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Analisis | Crónica de una muerte anunciada

ANÁLISIS: The Walking Dead S09E05: What Comes After (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Ay, esta indignación que no se quita.

M. Night Shyamalan nos acostumbró a los plot twist. Sí, hubo un montón de realizadores que echaron mano de este recurso anteriormente, pero él lo convirtió en su marca registrada y, de alguna manera, ya estamos advertidos, incluso antes de entrar a la sala.

La tele no está exenta de estas “artimañas” narrativas y otras tantas, pero el último capítulo de “The Walking Dead”, y esa despedida tan anunciada”, cae en otra categoría, lo que yo llamo: “El efecto Infinity War”. Acá, la manipulación no viene sólo desde la trama, sino desde el marketing de la serie/película. ¿Cómo es esto?

Tal vez, hoy no resulte tan importante, pero durante meses los hermanos Russo se encargaron de convencernos y vendernos su aventura como un capítulo independiente que no necesitaba de secuelas para darle un cierre a la historia que planteaba (atrás había quedado el apelativo de “parte 1” y “parte 2”). Después de ver “Avengers: Infinity War” (2018) queda claro que esto es apenas el principio de algo, y a pesar de la calidad del film, nos sentimos un poquitito estafados con esta resolución a medias.       

“What Comes After” cae en la misma categoría y nos provoca todavía más indignación porque estábamos preparados para despedir heroicamente al personaje más importante del show y lo que nos dieron a cambio es una cachetada en la cara. Allá arriba dice spoilers, así que están avisados.

La novena temporada de “TWD” nos llegó con un slogan bien marcado: “Los últimos episodios de Rick Grimes”. Una vez que el actor anunció su partida del show para poder dedicarle el tiempo necesario a su familia, esta despedida se convirtió en “evento televisivo” y, spoiler alert aparte, un empujoncito para el marketing de un show que, semana a semana, pierde espectadores irremediablemente.

Esta crónica de una muerte anunciada nos volcó otra vez hacia la serie, no porque esta nueva entrega haya tenido un mejor arranque, si no que todos queríamos acompañar esos últimos momentos del sheriff. Qué quieren qué les diga, yo me siento estafada. Primero, porque anímicamente estaba lista para llorar a uno de los mejores personajes del show; y segundo, porque ese plot twist es un WTF? que piensan resolver a través de tres spin off protagonizados por Andrew Lincoln. Entonces, ¿en qué quedamos, muchachos?

Ya vamos a volver a este punto, pero primero transitemos “What Comes After”, episodio dirigido por Greg Nicotero que guarda bastantes (demasiadas) similitudes con “What Happened And What’s Going On” (también de Nicotero), ese donde despedimos a Tyreese Williams (Chad Coleman) en medio de alucinaciones y personajes que volvían para acompañar sus últimos momentos –y sus culpas- antes de abandonar el mundo de los vivos.

El spoiler del final de Rick, venía secundado por otros spoilers como el regreso de Shane Walsh (Jon Bernthal), Hershel Greene (Scott Wilson, quien falleció recientemente) y Sasha Williams (Sonequa Martin-Green). A diferencia de Tyreese, estos “fantasmitas” no vienen a acompañar al sheriff en su camino hacia el más allá, sino que le dan la fortaleza necesaria para seguir adelante y realizar, ante los ojos de todos, su último sacrificio.    

En el capítulo anterior, Rick había quedado malherido y rodeado por las dos hordas de caminantes que amenazan con llegar a las comunidades de sobrevivientes. La alternativa ante este avance era dejar que cruzaran el puente, pero el sheriff no quería poner en riesgo la estructura que tanto les costó reconstruir.   

Mientras se desangra y lucha por mantenerse en pie va escapando de los zombies y de sus propios pensamientos, esos que traen de regreso la imagen de su ex compañero de patrulla y amigo; la del hombre que se convirtió en su brújula moral cuando atravesaba sus peores momentos; y esa mujer que también decidió sacrificarse por el bien de los demás. Rick busca reencontrarse con su familia –suponiendo que Lori y Carl lo están esperando en alguna parte de estas alucinaciones-, sin darse cuenta que tiene una familia más grande que todavía lo sigue necesitando.     

Entendemos que está dejando las cuentas claras decidido a partir sin oponer ninguna resistencia. De alguna manera, el caballo más imbécil del mundo lo pasea de acá para allá, pero termina en el punto de partida, ese puente que tanta metáfora trae aparejada.

Pero la estructura resiste y los caminantes siguen avanzando hacia él y hacia la seguridad de las comunidades que tanto costaron volver a levantar en estos 18 meses, algo que este incansable sobreviviente no puede permitir, y como si se tratara del Álamo –ese último punto de resistencia-, intenta frenarlos definitivamente, haciendo lo que siempre hizo: liderar y mantener a todos a salvo.

Nunca nos enteramos qué pasó realmente en el campamento y cómo quedaron las cosas entre los sobrevivientes y los Saviors renegados. Igual, todos aparecen a último momento –incluida Maggie y Michonne, que logra llegar desde Alexandia (¿?)- para atestiguar el final de Rick en medio de una explosión que, de entrada, no debería haber dejado a nadie con vida.        

A los ojos de todos, Grimes se va sin despedidas, y por un brevísimo instante celebramos su heroísmo y entendemos que así deben ser las cosas porque así lo fueron desde que el personaje despertó de su coma en un mundo ajeno al que había dejado atrás. Como el típico western, Rick se va “dejando las cosas en orden”, sabiendo que hizo su parte y ahora les toca a los demás seguir construyendo sobre los escombros. Hasta ahí, todo bien, lo podemos superar, pero… tenía que haber un pero.  

Desde hace rato veníamos esperando la resolución del helicóptero y algunas teorías internetianas le dieron en el clavo. Anne/Jadis logró el escape que tanto buscaba y, a último momento, decidió “salvar” la vida de un Rick más que moribundo y llevárselo con ella, a quien sabe a dónde. Nuestras lágrimas se secaron más que rápido al ver al sheriff al costado del río, pero no hubo tiempo para la felicidad ya que la indignación lo copó todo. ¿Este es el final tan anunciado?

Al parecer, todos estaban demasiado compungidos y en shock como para escuchar el motor de semejante aparato alejándose con su compañero todavía vivito y coleando. ¿Quiénes son estas personas y qué trato hicieron con Anne? Ni hablar de enterarse que un “A” y que es un “B”, categoría a la que, al parecer, pertenece Grimes.

Pero lo más irritante es que estas respuestas ya no forman parte de la serie y llegaran (según dicen) en forma de spin off y tres películas para TV protagonizadas por Andrew Lincoln, donde nos van a contar el destino de este personaje que, en teoría, nos iba a abandonar para siempre. Si esto no es manipulación, no sé cómo llamarlo, y aunque me alegro por Rick, no puedo festejarlo como espectadora.

Sí, las posibilidades son infinitas, pero parece más una jubilación que una despedida. Primero nos vendieron a ese “old man Rick” alucinado un futuro perfecto en familia. Ahora nos lo mandan bien lejos, dejando un final abierto, muy poco satisfactorio, que choca un poco con las características del personaje que nunca baja los brazos.

No sabemos si va a haber lugar para el duelo entre los habitantes de Alexandria, Hilltop y The Kingdom, ya que tras la partida de Rick y los llantos desconsolados de sus compañeros, Nicotero y compañía deciden hacer otra “jugada maestra” y saltar en el tiempo ¿para no tener que dar explicaciones?

Antes de cruzarnos con una Judith más grandecita en modo full Grimes (digamos que es digna hermana de Carl porque no podemos decir que es digna hija de su “padre”), los responsables de la serie deciden dejar otras cuentas en claro: las de Maggie que cae en Alexandria dispuesta a terminar el trabajo que Rick nunca pudo y matar a Negan.

Sabíamos que eso no iba a pasar, y aunque entendemos las razones de la chica –evitarle la escapatoria de la muerte y dejarlo que sufra estando vivo-, nos sorprendimos ante este Negan que, de la noche a la mañana, se convirtió en un despojo humano sin ganas de luchar.

Estas resoluciones parecen medidas desesperadas y agarradas de los pelos antes de dar el siguiente paso y mostrarnos cómo se acomodó ese futuro sin el sheriff, y quien tomó las riendas de su liderazgo. Este el planteo de “TWD” que, de alguna manera, hace borrón y cuenta nueva dejándonos con gusto a poco. “Cierra” la historia de Rick sin cerrarla, y apacigua la furia de Maggie cambiando una sentencia de muerte por una cadena perpetua.  

“What Comes After” pretendió ser emotivo y lo logró por momentos. Nos dejó con un montón de preguntas que serán contestadas desde diferentes frentes, pero más que nada, nos dejó la sensación de haber sido manipulados y estafados. No es la primera vez que desde la pantalla juegan con nuestros sentimientos (¿alguien mencionó la muerte de Jon Snow?), pero el marketing que rodeó a este evento de repente nos sabe a mentira. Rick Grimes/Andrew Lincoln se merecía un final diferente… pero también nosotros, como espectadores que seguimos bancando los trapos.

Un poco de respeto, señores de la tele.