Noticias

ANÁLISIS: The Crew 2 (PC, PS4, XONE)

The Crew 2 llega con muchas ideas, pocas certezas y una enorme crisis de identidad
Avatar de Jeremias Curci

Por: Jeremias Curci

Uno de los aspectos más fascinantes de The Crew 2 es a su vez aquel que lo dibuja a la perfección. Se trata de su extensión y cómo nos la muestra en su mapa interactivo: en más de una ocasión lo hemos visto expuesto en una de sus tantas presentaciones. Los developers, como si de un artilugio o pase mágico se tratase, nos mostraban cómo se alejaban de la acción en pantalla para salir a un mapa que nos ubica en un punto dentro de los Estados Unidos.

Saliendo del vehículo, con un efecto tipo “timelapse”, la cámara se elevaba entre los rascacielos de Los Angeles, para llegar a una distancia satelital que nos permitía cruzar de costa a costa el país del norte, seleccionando un punto distante, aterrizando instantánteamente en Nueva York. Desde lejos, todo parece estar en su lugar; la versión condensada de Estados Unidos en The Crew 2 parece dar en la tecla en prácticamente todo: la Estatua de la Libertad y Times Square están ahí, como también algunos de los puentes más famosos. En Los Angeles, tenemos al Convention Center de la E3 en donde debería estar. 

Desde lejos, funciona. Pero ninguno de estas maquetas resiste un análisis de cerca: dentro de ellas, surcando sus calles y avenidas que conforman el campo de juego, las ciudades se sienten vacías y genéricas, irreales. Se sienten como un eco de alguien que recuerda vagamente haber estado ahí, poniendo las cosas en cada lugar de una manera caprichosa. Lo mismo sucede con todos los aspectos que conforman a este The Crew 2: desde afuera, parece un arcade de carreras espectacular, con muchos vehículos y un mundo vibrante para recorrer, pero con el pad en la mano, las cosas se sienten sumamente deslucidas.

Yendo a un aspecto crítico más terrenal, podemos decir que The Crew 2 es obviamente, la secuela de la primera entrega del juego de carreras de Ubisoft, que debutó hace algunos años y tenía como principal premisa el hecho de ser una suerte de road trip por una selección de regiones bien reconocibles de los Estados Unidos, recreadas con una pericia intermedia. Desde ahí hasta acá pasaron algunos años y Ubisoft no es la misma de antes: ha adquirido un conocimiento inapelable en esto de recrear lugares virtuales. Lo hicieron soberbiamente con The Division y ni que hablar de la maravillosa San Francisco de Watch Dogs 2. Todo eso parece haberse ido al tacho con The Crew 2.

Porque aunque tiene las ínfulas de juego costoso, el contenido habla por sí solo: parece haber sido realizado con sobras recogidas aquí y allá. De hecho, mientras preparaba esta nota me topé con un artículo divertidísimo que exponía las marquesinas de los comercios que encontramos en las calles de The Crew 2. Estos son algunos ejemplos:

Sí. Un cajero metido dentro de un callejón vallado; un restaurante francés que vende ravioles fritos y un amplio stock de comida italiana. Ni hablar de la farmacia que vende ropa y productos propios de un almacén. Algunos podrán decir que son detalles ínfimos, pero al final de cuentas son los que hacen del mundo que contiene el juego un lugar agradable para estar, y por sobre todas las cosas, creíble. No termina ahí: hay otras cosas muy raras que hacen del universo de The Crew 2 uno sumamente extraño, por ejemplo, que el barro y la nieve se comporten de maneras similares (salpican al auto diferenciándose únicamente por el color) o lugares en el mapa con plantaciones que podemos pisar con nuestro auto, para luego levantarse automáticamente volviendo a su lugar.

Pero dejemos de hablar de lo estos detalles y pasemos a lo que importa, ¿no? Que es la jugabilidad. En The Crew 2 no nos limitamos a conducir automóviles: en este sentido, el juego adopta la forma de Steep y nos permite ejecutar varias disciplinas a la vez. Automóviles, lanchas, aviones, camiones, motos y más, divididas en cuatro categorías: Street Racing, Pro Racing, Freestyle y Off-Road. Lejos de ofrecernos una historia rica en detalles o al menos cliché, The Crew 2 se sube al tren de lo que fue la expansión Wild Run, adoptando el formato de transmisión de deportes extremos, poniendo nuestra popularidad en redes sociales como métrica para el suceso.

Prácticamente cualquier cosa que hagamos durante el juego nos sirve para aumentar nuestros seguidores: de este modo, The Crew 2 parece darnos no sólo airbags y cinturón de seguridad, sino también casco, rodilleras, coderas y cinco metros de almohadones de alto impacto en cada costado de los vehículos. No quiere vernos sufrir: sino disfrutar, porque después de todo, se supone que esto es una celebración de la velocidad, de la competencia. Para ser sinceros: un poco más de desafío no hubiera venido mal. 

Desde que existe Forza Horizon, la vara es muy alta: es posible tener un arcade espectacular y demandante, apto para todo tipo de público. The Crew 2 quiere serlo, pero su jugabilidad de respuesta pobre y poco feedback satisfactorio lo impide, como también el diseño soso de sus carreras: con poca inventiva, desaprovechando el potencial intrínseco que tiene este juego en todas sus facetas. De hecho, The Crew 2 quiere ser un poco de todo, sin lograrlo. Quiere darnos entornos para explorar en su enorme extensión, pero hay poco y nada para ver ahí; quiere ser un juego conectado, pero hay muy pocas cosas para disfrutar desde el punto de vista multiplayer. Ofrece grandes momentos mientras viajamos entre una ciudad y la otra (lleva cerca de una hora recorrer el mapa de este a oeste) pero nos habilita el “fast travel” y nos lo sugiere de inmediato. The Crew 2 sufre de una serie de contradicciones propias que dan la impresión de que salió en un momento que no era el apropiado.

Llama la atención no sólo viniendo de Ubisoft, con todo el bagaje de experiencia que han adquirido en estos últimos tiempos: también hay gente muy capaz en el medio; personas que han trabajado en juegos como la serie Test Drive Unlimited. Incluso hasta el primer The Crew tenía más ambición y un entendimiento más formado respecto a lo que significa tener entornos grandes e interacción con otros jugadores. Es increíble: al principio, lo tomé por una cuestión de disponibilidad de servidores. Pero pasada la fecha de lanzamiento, el juego se sentía tan vacío como antes. El escenario está planteado para la fiesta, los invitados andan por ahí; el tema es que nadie sabe bien cuándo, ni cómo.

Dicho lo cual, no quiero decir que The Crew 2 es un desastre ni nada que se le parezca. Es, simplemente, mucho menos de lo que aparenta ser. Paradójicamente, sus mejores momentos suceden entre las enormes carreteras que el juego parece encapricharse con no dejarnos recorrer (nos vende el fast travel en todo momento). Hay vistas majestuosas y situaciones completamente hilarantes, producto de la posibilidad de cambiar de vehículo o disciplina al instante, al igual que lo hacíamos en Steep. El repertorio de vehículos es enorme y vale la pena probarlo: hay licencias de todo tipo, incluyendo Ferrari. Puede que no se distinga mucho el manejo entre ese bólido y otros, pero igual, está “bien”.

“Bien” es la palabra que lo define a la perfección. The Crew 2 está súper pulido por donde lo mires: gráficamente es bello, hoy en día la versión de PC corre bien, el online funciona, hay una dirección artística bien llevada. Es en apariencia, un juego AAA. Pero a su vez, es una cáscara vacía; un juego impersonal y algo estéril, que quiere deslumbrarnos con trucos aprendidos en épocas pasadas. Da la impresión que con éste, Ubisoft quiso meter sexta a fondo, sin darse cuenta de que en realidad, esa era la marcha hacia atrás.

Para bien o para mal, Ubisoft ha tomado la costumbre de mejorar sus juegos post lanzamiento. Lo ha hecho con The Division, For Honor y Rainbow Six; lo hizo también con Steep. La diferencia fundamental entre aquellos juegos y este, es que The Crew 2 carece de los fundamentos sólidos presentes en dichos títulos; de ahí que la misión por levantarlo puede ser mucho más compleja. Hay un potencial enorme desperdiciado y grandes ideas que necesitan madurar. Hoy, The Crew 2 es un juego que no está para el podio. ¿En un año? Tal vez.

LO MEJOR

  • Técnicamente funciona
  • Buen apartado visual
  • Pocos bugs que arruinen la experiencia

LO PEOR

  • Poca identidad
  • Intenta abarcar demasiadas aristas sin cubrir ninguna
  • Serios problemas de rubberbanding
  • Un enorme mapa desaprovechado
  • Falta de componente multiplayer sólido
En esta nota