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Adiós Stan Lee: una leyenda tan compleja como sus propias creaciones

El ícono de los cómics falleció a los 95 años. Repasamos los altibajos de una carrera controversial.

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Parece imposible, pero pasó. Stan “The Man” Lee, co-creador de Spider-Man, los Avengers, y mil clásicos de los cómics, falleció esta mañana a los 95 años en la ciudad de Los Ángeles. No había sido un año fácil para Lee, que sufrió un grave ataque de neumonía en los primeros meses de 2018 y pasó el resto del año involucrado en conflictos con sus colaboradores y asistentes más cercanos.

Stanley Martin Lieber nació en New York en 1922 y a los 19 años ya era editor de Timely Comics, la precursora de Marvel - nada raro, ya que era primo político del dueño de la editorial. Más allá del nepotismo, Lee demostró una enorme habilidad para escribir historias de todo género, y una velocidad casi sobrenatural para entregar guiones terminados. Durante casi 20 años hizo su trabajo sin demostrar mucha ambición, hasta que el inicio de la “Edad de Plata” de los cómics, con sus héroes fallidos y humanos, lo inspiró a cambiar su estilo.

Lee fue una figura controversial en el mundo de los cómics. Como guionista fue uno de los primeros, y el más exitoso, en alejar a los superhéroes del lenguaje acartonado de las tiras cómicas de aventuras, creando junto a artistas como Jack Kirby héroes cotidianos que se volvieron íconos de los ‘60 - empezando en 1961 por la “primera familia” de Marvel, los Cuatro Fantásticos. Como editor hizo de la autopromoción un culto, presentándose como una especie de maestro de ceremonias de la editorial, concepto que los fans amaron de inmediato (“¡Excelsior!”).

Los que quizás no lo amaron tanto fueron sus colaboradores, muchos de los cuales sentían que Lee los explotaba y a la vez coartaba sus ambiciones artísticas. Su primera ruptura laboral fue con Steve Ditko, co-creador de Spider-Man y Doctor Strange que abandonó Marvel indignado por la manipulación de Lee y los ejecutivos de la empresa. Pocos años después pasó lo mismo con el gran Jack Kirby, que no soportaba la legendaria vanidad de Lee y su hábito de apropiarse de creaciones ajenas.

Sin dejar de lado las controversias, es imposible cuantificar la importancia de Lee en la historia de los cómics de superhéroes. Su optimismo sin barreras, sus diálogos ingeniosos y su incipiente progresismo desembocaron en creaciones tan originales y variadas como las ya citadas y los X-Men, Black Panther, los Inhumans, y Thor. Fue el primero en enfrentarse a temas como el racismo y a la drogadicción en las páginas de cómics comerciales, decisiones que lo enfrentaron con el poderoso organismo censor Comics Code Authority.

La época de oro de Lee como guionista terminó en 1972, cuando fue ascendido a una posición ejecutiva dentro de Marvel. Según sus biógrafos, Lee nunca tomó muchas decisiones corporativas, pero fue en esa década en que potenció su rol como mascota de la compañía, dando vueltas por eventos y programas de televisión, convirtiendo brevemente a los cómics en algo (medianamente) “cool”. Los distópicos ‘80 (dominados por la mirada adulta de Chris Claremont, Frank Miller y los nuevos guionistas británicos) opacaron la figura de Lee, que dejó New York para instalarse en Hollywood con el plan de llevar a Marvel al cine y a la TV.

Stan no logró convertir a Marvel en un titán de los medios audiovisuales, y en los ‘90 fue despedido sin mucha fanfarria por la editorial, dedicando sus últimas décadas a fallidos proyectos de Internet, apariciones sorpresa en convenciones de cómics, y (luego de reconciliarse con los nuevos dueños) cameos en cada una de las películas del universo cinematográfico de Marvel.

Lee parecía inmortal, pero a fines de 2017 su salud empeoró de forma abrupta. El 6 de julio del año pasado fallecía su esposa Joanie, con la que llevaba 69 años de casado. Pocos meses después, en medio de su hospitalización por neumonía, se revelaron datos preocupantes sobre distintos “managers” y asistentes, que fueron acusados por su hija J.C. (con la que también tuvo varios encontronazos) de robarle millones de dólares y hasta su propia sangre, usada para firmar cómics de Black Panther vendidos a coleccionistas privados.

En octubre dio una entrevista conmovedora, que resultó ser la última, al sitio The Daily Beast. En esta charla un Stan sensible, melancólico, pero también pacífico, reveló que se había reconciliado con su hija J.C., estaba viviendo con ella, y las disputas legales habían quedado atrás.

Si esa conversación con el periodista Mark Ebner termina siendo el último registro de Lee, queda la imagen de un creador consciente de que su imagen había trascendido su arte, pero que vibraba con su trabajo y sentía que su legado todavía no estaba terminado... ¿las últimas palabras de esa entrevista? “No extraño firmar cómics, extraño crear.”