Publicado el

Analisis | Let it go

ANÁLISIS: House of Cards S06E01: Chapter 66

Volver a la home

Por: Jessica Blady

The future is female.

¿Hay vida después de Francis Underwood? Claro que sí. Kevin Spacey no es el primer actor protagonista al que echan de su propia serie, y aunque a “House of Cards” se le acabó el camino (igual, no le quedaba mucho por recorrer), encontró en la partida del intérprete la mejor excusa para hablar de las mujeres y los lugares de poder, más si tenemos en cuenta que en Estados Unidos, un “individuo” como Donald Trump le ganó la presidencia a una candidata como Hillary Clinton.

Mejor, hablemos de política de mentiritas y la última entrega del drama creado por Beau Willimon que, en año 2013, se convirtió en insignia de la calidad del contenido original de las nuevas plataformas de streaming. Cinco años atrás, la televisión daba un giro de 180° de la mano de esta remake yanqui de su homónima británica, Spacey se metía a todos en el bolsillo con su “villano” y David Fincher se ganaba su primer Emmy.

Desde entonces, mucha agua pasó bajo el puente, y tras los escándalos, Spacey terminó de patitas en la calle y Claire Underwood (Robin Wright) al frente de todo, literalmente hablando. La primera dama y vicepresidenta llegó al puesto más alto de la oficina oval tras las renuncia de su marido. Ahora, Claire lleva 100 días sentada en el sillón presidencial, aguantándose los odios de los detractores, las amenazas de los más extremos y las conspiraciones de supuestos aliados políticos. Lo cierto es que NADIE la quiere, pero ella ya dejó bien en claro que ESTE es su momento.     

¿Y Frank? Frank se murió, y no, no llegó a obtener el ansiado perdón de la señora presidenta. Tampoco sabemos cómo mordió el polvo, pero ese es uno de los tantos misterios que la sexta y última temporada de “HoC” va a tratar de develarnos.

Alik Sakharov tiene a su cargo este primer episodio que arranca con las celebraciones del 4 de julio y la presidenta yendo a una base militar (no olvidemos los conflictos armados del pasado con Medio Oriente) para dar el discursito de rigor, en medio de una ola de amenazas que podrían hacerse efectivas en cualquier momento.    

Greg Kinnear y Diane Lane son los hermanos Bill y Annette Shepherd, dos jugadores poderosísimos que se aliaron en su momento con Frank, y están a la espera de que Claire cumpla las promesas hechas por su marido. ¿El problema? Claire no es Francis y lo deja bien en claro cada vez que rompe la cuarta pared y nos mira fijo a los ojos.

Si bien Bill es un viejo amigo de la señora, así como lo ven tan pasivo, no le va a temblar la mano  a la hora de hacer valer sus derechos como ciudadano que no aprueba la nueva candidata de Underwood, ni los retrasos en la aprobación de algunas leyes. Todavía está por verse cuales son las verdaderas intenciones de este dúo y si Claire es lo suficientemente astuta para verles la hilacha antes de que sea demasiado tarde. 

Los enemigos de la mandataria no son nuevos y los viene acumulando desde hace rato, incluso desde antes de hacerse cargo de la presidencia. Un poco por llevar la herencia de los Underwood y todos los “crímenes” que los rodearon –de los que Doug Stamper (Michael Kelly) se hizo cargo, y lo sigue sosteniendo-, y otro tanto por ser mujer, un tema que no deja de revolotear a lo largo de todo el capítulo, no por respuesta a la coyuntura o una “agenda política”, sino porque es así: a las mujeres en posiciones de poder se las juzga siempre con una vara muy diferente. 

Muchos pensaron que la partida de Spacey le iba a quitar peso y tensión al show, pero lo cierto es que Wright siempre fue su contrapartida, con el carisma y la muñeca suficiente para cargarse a los hombros esta historia e hipnotizarnos de la misma manera que lo hacía él. Lo bueno es el ensamble que la acompaña, convirtiendo esta temporada en una trabajo de equipo más aceitado, donde el foco no está sólo puesto en el protagonista.  

El fantasma de Frank (y de Spacey) sigue rondando, pero sólo para terminar de atar los cabos sueltos. Ahora le toca el turno a Claire y hay que ver si decide seguir su camino o repetir los mismos errores de su compañero.  

Esto es lo que propone la nueva temporada, que arranca con sus engranajes bien aceitados, una traición flotando en el aire, y todos los temas coyunturales (políticos, sociales, internacionales) puestos sobre la mesa, sin ningún reparo.