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Así era la Xbox Original

El Tio Erwin nos cuenta cómo era la primer consola de Microsoft, y por qué se hizo fan de la misma. Conocé su historia.
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Por: Diego Bournot

<p>Hoy d&iacute;a, en que la competencia por la supremac&iacute;a en la nueva generaci&oacute;n est&aacute; planteada entre PlayStation 4 y Xbox One -con un bastante deshonroso tercer puesto para Nintendo y su Wii U-, resulta dif&iacute;cil recordar el comienzo de Microsoft en el mundo de las consolas. Como reci&eacute;n llegada a este mercado, los comienzos del gigante de Redmond en el mismo fueron dif&iacute;ciles. Enfrentada a la ultra exitosa consola de Sony, PlayStation 2, y a su enorme cat&aacute;logo de t&iacute;tulos exclusivos de gran calidad, a la primer consola de Microsoft se le hizo bastante complicado hacerse un lugar, el cual, sin embargo, supo conquistar en base a la perseverancia de la compa&ntilde;&iacute;a de Bill Gates y a las enormes inyecciones de dinero de las cuales la consola disfrut&oacute;.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2825/normal/maxresdefault%203.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Y es que Xbox, realmente -y pese a todo lo bueno de su competidora directa- ten&iacute;a con qu&eacute;. Xbox era una consola con la potencia de una PC, creada en base a componentes de gran calidad. De construcci&oacute;n enormemente s&oacute;lida -pesaba lo que tres PS2, o casi-, la misma ya contaba con disco r&iacute;gido y accesorios que la convert&iacute;an en un reproductor de DVDs hecho y derecho, con control remoto, video Super VHS y sonido 5.1 Dolby Digital y DTS. Un verdadero maquin&oacute;n, que en cuanto a especificaciones de hardware, le pasaba el trapo sin dificultades a la consola de Sony, dotada de una capacidad de procesamiento m&aacute;s modesta: por algo, en los juegos que ostentaban versiones para ambas consolas, la de Xbox se ve&iacute;a mejor. Bastante mejor.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2825/normal/maxresdefault.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br />Tuve la ocasi&oacute;n de conocer a muchos, much&iacute;simos fan&aacute;ticos de Sony, incapaces de considerar la posibilidad de disfrutar con otra consola que no fuera su amada PlayStation 2, la mayor parte de las veces, en combo con la &uacute;ltima versi&oacute;n de Winning Eleven, que en nuestro pa&iacute;s, era como entrar a un Mc Donald\'s y decir \"dame un combo Big Mac\". Si embargo, me es dif&iacute;cil pensar en alguien que haya tenido la posibilidad de probar una Xbox despojado de preconceptos y fanatismos y al que no le agradara la consola de Microsoft. Al respecto, me gustar&iacute;a referirles mi propia historia con la consola:<br /><br />Pese a tener m&aacute;s de 45 a&ntilde;os de edad y casi 35 de gamer, hasta pasado el 2002 yo era un jugador de PC nato, al punto en que jam&aacute;s hab&iacute;a tocado una consola. Tuve pr&aacute;cticamente todos los modelos de computadora que se pudieron conseguir en el momento en el pa&iacute;s, incluidas la Spectrum, la MSX, todos los modelos de Commodore, y hasta una Atari 512, hasta llegar a poseer mi primera PC, una XT con 640 KB de memoria, all&aacute; por 1987. Durante a&ntilde;os y a&ntilde;os mi vida gir&oacute; en torno al combo teclado + mouse, y mientras que muchos de mis amigos y conocidos enloquec&iacute;an con consolas como NES, PlayStation o Dreamcast, y amaban a Mario, Link, Sonic o Crash Bandicoot, yo disfrutaba con Doom, Wolfenstein 3D, Dune II, Falcon 3.0 de Spectrum Holobyte, Syndicate, Warcraft, Diablo, y el primer Civilization.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2825/normal/halo-1-pistol.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Sin embargo, todo eso cambi&oacute; un d&iacute;a de 2002. S&iacute;, es cierto, mi primer sistema de videojuegos fue un Telemach que mi padre me compr&oacute; all&aacute; por 1977 o 1978, pero no considero al mismo como una consola hecha y derecha. La primera consola que prob&eacute; en mi vida fue una Xbox. Conocedor de mi amor por los FPS -y de mi estrechez mental de esa &eacute;poca, que me hizo cerrarme durante a&ntilde;os al mundo de las consolas-, Maxi me prest&oacute; su Xbox, junto al Halo original. El flechazo fue instant&aacute;neo. <br /><br />Poco tiempo despu&eacute;s ya dispon&iacute;a de mi propia consola, y descubr&iacute; un mundo nuevo. El pad que tanta gente odi&oacute; por su tama&ntilde;o y peso se sent&iacute;a natural en mis manos de gorila, y Master Chief me invitaba a matar Covenants sin pausa. Ya con la aparici&oacute;n en la consola de juegos como GTA: Vice City, Champions of Norrath, Burnout, Beyond Good &amp; Evil, Fight Night, The Chronicles of Riddick, Fable, Forza Motorsport y Splinter Cell, pude tranquilamente decirle a quien me pasaba por el rostro sus Gran Turismos y Metal Gear Solids que yo tambi&eacute;n ten&iacute;a diversi&oacute;n asegurada con mi consola.</p> <p><img src=\"../../images/notes/note_2825/normal/halo2_1900x1600-e1391571990604.jpg\" alt=\"\" width=\"830\" height=\"466\" /><br /><br />Sin embargo, fue el advenimiento del servicio de Xbox Live -dotado de excelentes servidores, una lista de amigos, y el furioso deathmatch de Halo 2- el factor que hizo que, literalmente, amara mi Xbox, al punto de comprarme un bolso espec&iacute;fico de la marca, y transportar mi consola con su transformador, juegos y accesorios -en total, unos diez kilos- cada vez que llegaba el fin de semana y me iba a visitar a mi familia, disfrutando de excelentes momentos junto a mi en ese entonces peque&ntilde;o sobrino, que de alguna forma lograba con sus peque&ntilde;as manitos sostener un pad sencillamente enorme.<br /><br />A nivel industria, el mayor legado de Xbox probablemente sea el hecho de haberle planteado a Sony y a PlayStation la necesidad de seguir mejorando y no dormirse en los laureles, y eso es algo que incluso el m&aacute;s ac&eacute;rrimo de los Sonyers debe reconocerle a Microsoft y a su consola: el valor de fomentar la competencia, que fuerza a todos los participantes a esmerarse para agradar al usuario, creando condiciones de las que los directos beneficiarios somos nosotros. A nivel personal, Xbox me convirti&oacute; en el gamer ambivalente que soy hoy: un tipo capaz de agarrar una PC o una consola, y disfrutar de ambas por igual. Y eso, para alguien que se hab&iacute;a dado el gusto de ignorar ol&iacute;mpicamente a las consolas durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, no es poca cosa. Por algo, a&uacute;n la conservo...</p>

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