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30 años de Sega Genesis - la historia de una gran consola

La consola que le marcó la cancha a Nintendo, y dio comienzo a la Guerra de las Consolas.

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Por: Tomás García

30 años de Sega Genesis - la historia de una gran consola

30 años de Sega Genesis - la historia de una gran consola

Hace unas semanas celebramos con vivaracho entusiasmo el aniversario de lanzamiento de la NES. Pero aunque sumamente importante, no es la única de aquella época que nos marcó. Por suerte era casi una época dorada de consolas para el hogar, y la próxima generación no trajo una sola consola de alta calidad, sino dos. Ambas, provenientes de Japón. Hasta que Sega marcó la cancha con su Genesis, el mercado de consolas de hogar era pura y exclusivamente de Nintendo. El éxito y la calidad de la NES había predominado exclusivamente desde su lanzamiento en 1983, en Japón y eventualmente también en el mundo occidental. Pero todo eso cambió, un día como hoy de 1989, cuando Sega tuvo su época más gloriosa.

Bueno, tal vez tomó un poquito más que el mismo año de lanzamiento. A la Mega Drive —su nombre original, cuando salió en Japón— le costó tomar el mercado oriental. Es más, apenas hizo mella en el poderío de Nintendo. Pero cuando llegó a estas costas, el mundo de los videojuegos se empezó a convertir un lugar muy diferente. Tal como habíamos mencionado en nuestra Efemérides Gamer de la NES, Sega lanzó casi de casualidad, su primera consola el mismo día que Nintendo, lo que básicamente condenó a la SG-1000 al olvido. Pero para la segunda vuelta, Sega no volvería a cometer el mismo error.

Antes del final de la generación, Sega había lanzado dos consolas más, hermanas de su consola original, los que le permitió extender a todo el mundo su marca, sobre todo teniendo un gran impacto en Sudamérica con la Sega Master System. Pero mientras tanto, estaban trabajando en su próxima consola, una bestia de 16-bit con mayor capacidad en cada aspecto, pero más importante todavía, abriría la próxima generación antes que Nintendo.

La Sega Genesis tenía el mismo chip Motorola 68000 que la Apple Macintosh, y estaba clockeada en la misma velocidad. Es decir que la consola tenía el mismo poder de procesamiento que una PC de hogar, lo que para el día de hoy es simplemente ridículo. Así de serio se había puesto Sega sobre la Guerra de las Consolas. Y aunque la Sega Genesis —el nombre con que llegó a USA— no fue la primera máquina del mercado de tener un chip de 16-bit, sí fue la primera en dejar su marca en el mercado, y la razón era simple: Los juegos. Es posible que en el presente haya quedado la impresión de que la Genesis tenía únicamente juegos de deportes, uno igual a otro, sobre todo los hechos por EA, pero la historia es diferente.

Curiosamente, según cuenta su lead designer, Masami Ishikawala decisión de que sea una máquina de 16-bit, llegó bastante tarde en el proceso de desarrollo. Ishikawa había tenido roles menores en las anteriores consolas, y Sega había hecho un gran trabajo en hacer un avance progresivo con sus máquinas, valorando en las tres primeras, mantener la retrocompatibilidad, para no alienar a sus viejos jugadores, mientras sumaban nuevos con juegos más novedosos. Fueron tan efectivos en su desarrollo, que la Genesis era hasta retrocompatible con la segunda consola, la hermanita de la primera, la SG-2000. La decisión de entrar al mundo de los 16-bit finalmente fue tomada por el Director del proyecto —que eventualmente terminaría siendo Presidente de Sega— Hideki Sato. Según cuenta Ishikawa “Al usar el 68000 podíamos sacar ventaja de los recursos de programación preexistentes para arcades, además el hardware, software y programación era muy accesibles.

La Mega Drive era una bestia en hardware, pero fue su catálogo que la dejó en la historia.

El resultado de tanto esfuerzo valió la pena en todos los sentidos. La Sega Genesis fue la primer consola que realmente pudo hacer lo que aspiraba el resto, incluido Nintendo. Ofrecer una experiencia como la del Arcade pero en el hogar. Esto significaba que juegos como Strider eran prácticamente idénticos al que jugaban fuera de casa. El poder del Motorola 68000 les permitía tener múltiples displays, dos ventanas scrolleantes y el tamaño del sprite podía ser modificado para que ocupe toda la pantalla. Y mientras que la cantidad de colores era limitado, comparado a un arcade, había mucho trabajo que podían hacer con las sombras, que tenían la sombra de los personajes, pero al mismo tiempo podía mostrar semi-transparencia. Detalles gráficos, que en ese momento, hacían toda la diferencia.

De esta forma, Sega pudo entregarnos juegos que eran tan coloridos e iban tan rápido, que parecía imposible que esas imágenes salgan de esa maquinita. Bueno, era bastante grande. Por supuesto, el mejor ejemplo fue el título que marcó a Sega desde entonces, Sonic the Hedgehog. Hasta ese momento, ningún juego había sido tan rápido como Sonic, y dejaba al rey de las plataformas, Mario Bros., con la apariencia de un juego de niños. La SNES saldría un año después, y seguiría siendo el rey, pero la prestancia de Sega para adelantarse a su competidor, y de una manera tan eficaz, les dio suficiente tiempo para hacer un impacto, y cuando eventualmente llegó a otras costas, todos recordaban las previas consolas de Sega, lo que hizo mucho más fácil la integración del sistema en otros mercados.

Y ni hablar de los juegos, ya hablamos pero muchos de estos se convirtieron en sinónimos de la consola misma, no por su originalidad, sino porque eran casi idénticos a su contraparte en los arcade. Esto cambió el juego para siempre. Y algunos de los juegos que lo hicieron posible fueron Streets of Rage, Altered Beast, Golden Axe, The Revenge of Shinoibi y Comix Zone, entre muchísimos, pero muchísimos otros

Sega puede nunca más tener un momento como aquel, y Sonic hoy puede ser el remate de muchos chistes en Internet, pero la realidad es que sin la Sega Genesis la forma del mercado actual, y de los juegos actuales sería muy diferente. Fue la consola que dio la sensación de modernidad a los videojuegos, de que cada generación nueva podía ser un mundo de diferencia entre la anterior, y esto es algo que le mercado aún mantiene y ha exponenciado casi a su límite, pero todo empezó 30 años atrás.

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