un enorme poder de parada merced al tama&ntilde;o de la bala, calibre .69 de pulgada (un 60% m&aacute;s de di&aacute;metro que una bala moderna calibre .45). Para combate cercano, el mismo contaba con una bayoneta, mucho m&aacute;s larga que las actuales -casi un sable-, al punto que se pod&iacute;a, literalmente, empalar a un enemigo. El mosquete Charleville se utiliz&oacute; hasta 1816.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2870/normal/emmk0wa4.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br /><strong>Pistolas:</strong> adem&aacute;s del cl&aacute;sico mosquete, los hombres que lucharon durante la Revoluci&oacute;n empleaban pistolas de avancarga, las cuales ten&iacute;an un alcance mucho menor que los mosquetes, y estaban reservadas principalmente a los jinetes y a los oficiales.<br /><br /><strong>Ca&ntilde;ones:</strong> el Cuerpo Real de Artiller&iacute;a se form&oacute; precisamente durante la Revoluci&oacute;n Francesa. Compuesta de ca&ntilde;oneros, bombarderos y zapadores, la artiller&iacute;a era capaz de infligir un enorme da&ntilde;o a una distancia respetable, especialmente, cuando en vez de utilizar balas s&oacute;lidas o explosivas, se cargaba a los ca&ntilde;ones con metralla. El ca&ntilde;&oacute;n, al igual que el mosquete, era de avancarga, empleando una mecha para encender la carga de p&oacute;lvora, y contando, adem&aacute;s de las balas comunes y explosivas, con contenedores que explotaban en bolas de plomo cuando abandonaban el ca&ntilde;&oacute;n, rociando a los enemigos con perdigones.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2870/normal/gqi8r7u8.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><strong>Armas de combate cuerpo a cuerpo:</strong> entre las mismas se cont&oacute;, naturalmente, el suministro normal de espadas y dagas de la &eacute;poca, adem&aacute;s de las temibles bayonetas de los mosquetes Charleville.</p>