Noticias

34 años de Ghosts 'n Goblins, el arcade de terror perfecto

Nunca lo perdonamos. Nunca lo olvidamos. Todavía esperamos su retorno.

Avatar del

Por: Tomás García

34 años de Ghosts 'n Goblins, el arcade de terror perfecto

34 años de Ghosts 'n Goblins, el arcade de terror perfecto

Para los pibitos del fondo: ¿Ustedes se piensan que Demon’s Souls inventó el sufrimiento en el gaming? ¿Que la desesperanza gamer es de exclusiva propiedad de Hidetaka Miyazaki? ¡Ni siquiera en un ambiente medieval demónico! Ese honor va directamente a la macabra creación de Tokuro Fujiwara —con asistencia de otra leyenda de Capcom, Hideki Kamiya—, que un día como hoy de 1985, nos obligó a correr en calzones por el averno, intentando salvar nuestro pellejo de la perdición absoluta. El fin de nuestras moneditas.

Quienes hayan jugado cualquiera de los juegos de la serie Souls, sabe que hay un extraño fenómeno, donde si el método es bueno y la recompensa aún mayor, se pueden soportar gigantescas olas de sufrimiento. Bueno, si jugaste estos juegos, lo sabes, pero tal vez no lo entendés. Quien haya disfrutado de los Souls, sabe perfectamente, que detrás de unas sesiones de iron maiden —y no nos referimos a la banda de metal— hay un arcoiris como tesoro. Eso es lo que hace la serie Souls hoy, mientras te hace sufrir pérdida tras pérdida de almas con objetivos cada vez más complicados. Y eso es exactamente lo que hacía Ghosts n’ Goblins, es un juego literalmente diseñado para sufrir.

¿Por qué? ¿Cómo puede un videojuego, que supuestamente fue diseñado para entregar alegría puede hacernos sufrir? En gran medida se debe a la era de transición en la que fue lanzado. Por un lado, los arcades seguían siendo tan populares como siempre y hacían dinerales a diario, pero ahora había un nuevo competidor, las consolas de hogar, y el mercado también tenía que considerar este recién llegado, que claramente llevaba el futuro a cuestas. Entonces, en esta etapa transicional, los creadores —que hasta esos años creaban juegos de una sola pantalla— tuvieron que balancear sus diseños para que sigan ganando plata en los arcade, pero al mismo tiempo, sean interesantes, atractivos y divertidos para el hogar.

Solo ver esta pantalla me da ansiedad.

Y de la misma manera que la serie Souls, el juego de plataformas de Capcom hacía uso de todas sus posibilidades para succionarnos a su terrible mundo repleto de bichos raros. La música era increíble, y los gráficos sorprendentes. Muy coloridos, pero también podían ser perfectamente tétricos. La torta se la llevaba el diseño de enemigos, desde los más simplones a los más complicados, todo estaban diseñados para darnos la sensación de peligro y pavor. O, peor aún, hacernos creer que nos es tan terrible como parece.

Así es como obtuvimos juegos como Ghost n’ Goblins, que sabía medir sus tiempos a la perfección, y tenía una curva de dificultad digna de un asesino serial. Los primeros instantes del juego —solo el primer nivel— puede parecer un juego normal, pero después del primer nivel, todo se desmadra, y nos encontramos con la verdadera ferocidad del juego. Donde somos casi tan frágiles como Mario en su juego homónimo —si a Mario lo golpean se vuelve chiquito, pero Sir Arthur pierde su armadura, y queda reducido a sus bragas—, pero los enemigos se comportan de las maneras más extrañas e impredecibles.

Aunque su origen fue en los arcade del mundo, su reconocimiento absoluto llegó un año después cuando salió de manera masiva para NES. Sin exagerar, este fue uno de un puñado de excelsos títulos que cimentó la de garantía de calidad que Nintendo cultivó a lo largo de los años con gran cuidado, y por eso se mantiene firme hasta el día de hoy.

Juegos para sufrir. Juegos para luchar. Juegos para prevalecer. Sin dudas hay títulos que piden más de nosotros que el juego normal. Algunos son abandonados en el proceso, porque simplemente no prometen una recompensa personal tan grande como el esfuerzo que  Otros, nos permiten entender que el esfuerzo extremo y sesudo tiene recompensa, y vale la pena en cualquier ámbito que amemos. En definitiva, estos títulos tan especiales, son juegos para atesorar.

En esta nota

Comentarios