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Aguafuertes: Capítulo 62

Tras sucesivas recopilaciones, Dylan retoma el hábito de la escritura recreativa, en un texto que nos habla de las infinitas vidas que podemos vivir por más que el destino se empeñe en recordarnos que sólo transitaremos por una.

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Las siete vidas de Dylan

El caprichoso zodiaco quiso que tanto mi signo como mi ascendente estuvieran marcados por Geminis. Nunca crei demasiado en los destinos prefijados, creo tenuemente en la libertad del hombre. Sin embargo, y muy a mi pesar, debo admitir que varias de las caracteristicas innatas a mi carta astral se aplican con contundencia en mi complejo ser.

Amparandome en los horoscopos, deberia ser versatil, intelectual, elocuente y comunicativo, entre tantos otros adjetivos elegantes. Quizas algunas de estas virtudes esten presentes en mi, no obstante, prefiero creer que mi personalidad es un devenir forjado en base a experiencias vividas.

Recapitulando brevemente acerca de los treinta años que llevo en este mundo, puedo notar que –casi sin quererlo- he transitado situaciones muy disimiles entre si, unidas por un hilo conductor casi invisible. Decidi agrupar todos estos extractos bajo el llamativo titulo que da comienzo a esta editorial.

He vivido siete vidas y –lejos de toda supersticion felina- intuyo me esperan muchas mas. Podria decir que la primera tuvo lugar en la infancia, donde un timido niño encontraba refugio y compañia en sus primeros videojuegos. Luego, la adolescencia y sus tentaciones sirvieron de preambulo al joven Dylan que –a fuerza de constancia- comenzaba a decidir sobre su futuro.

Separando las cuestiones meramente cronologicas con aquellas que dan fundamento a la diversidad, puedo ahondar en mi primera epoca como estudiante de derecho, donde mis nobles intenciones de salvar el mundo se vieron dilapidadas por una realidad mucho mas fuerte y agobiante que cualquier idealismo.

Paralelamente, encontre mi primera distraccion en la Feria del Libro, donde desde hace una decada me encargo de difundir las infinitas enseñanzas de Borges a los incautos transeuntes, quienes normalmente estan mas preocupados por encontrar el baño o la salida que un buen libro.

Como cualquier adolescente, quise formar parte de una banda de rock. El intento dejo incontables anecdotas y amistades eternas pero, desafortunadamente, el talento musical brillaba por su ausencia. Quienes me hayan oido cantar entenderan que quizas haya sido yo el gran responsable de aquel fracaso.

Tuve tambien una etapa –totalmente casual- que me encontro como panelista en un programa periodistico de cable que solia emitirse los domingos a la madrugada. El modo en que llegue alli y las olvidables entrevistas realizadas darian fundamento a varias Aguafuertes. Sin embargo, aquella vida casi olvidada me permitio conocer los indispensables textos de Alejandro Dolina y a la mascota de China Zorrilla, tan adorable como su mismisima dueña.

Haciendo hincapie en el mundo de los deportes, supe formar parte de un digno equipo de futbol universitario que logro resultados memorables, coronandose subcampeon en un torneo que veria como injusto ganador a la seleccion que representaba a la institucion educativa. Tambien estuve a escasos dos meses de convertirme en instructor de Artes Marciales, situacion no tan lejana en el tiempo pero si en la memoria.

Quise a su vez ser escritor, y el unico intento medianamente interesante termino por convertirse en un mutante de mas de 100 paginas que sirvio para enamorar a quien hoy es mi novia. Un brevisimo capitulo fue publicado en una popular revista de cultura joven, pero desconozco el verdadero alcance que haya podido tener.

La septima vida –quizas la mas longeva- es la que me une a los videojuegos. Fui un jugador obsesivo en mi infancia y soy un jugador gourmet hoy. Escribo para un sitio y una revista, tal como siempre habia soñado y –cada cierto tiempo- tengo la posibilidad de difundir el amor por este arte desde la ventana a la inmortalidad que es la radio.

Siete vidas completamente diferentes; siete vidas que se han presentando –sucesiva o paralelamente- en una sola persona. Algunos podran decir que tengo intereses variados y curiosidad infinita, mas yo prefiero alejarme de aquella carga; no fue mi culpa nacer un 12 de Junio. Yo no elegi ser de Geminis.

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