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Analisis | NO SEAMOS IDIOTAS

ANÁLISIS: Latin History for Morons (2018)

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Por: Leo Valle

John Leguizamo nos hace un necesario repaso por los últimos 3000 años de historia. Saquen una hoja.

Pocas cosas son más literales que Latin History for Morons (o “La historia latina para idiotas”), el unipersonal de John Leguizamo que se presentó durante el año pasado en los Estados Unidos y llegó esta semana a Netflix.

El actor y activista se pone el traje de profesor para llevar a la audiencia a un viaje de 3000 años de historia en el que no se guarda absolutamente nada. Armado con un pizarrón, una energía envidiable y un abanico de imitaciones para darle vida a sus interlocutores o personajes famosos de la historia, Leguizamo procesa una enorme investigación que analiza la invasión europea liderada por Colón, el saqueo a (y masacre de) los pueblos originarios, la caída de los Imperios Azteca e Inca y la posterior omisión de todos ellos en los libros de historia moderna.

“Aquellos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo,” dice el actor citando al filósofo George Santayana y explorando los conceptos de pertenencia, identidad y el derecho a llamarse ciudadano — que en tiempos de ultranacionalismos en alza se encuentra cada vez más violentado no solo en la tierra de Trump, sino en todas partes del mundo.

El contraste entre su familia y la de un compañero de colegio que le hace bullying a su hijo es la forma de plantear las discusiones de “ellos” y “nosotros” que resuenan no solo en los Estados Unidos sino que podemos escuchar en cualquier bar local. El actor destaca que su hijo no va a una escuela pública de Brooklyn como él, donde el día a día era “como El Señor de las Moscas pero con menos supervisión de adultos”, sino a una cara escuela privada donde se codea con los probables próximos líderes.

Ellos, nosotros y todos son los hijos bastardos de una civilización diezmada por los invasores, cuyo único aporte a la región, destaca, fueron las enfermedades que trajeron del viejo mundo y se cargaron a parte de los Aztecas e Incas. A cambio, por supuesto, se robaron miles de toneladas de oro y plata, eliminando cualquier rastro cultural en el proceso.

Utilizando un trabajo práctico de su hijo adolescente como excusa, Leguizamo recorre la historia de América mientras intenta conectar con su familia y actuar como un individuo maduro ante esos constantes ataques racistas que recibe en la vida cotidiana. 

En medio del show el actor recrea una sesión con su terapeuta en la que el profesional le explica que debe replantearse sus métodos de supervivencia pasados de moda: el humor como defensa es un proceso genera un círculo vicioso de humillación alimentado por su “creativa pero patética necesidad de la aprobación de extraños”. Como padre ya no puede sacar “el barrio” para resolver conflictos, sino que tiene que buscar nuevos métodos para enfrentar la ignorancia que desemboca en el racismo y la xenofobia.

Ese nuevo método es la formación, a través de la cual puede explicar la influencia de los pueblos originarias en la cultura, la tecnología y la estructura social y, además, encontrar un héroe latino para la presentación de su hijo, lo que despierta nuevos interrogantes.

¿Qué es un héroe para él? y más importante: ¿qué es un héroe para su hijo? Descubrir la historia es una forma de encontrar figuras en la que podamos sentirnos identificados o que podamos considerar inspiracionales. Es entonces cuando Leguizamo vuelve a ponerse en el lugar del idiota al que intenta educar, cuando no reconoce que esa identificación también está definida por el carácter y los ejemplos de heroísmo que le presenta a su hijo tienen más que ver con él mismo que con el joven.

El actor también nos regala algo de bibliografía para seguir explorando la explotación económica y la dominación política en la región. Desde La venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano (que todos deberían haber leído) hasta A people’s history of the United States de Howard Zinn, el show deja material para ampliar la exposición.


“Latin history for morons” es un show compacto que garantiza risas, sorprende con momentos emotivos e inevitablemente invita a la reflexión. No me animaré a afirmar que no dice nada que nadie sepa pero, básicamente, si no entendés porqué el infame “Día de la Raza” fue reemplazado por el “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” en nuestro país, regalate 90 minutos de historia y dignidad.

LO MEJOR
+
Leguizamo sigue rompiéndola.
+ Un show dinámico y enérgico.
+ Buena bibliografía para consultar.

LO PEOR
Algunas imitaciones son un poco mucho.