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Arqueología Digital: la historia de los cartuchos de E.T.

La verdadera historia del falso mito urbano.
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Por: Leon Valle

Los gamers tuvimos durante varias décadas nuestra propia historia de terror. Mientras que mas de una madre intenta encarrilar a su hijo contandole de las oscuras prácticas del misterioso “Hombre de la Bolsa”; más de un joven desarrollador debe haber cerrado los ojos durante las noches temiendo alguna vez sufrir el destino de los infames cartuchos de E.T. que (cuenta la leyenda) Atari habría enterrado en el desierto después del estrepitoso fracaso del juego.

El problema, por supuesto, es considerar como mito urbano una historia que fue plasmada repetidas veces en los periódicos de la época. Sin ir más lejos, la edición del 28 de septiembre del diario The New York Times titulaba en uno de sus artículos “Partes de Atari son desechadas”, y reportaba que con la crisis de la industria fichinera del año anterior, la compañía había decidido por tirar 14 camiones de cartuchos y equipos en un basurero en la ciudad de Alamogordo, Nuevo Mexico.

“Guardias de seguridad mantuvieron a los periodistas y espectadores lejos del área durante el dia de ayer mientras trabajadores vertían cemento sobre la mercadería descartada,” leia el articulo. “Un representante de Atari dijo que los artículos provienen de la planta de Atari en El Paso, Texas, que era una fábrica de cartuchos pero ahora ha sido convertida para reciclar chatarra.”

Como ya sabemos se creó una mística detrás del hecho. Todos hemos escuchado en algún momento que Atari había enterrado en el desierto millones de copias de E.T., y quizá en la mente de mas de uno algo que en realidad era un simple desecho de stock se volvió una operación clandestina en la que excavadoras sepultaron, durante la una fría noche de otoño, al extraterrestre más famoso del cine (después de Spock, claro) junto al porvenir de la compañía fundadora de la industria.

La historia se desenterró (literal y metafóricamente) a principios de este año, cuando nos enteramos que Microsoft, como parte de su prometida programación original, estaba produciendo un documental en colaboración con Fuel Entertainment dirigido por Zak Penn (guionista de X-Men 2, X-Men: The Last Stand, The Incredible Hulk y The Avengers, entre muchas otras). Mas alla del anuncio, la filmación y la excavación que aparentemente habían sido aprobadas en diciembre del año pasado, corrieron peligro cuando a finales de marzo el departamento de medio ambiente de Nuevo México amago con pincharles el globo a los muchachos alegando no poseían ciertos documentos.

“Un WEP [Plan de Desechos de Excavación por sus siglas en ingles] debe ser aprobado antes de cualquier excavación, y eso incluye la ciudad de Alamogordo,” dijo en su momento Jim Winchester. Aparentemente el WEP había sido presentado en febrero pero había sido rechazado por ser un tanto impreciso. Dos semanas más tarde, el seis de abril pasado, el estado de Nuevo México le otorgó permiso al equipo para excavar en el área y buscar los benditos cartuchos.

Todos sabemos como termino la historia: los cartuchos que un grupo de trabajadores había tirado en un lugar, sorpresivamente (o no tanto) seguían allí cuando otro grupo fue a buscarlos – de hecho no solamente encontraron el juego de la película, sino también cartuchos de Centipede, Space Invaders y Asteroids, entre otros. Entre los testigos de la excavacion se encontraba Armando Ortega, un oficial de la ciudad que recuerda haber recibido en 1983 informacion de un empleado del basurero acerca del descarte de los juegos.

“Estaba oscuro acá esa noche, pero vinimos con linternas y encontramos decenas de juegos,” dijo Ortega, que asegura que encontraron muchos cartuchos destruidos pero que aun asi funcionaban.

Pero ¿cómo llegó una compañía que a fines de los años setenta estaba en la cresta de la ola a desaparecer casi por completo unos años despues? Atari, fundada como Syzygy en 1972 por Nolan Bushnell, superaría los 39 millones de dólares en ventas apenas cuatro años después, gracias a Pong y Tank, sus grandes exitos.

En 1979, dos años después de la adquisición de la compañía por parte de Warner Communications, y después que Raymond Kassar reemplazara al excentrico Bushnell, Atari empezó a ganar plata de nuevo tras un par de balances negativos. Ese año registró ganancias por 6 millones de dólares que se dispararon a 70 millones en el siguiente periodo, y explotaron en 1981, cuando las ventas totales superaron los 1000 millones de dólares y la ganancia neta alcanzó los 300 millones.

“Probablemente no había habido otra compañía en la historia de norteamérica que haya crecido tanto y tan rapido, como Atari,” escribió Connie Bruck, un periodista de negocios en aquel entonces.

E.T. se estrenó en junio de 1982 y rápidamente se convirtió en la pelicula mas taquillera de la historia del cine. Atari estaba en ese momento en el pico de su éxito, por lo que era casi inevitable que dos de las marcas más importantes del entretenimiento de la epoca se encontrasen para potenciar sus respectivos exitos. Steve Ross, el capo máximo de Warner en aquel entonces, estaba interesado por demás en cerrar el trato, no solo por la posibilidad de lanzar el juego de la pelicula mas importante del año, sino también para atraer a Steven Spielberg, quien tenía un vínculo particular con Universal. Ross y Spielberg se conocieron en el verano de ese año y el director le había prometido al ejecutivo ser la primera opción al momento de desarrollar una adaptación.

Por supuesto, Universal también estaba interesado en un juego de E.T., pero no pensaba vender la gallina de los huevos de oro barata. Sid Sheinberg, el jefe del estudio en aquel entonces, estaba convencido que la licencia costaba entre 15 y 20 millones de dólares y por eso le cerró la puerta al primer acercamiento de Atari (la compañía ofrece un millón por los derechos y un 7% de las regalías). Pero tal era la obsesión de Ross con el joven director que él mismo decidió a finales de julio dar punto final a la novela y desembolsar la delirante suma de 23 millones de dólares por los derechos para la adaptación.

Spielberg planteo dos condiciones: la primera, que el juego estuviera listo para las fiestas de ese año; y la segunda, que el diseñador fuera Howard Scott Warshaw (el diseñador de Yars’ Revenge y Los Cazadores del Arca Perdida, dos de los mejores títulos de la consola). En una época en la que el periodo de desarrollo promedio pisaba los seis meses, Warshaw contó con apenas cinco semanas para sacar un juego de la galera.

“Fui el chico de oro elegido para realizar el proyecto, o el unico lo suficientemente estupido para aceptar el desafio,” dice Warshaw.

Obviamente el corto ciclo de desarrollo resultó en un producto sin sentido y poco pulido, que muchos catalogan como el peor de la historia. El juego era incomprensible: extraños símbolos aparecían ocasionalmente en pantalla sin explicación alguna, el mapa no tenía objetivos claros, y otros personajes en determinados momentos capturaban al extraterrestre sin ninguna indicación del porqué. Los gráficos eran desastrosos, incluso para los estándares de la época, y E.T. se la pasaba cayendo en los numerosos agujeros que poblaban las simples pantallas.

Un ejecutivo de la compañía consideraba que aunque E.T. era una “película adorable”, el personaje no era apto para un videojuego, porque a los chicos les gusta “matar cosas”. Un adelantado a la época, definitivamente.

De cualquier forma, y con viento en contra, Atari fabricó cuatro millones de cartuchos de E.T., de los que necesitaba vender un tercio (mas de 1.3 millones) para recuperar la inversión. Casi 3.5 millones de cartuchos fueron devueltos a la compañía cuando las cadenas no pudieron venderlos. E.T. le costó a Atari mas de 100 millones de dólares pero, a diferencia de lo que muchos creen, Warshaw se niega a pensar que su juego haya causado el colapso de la industria.

“Me gustaría pensar que soy capaz de tirar abajo una industria de miles de millones de dólares, pero lo dudo,” dijo, recordando que ese mismo año la compañía lanzó la horrible versión de Atari 2600 de Pac-Man, que dejó a la compañia con mas de cinco millones de cartuchos en los depósitos y una incontable cantidad de devoluciones.

El año siguiente un negocio que había movido 3.200 millones de dolares meses atras, tocó en 1985 un piso de 100 millones.

La apuesta de Ross rindió frutos para Warner Brothers eventualmente. Como Charles Paul, un ex-ejecutivo de Atari recuerda, “consiguió romper el vinculo de MCA con Spielberg. El punto de Steve era, ‘¿y que si pagamos 22 millones de más? ¿Cómo se compara eso con el valor de una relación con Spielberg?’”. El director se encargará de varios proyectos para Warner, como The Color Purple y Empire of the Sun; y su división Amblin produciría Gremlins y The Goonies (aunque su éxito más grande, Back to the Future, fuera una película de Universal).

Sin embargo, Paul no niega el peso de la decisión en el porvenir de la compañía: “Fue un terrible error. Se que no causó la caída de Atari, pero le tiró nafta al fuego”.

El mito urbano que fue el catalizador del gran colapso en la industria de los videojuegos hoy está más vigente que nunca. “Atari: Game Over” (titulo tentativo), llegará a Xbox One y Xbox 360 antes de fin de año, como parte de la serie de seis documentales titulados “Signal to Noise” (tambien tentativo).

Spoiler: Al final encuentran los cartuchos.