79 | Starcraft II: Wings of Liberty | Los 100 mejores juegos de la década 2010
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79 | Starcraft II: Wings of Liberty | Los 100 mejores juegos de la década 2010

Sólo un nuevo clásico podía desterrar al viejo clásico.

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Por: Totoro García

Vivimos en una época en la que casi ningún juego de antaño vuelve tal como lo conocíamos. Es la era de la reimaginación, si una franquicia reaparece después de años, lo más probable es que el estudio original no esté a cargo, y el  distribuidor tomó la decisión de cambiarle el género o darle un giro dramático que lo "traiga al siglo XXI". Pero Blizzard no es así. Podrá ponerte pequeños arcoiris en un juego sobre el mismísimo averno, pero jamás cambiar la raíz esencial de uno de sus juegos, porque (más con Starcraft) les encanta ese dinerito de eSports.

Cuando el primer Starcraft aterrizó en nuestras PC, los eSports recién empezaban a crecer, sobre todo con los juegos de pelea en el continente asiático. Se podría decir que Blizzard había tenido un intento de ingreso con Warcraft III, pero su éxito lo encontró demasiado distante, mayormente en China y Alemania. Para 2002, Starcraft colocó a Blizzard como uno de los jugadores principales del creciente deporte virtual. El clásico llegó justo cuando Corea del Sur comenzaba a surgir como potencia en eSports, y solo siguió consolidándose con los años.

Entonces, con todo este bagaje histórico, la expectativa para Starcraft II era… candente, por decirlo de manera llana. HOT. STUFF. Y encima se hizo esperar ¡doce años! Estaban los pesimistas, sin dudas, pero había como un secreto a voces de que Blizzard no iba a fallar. No podía fallar. Era claro lo que debía hacer: Actualizar Starcraft sin alienar a su gigante base de seguidores —que en esos doce años no paró de agigantarse y generaba mucha atención/dinero en un modelo de gaming viejo—, pero logrando suficientes avances para integrar a la nueva generación qué no tenía un vínculo con la serie. Y lo hizo. Siendo un referente del género, la secuela al clásico se queda bastante en los márgenes de lo que entendemos como Starcraft, pero con un montón de mejoras de calidad de vida.

El sistema de tres facciones sigue igual que siempre, pero le sumaron tantas nuevas unidades como habilidades a las viejas y conocidas. Blizzard tomó la decisión correcta de no intentar arreglar lo que no estaba roto, y en cambio, hacer la experiencia más llevadera, directa y accesible para los nuevos jugadores. Y hablando de nuevos jugadores, la épica campaña Terran de Wings of Liberty es el lugar perfecto para empezar.

Había que ser cuidadoso con la fórmula, y Blizzard la respetó a rajatabla.

Acá fue donde Blizzard más se destacó. En el tratamiento de la narrativa y sus personajes. La espera absolutamente valió la pena para los fanáticos, al poder ver continuar aquella historia de forma tan épica y trágica. Podríamos jugárnosla al punto de decir que Starcraft II: Wings of Liberty —junto a las otras campañas, Heart of the Swarm y Legacy of the Voidhizo más por el pathos de Starcraft que por su posición en los eSports. Starcraft seguía vivito y coleando —y todavía lo está, por lo menos en Corea del Sur— cuando llegó la secuela y se estableció sin mucha resistencia en los circuitos oficiales.

Starcraft II le dio vida a una franquicia seminal por doce años más si Blizzard así lo desea. Es más, con lo aceitada que está la maquinaria online hoy en día, ni haría falta sacar un tercero. Con suficientes actualizaciones, nuevas campañas, y quién sabe, hasta tal vez una facción nueva, el juego podría seguir conquistando nuevos y viejos jugadores. Pero bueno, eso ya empezaría a modificar la formula tan bien cuidada. Además, todos sabemos que tarde o tempranoi, Starcraft III va a llegar, y ahí sí, tendrán que subir la apuesta un poco más.

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