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Aguafuertes: Capítulo 65

V. Dylan está de vacaciones, pero sigue reflexionando sobre la naturaleza de la vida y los videojuegos. En este caso, un viaje, una Navidad, y claro, un videojuego.
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Por: Ignacio Esains

Los azares del verano

A lo largo de mi vida, la Navidad me ha sido mayormente indiferente. Ajeno a todo tipo de religion y parte de una familia en que las celebraciones no tenian demasiado lugar, las ultimas noches de cada año no eran mas que la excusa perfecta para perderme en mis videojuegos.

Sin embargo, desde que comence mi noviazgo, poco a poco fui adaptandome a las formas multitudinarias de celebrar de su familia, con cantidades astronomicas de comida y rios de alcohol esperando ser bebidos.

No puedo afirmar que disfrute mas de esta actualidad que de mi pasado. Los ojos externos seguramente no dudarian en sobreponer el festejo por sobre la melancolia, las sonrisas eternas por sobre el sueño prematuro, sin embargo, yo evoco aquella epoca con nostalgia, sabiendo que nunca fui verdaderamente triste.

Este año, en una interesante variante del destino, mi novia decidio pasar Navidad con su padre, quien recientemente se ha establecido en la bonita ciudad costera de Mar del Plata. Sin demasiado que me retuviera en mi Buenos Aires, acepte acompañarla de inmediato.



¡Cuantas veces he recorrido esos 400 kilometros! La Ruta 2 es a esta altura una extension de mi, habiendo compartido con ella viajes que mas que viajes fueron aventuras y que mas que aventuras fueron formas de escapar.

La playa me recibio como lo ha hecho siempre, con un Sol agresivo al que le desagrada mi palidez natural. No obstante, armado de una gorra y una mochila, pude enfrentarme a el con cierta dignidad. Recorri el centro y me encontre con un Game Raider de la primera hora, con quien comparti una grata conversacion.

Tambien logre, increiblemente, superar mi propio record con las maquinas de peluches. En un principio, habia ganado un dinosaurio con pelo rojo bastante desagradable, necesitando solo cuatro intentos. Y un par de horas mas tarde, no pudiendo evitar tentar a la suerte, busque capturar uno de esos muñecos gigantescos que ingenuamente creia que estarian atrapados para siempre. Sin poder explicar como, en mi segundo intento logre atrapar un perro enorme, que servira para decorar el cuarto de mi flamante ahijado. Caminar unas cuadras junto a un peluche de estas caracteristicas es una experiencia interesante, que nunca antes habia tenido oportunidad de vivir.

En Mar del Plata tambien debi continuar con mis tareas, pues el cierre de una nueva revista esta proximo y las reviews no se escribiran solas. Mi recientemente adquirida PS Vita viajo conmigo, para deleitarme con aquella oda a la belleza que es Tearaway.

Muchas veces me es necesario viajar para recordar lo mucho que valoro mi rutina. Sin embargo, tambien puedo disfrutar de un estilo de vida diferente, muchisimo mas tranquilo, que ofrece la hermosa costa argentina.



La playa es una experiencia en si misma, aunque lamentablemente la siento lejana. Yo, que siempre quise ser un Beach Boy, debo conformarme con escuchar un buen tango en compañia de un vaso de vino sin hielo ni soda. No reniego de mi presente, pues de alguna manera yo lo elegi.

Desconozco el modo en que me sorprendera el proximo viaje, no se que futuro destino aguarda por mi. Si, en cambio, puedo afirmar que estoy preparado. Y es que un Maldito Nerd tambien necesita vacaciones, por mas que nunca se pueda escapar de si mismo.

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