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Analisis | Dulces oscuros 16

ANÁLISIS: Chilling Adventures of Sabrina (Temporada 1)

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Por: Florencia Orsetti

Si Sabrina va a volver en 2018, mejor que sea feminista, ¿no Netflix?

Salem no habla, Sabrina no vuela en aspiradora y abundan los litros de sangre en apenas dos capítulos. No se puede comparar a Chilling Adventures of Sabrina con Sabrina La Bruja Adolescente (1997), porque aunque ambas sean una adaptación del mismo personaje, que nació en las páginas de Archie Comics en 1962, la nueva serie de Netflix corresponde a la visión moderna y aterradora. Sabrina cumple 16 y debe abrazar su vida como bruja, la vieja historia ya conocida. Pero ahora, la aventura es feminista y más sanguinaria que nunca.

Roberto Aguirre-Sacasa es uno de los responsables de llevar a Archie y sus amigos por el camino del mal. Además de ser el creador de esta nueva serie de Sabrina y de Riverdale, Aguirre-Sacasa también es el guionista de los comics originales que inspiraron ambas series. El entusiasmo viene por ese lado: no todos los días tenemos detrás de una adaptación a la pantalla al propio creador del comic original. Chilling Adventures of Sabrina fue concebida originalmente como un spin-off de Riverdale. Iba a estrenarse por CW, pero (por suerte, a mi entender), Netflix decidió bajar el billete para encargar una serie limitada. Planeada para tener dos temporadas, la primera llegó al catálogo de la gran N el pasado 26 de octubre. No podríamos haber pedido mejor serie para que nos acompañe durante Halloween.

Sabrina Spellman (Kiernan Shipka) vive una vida cotidiana en el pueblo de Greendale, con su novio Harvey y sus amigas de la secundaria. Es huérfana y vive con sus tías, una vida como la de cualquiera de nosotros, pero sabe que cuando cumpla 16, todo cambiará. A esa edad debe ponerse al servicio del Señor de la Oscuridad. Pero Sabrina no quiere eso. La joven rechazará la tradición bruja y, con ello, al patriarcado, dejando en claro que desde la premisa, la nueva Sabrina es una inteligente y aterradora metáfora de los tiempos en los que vivimos.

Chilling Adventures of Sabrina es un drama adolescente con un trasfondo ocultista. Pero no quiero ser reduccionista en como describirla. La realidad es que a Aguirre-Sacasa se le da muy bien la mezcla de géneros como ya pasó con Riverdale. En consecuencia, la nueva serie de Netflix tiene mucho melodrama adolescente, toques de comedia negra y también tropos claros del terror sobrenatural de cultos y brujas. La nueva Sabrina nos recordará tanto a las chicas de The Craft, como a Hermione Granger y a la propia Buffy, la cazavampiros. Pero al final, aunque tiene algo de todas, no es ninguna.

Revisar la historia de las brujas dentro de la cultura estadounidense, siempre nos remite a los conceptos de discriminación y persecución injusta. Chilling Adventures of Sabrina no escapa de estos tropos tan comunes, pero les da un giro moderno. El núcleo del conflicto en Sabrina es un choque generacional, como el que viven todos los adolescentes. La joven bruja cuestiona todo lo que le viene de arriba, tanto en el plano humano, cuando pasa sus días en la escuela, como en el plano sobrenatural. Y Shipka como actriz tiene una energía tal que hace que nos creamos completamente el papel de la chica rebelde que no se da por vencida con nada.

El bullying, la masculinidad toxica y la homofobia son temas muy presentes en las dramedias adolescentes y Sabrina no escapa de ellos. Lo que viven en la preparatoria de Greendale ya lo vimos en otras series, pero la impronta de esta nueva producción pasa por lo único de su mundo. No solo la bruja epónima, sino que los demás adolescentes comienzan a desarrollar una conexión con el mundo oscuro de lo más interesante. El trasfondo de la serie es por demás único y ominoso, despierto en problemáticas sociales (haciéndonos pensar que viven en 2018), pero también es uno en el que no existen los celulares, donde se vive en casas góticas y todos visten como si estuviesen en los 60s.

Como con muchas series de Netflix, le sobran un par de episodios. Hay un par de sucesos sobrenaturales, al estilo “Monster of the Week”, que pegarían mejor en una serie más extensa. Sabrina pisa un poco el freno entre los episodios cinco y siete, sin decepcionarnos, claro, pero dejando sus mejores momentos para el inicio y el final de la temporada.

En el elenco destaca especialmente Miranda Otto como la tía Zelda, en un papel espeluznante y ambiguo. Llegamos a odiarla y a quererla mucho. A Michelle Gomez se le da bien el rol de la gélida Madam Satan. Es una serie gobernada por grandes personajes femeninos.


Chilling Adventures of Sabrina recrea un mundo oscuro y sobrenatural con mucha personalidad. Sabemos que las brujas más poderosas pueden enfrentarse a todo usando su magia, pero la joven Sabrina también aprendió a luchar contra las opresiones del mundo terrenal. Al final de temporada la vemos empoderada, como mujer antepuesta al patriarcado, y como bruja, con una potencia que la eleva casi por encima de Satán.

LO MEJOR
+ Combina subgéneros del terror y drama adolescente como ninguna
+ La metáfora feminista sobre la que se construye la premisa
+ Kiernan Shipka y Miranda Otto encarnan a dos brujas muy distintas, pero que la rompen igual de bien

LO PEOR
 El ritmo de las originales de Netflix: tiene relleno