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Analisis | Niveles y niveles y niveles y niveles…

RETROINSPECCIÓN: N++ (NPLUSPLUS)

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Por: Maximiliano Baldo

Un clásico de culto del género plataformero tiene mucho--muchísimo--para ofrecernos

Una buena idea, por simple que parezca, puede mantener un producto vigente incluso años más tarde. Vean, si no, el caso de Metanet Software, que allá por el 2004 lanzaba un curioso juego titulado, sencillamente, “N”. Se trataba de un plataformero desarrollado en Flash en el que controlábamos a un ágil ninja, cuya misión se limitaba a superar cada nivel tratando de obtener tanto oro como fuera posible.

Dos elementos en su diseño gustaron mucho al público de aquel entonces: primero, su apreciable minimalismo general, tanto en gráficos como en comandos, limitando su control a dos direcciones y un botón de salto; y segundo, su enorme cantidad de niveles, alcanzando las 500 instancias en su mejor versión. Buena parte de ese éxito también vino de la mano de un editor de niveles para que los jugadores hagan de las suyas, culminando en que una pequeña parte de esos 500 niveles fueron elegidos entre propuestas del público.

Metanet se da cuenta que tiene algo importante entre manos, así que en 2008 aparece N+ (o NPLUS), una versión mejorada del juego original, pero esta vez desarrollada para Xbox Live Arcade, Nintendo DS y PlayStation Portable. Esta versión aumentaba considerablemente la cantidad de niveles, siempre manteniendo esa simplicidad y minimalismo en los conceptos básicos de la jugabilidad, volviéndolo un clásico de culto en sus plataformas.

Iban a tener que pasar algunos años hasta llegar a 2015 y ver, por fin, el lanzamiento del juego en el que nos enfocaremos en esta oportunidad: N++ (NPLUSPLUS), que estuvo disponible para PlayStation 4 con eventuales versiones para PC y Mac (2016), Xbox One (2017) y finalmente Nintendo Switch (2018).

Nada ha cambiado desde la primera iteración del juego. Es decir, nada respecto a las mecánicas elementales de esta franquicia y su aprecio por el minimalismo en sus diseños; aunque hay que decir que algunos de sus esquemas de color pueden llegar a quemar retinas. Por suerte podemos acceder al menú de selección de colores al apretar un botón.

Nuestro ninja continúa siendo ágil en sus limitados movimientos, haciendo gala de un sistema de control enfocado en el flujo de nuestra velocidad. Tomar carrera antes de saltar contra una pared nos asegura alcanzar alturas mayores, pero también afecta el ángulo de salto la inclinación de la plataforma desde la que efectuamos el brinco. Nuestro héroe anónimo se desplaza por los niveles con una precisión hermosa, un control estricto de su momentum que se siente como seda en las manos; una sensación que no deja de sorprendernos.

El objetivo tampoco ha cambiado. Nivel tras nivel, nuestro ninja ha de alcanzar la puerta de salida del nivel, pasando antes por el switch que abrirá la ruta de escape. En el camino podremos tentarnos con unidades de oro que podemos recoger, usualmente aumentando nuestro tiempo límite para completar la huida. Ah, sí, hay un tiempo límite, claramente representado en la barra superior de la pantalla. Cada unidad de oro añade 2 segundos al reloj y, considerando que el mismo temporizador se comparte entre niveles de una misma tanda, a veces es muy buena idea hacer un desvío en el camino para llenar nuestros bolsillos con oro. Perder diez segundos para salir del nivel con treinta extra es un buen negocio… aunque también peligroso, porque el oro suele estar rodeado de riesgos.

Nuestro ninja es extremadamente frágil. Tan sólo una caída desde buena altura será suficiente para dejarlo hecho pedazos. Hay un par de técnicas a considerar para mitigar estos abruptos infortunios: siempre podemos aferrarnos a una pared para descender lentamente (también para saltar de pared a pared; incluso contra nuestra misma pared), y también debemos recordar que caer sobre una inclinación anula el daño de la caída y encima nos da un poco de aceleración. Un secretito: no importa si caemos desde lo alto de la pantalla; si aterrizamos justo sobre la puerta de salida abierta sobreviviremos de todas formas. Esto último es indispensable para superar algunos niveles.

Pero la física de movimiento no es nuestra única enemiga. En el camino encontraremos un puñado de verdaderos martirios en forma de drones de seguridad, lasers, torretas, lanzamisiles y varias sorpresitas adicionales. El diseño mismo de cada nivel puede ser una trampa traicionera, a veces necesitando activar interruptores adicionales para abrir puertas y quitar paredes que nos impiden el paso al interruptor de salida principal… pero otras veces debemos evitar tocar estos interruptores intermedios a riesgo de abrirle las puertas a otros enemigos o, peor, encerrarnos nosotros mismos en una jugarreta sádica del diseñador del nivel; en cuyo caso tendremos que recurrir al botón de suicidio para volver a probar.

No es tan malo si recordamos que hay vidas infinitas, pero sí cuando consideramos que el tiempo sigue bajando y algunos niveles requieren de segmentos particularmente largo, difíciles, o ambos a la vez. Y son muchos niveles. Muchos, muchísimos niveles…

…más de 4000 niveles, o sea. 4340 en total, según el sitio web oficial. Son muchos niveles; y ni siquiera estamos mencionando aquellos creados por la comunidad de jugadores; porque por supuesto que N++ tiene editor de niveles para diseñar nuestras propias cámaras de tortura y compartirlas con el mundo.

Esta tremenda cantidad de niveles se divide en varias modalidades. Además del modo clásico (“Solo”) también habrá una modalidad Hardcore, y mientras en la primera el tiempo aumenta con cada unidad de oro recogida y al morir se resetea a lo que teníamos al inicio de la partida, en la Hardcore el tiempo baja de forma constante y solamente aumentará al superar cada instancia y en relación a la cantidad de oro recogido. También se han añadido modalidades para multijugador: un modo cooperativo que requiere que más de un jugador trabaje en equipo para superar complejos niveles; o el modo Carrera para que hasta cuatro ninjas demuestren sus habilidades para ver quién llega primero a la meta.

No mucho más se puede decir sobre el juego, porque su concepto está tan enfocado en unas pocas y bien implementadas mecánicas que realmente no tiene manera de fallar. Es el paraíso de los plataformeros destilado en todo su esplendor; un desafío cuya victoria y fracaso depende exclusivamente de la pericia y habilidad del jugador, porque todo lo demás está pulido de tal forma que no hay excusa que valga: el control es magnífico, las reglas son claras, los peligros están a la vista y la diversión… la diversión nunca se termina. Un paquete completo para disfrutar de a poquito y que nos puede durar toda la vida.


N++ continúa el legado de su saga con más de lo mismo; y en este caso eso está perfecto. Un claro ejemplo de “si no está roto, no lo arregles”, pero llevado a un nivel de pulcritud microscópico. Cada salto es una aventura, un desafío, una proeza en sí misma; y el juego se encarga de subir la apuesta nivel tras nivel. Totalmente recomendable.

LO MEJOR:

  • Diseño minimalista.
  • Excelente sistema de control.
  • Niveles y niveles y niveles y niveles y niveles y niveles…
  • …y todavía más niveles con el Editor.

LO PEOR:

  • Algunos esquemas de color atentan contra nuestra salud visual.

 

Entonces… ¿Vale la pena jugarlo hoy?

Sí; en especial si tenemos un gusto particular por los buenos plataformeros. Su control minimalista permite que el flujo de movimiento basado en momentum resulte extremadamente fácil de entender, pero sin dejar de ser un desafío constante para las instancias más complicadas. Aquí hay suficiente contenido para toda una vida, ya sea jugando solos o con (y contra) amigos.