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Analisis | Toby hace de las suyas

ANÁLISIS: DELTARUNE (Capítulo 1)

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Por: Maximiliano Baldo

El creador de Undertale nos sorprende con un juego gratuito dentro de su fantástico universo

La idea de un nuevo juego en el universo de Undertale genera ciertos conflictos emocionales. Incluso el propio antagonista de aquel primer juego, al alcanzar su mejor final, le decía al jugador que quizá sería bueno dejar las cosas como estaban, porque sus personajes, los habitantes de aquel mundo digital, ahora eran perfectamente felices. Por supuesto, tampoco nos negaba la posibilidad de resetear todo y “querer probar otros finales”.

Toby Fox, creador de Undertale, conocía tan bien a su público que incluso consiguió sorprendernos a varios con mensajes que sólo tendrían efecto en determinadas circunstancias específicas; como por ejemplo al estar viendo videos de gameplay de la ruta Genocida del juego, momento en el que aquel mismo antagonista se dirigía al espectador para remarcar nuestra cobardía por no atrevernos a experimentar aquella fatídica rama de la historia por nuestra cuenta. Es que ese es uno de los elementos que tanto sorprendieron de Undertale: su metanarrativa como juego de Rol y la noción de la existencia de un jugador al otro lado de la pantalla.

Por todo esto es que un nuevo juego en este universo tan particular se siente como una hoja de doble filo. ¿Podría mantener el carisma del juego original? ¿No perdería la magia y la sorpresa de aquel primer encuentro? ¿Cómo se adaptaría al canon del universo? O más precisamente, ¿a qué canon; Pacifista, Neutral o Genocida; se adaptaría específicamente?

Semejante introducción es necesaria como fondo para comprender por qué la comunidad de fanáticos de Undertale reventó de hype cuando, de improvisto, Toby Fox fue dejando pistas de que “algo” estaba por ocurrir y que debíamos esperar 24 horas para más detalles. El tipo dejó a su público cocinándose a fuego lento y, a la hora señalada, les pasó un enlace al sitio web de DELTARUNE (debería ser “Delta Rune”, pero vamos a respetar la gramática del creador), desde donde pudimos descargar un “Programa de Encuestas”, supuestamente para obtener datos para el próximo proyecto. Lo que en realidad descargamos fue el primer capítulo completo de lo que parece ser una aventura episódica que, por supuesto, dejó a la fanaticada en las nubes.

Antes de seguir, comprendan que HABRÁ ALGUNOS SPOILERS. Como bien se explica en la web de DELTARUNE, el juego es para aquellos jugadores que han terminado Undertale, así que si todavía no han disfrutado de esa maravilla, lo mejor que pueden hacer es dejar de leer e ir a descubrir un mundo fantástico que es mucho más de lo que parece en su superficie.

Habiendo aclarado esto, continuemos.

Toda la primera secuencia de DELTARUNE (que, por cierto, es un anagrama de “Undertale”. A Toby le encantan los anagramas) nos invita a crear un personaje, elegir su cuerpo, darle forma a su mente y, finalmente, dotarlo de un nombre y especificar quién lo creó. Uno esperaría que este será nuestro protagonista en la nueva aventura, pero el juego inmediatamente descarta la opción aludiendo que “en este mundo tus decisiones no importan”, seguido de un salto abrupto a nuestra habitación, donde la querida Toriel nos despierta para ir a la escuela. Bienvenidos a DELTARUNE.

Entiendo por qué Toby pidió inicialmente que nadie divulgara nada del juego durante las primeras 24 horas desde su lanzamiento, porque ya en este punto las redes sociales habrían estallado en capturas de imágenes. No que no haya ocurrido de todas formas (oigan, sigue siendo internet), pero es notable la enorme mesura que el público de Toby tuvo para con el juego. Toda esta primera secuencia se siente como la continuación obvia desde el mejor final del primer juego, con los monstruos viviendo felices en la superficie y nuestro protagonista ya con aspecto un poco mayor… aunque hay un par de detalles que no encajan: para empezar no somos Frisk sino “Kris” (que es, casi casi, un anagrama de “Frisk”, pero también puede ser un anagrama de “Risk”, es decir, “Riesgo”) y se hace una mención a un personaje que no debería estar presente en dicha continuidad. ¿Estamos, entonces, ante una precuela?

No tenemos tiempo de asimilar mucho más, porque nuestra llegada a clase nos presenta con algunas caras conocidas y algunas otras nuevas, como la temible Susie (anagrama de “Issue”, que puede traducirse como “Problema”), una muchacha de temer que muy pronto protagoniza una sorprendentemente tensa escena de bullying hacia nuestro protagonista. El cambio de tono es notable; impresionante, también. En especial cuando, momentos más tarde y a causa de entrar en un armario oscuro, Kris y Susie terminan cayendo en el Reino de la Oscuridad, ahora vistiendo atuendos dignos de protagonistas de juego de Rol. Tanto es así que hasta el menú de juego ha cambiado, pasando del clásico original que ya conocíamos de Undertale a un menú más estilizado y con algunas opciones nuevas, como ventana de equipamiento y también de poderes especiales. El propio juego nos está diciendo que las cosas están cambiando.

Tras un breve recorrido conocemos a Ralsei (que también es un anagrama, y dejémoslo ahí), el Príncipe de la Oscuridad, quien nos narra la profecía de que tres héroes; un Humano, un Monstruo y el Príncipe; unirían fuerzas para sellar las Fuentes y traer balance al mundo, dando la excusa principal que motiva los eventos de aquí en adelante, ya que para poder regresar a su propio mundo, Kris y Susie deben llegar a dicha Fuente. Así comienza un viaje cargado de momentos memorables donde poco a poco vamos conociendo más sobre la personalidad brusca de Susie, el adorable optimismo de Ralsei, la inmutabilidad de Kris y, ya que estamos, el delirio infantil de Lancer, nuestro antagonista principal.

Hay que decir que la narrativa se siente un poco acelerada. El juego puede terminarse en dos horas y media a velocidad normal. No está nada mal para un capítulo de un juego episódico (¡y gratuito!), pero  eso no evita la sensación de que algunas escenas están un poco apuradas; quizá incluso forzadas. Muy posiblemente sea a propósito, no tanto por la naturaleza episódica de esta aventura sino por… lo que ocurre en los segmentos finales de la misma. La ruta principal es bastante lineal, con algunos desvíos aquí y allá para encontrar algún tesoro, alguna mejora para nuestros personajes, pero la gracia principal está en atestiguar todas y cada una de las pequeñas paradas en el itinerario.

Aquí es donde la magia de Toby Fox vuelve a brillar. Una mezcla de situaciones ridículas que, sin embargo, entran correctamente en el contexto de la situación. Los diálogos entre personajes se siente natural, cada uno con su propia personalidad y modismos, pero también con sentimientos y problemas propios. Veremos una importante evolución de nuestros protagonistas a lo largo de esta breve historia, muy especialmente Susie y Lancer, de quienes no diremos mucho más porque, como se imaginarán, la gracia está en atestiguar esa evolución por cuenta propia.

Sí podemos hablar de la evolución del juego en sí mismo. Ya mencionamos el paso de un sistema de menús tradicional del juego anterior—que está presente durante nuestra primera etapa en la superficie—a una versión estilizada cuando caemos al Reino de la Oscuridad. Ocurre que en esta oportunidad abandonamos el sistema de combate frontal que ya conocíamos para entrar a una nueva propuesta, esta vez de costado y con la asistencia de hasta dos compañeros de grupo. Es un cambio muy bienvenido que destaca un aumento de calidad en los gráficos y las animaciones, pero también incrementa el factor de estrategia ya que podemos volver a “Actuar” para intentar convencer a los monstruos de no luchar contra nosotros, buscando la solución pacifista, y esta vez podemos pedir la ayuda de nuestros compañeros para potenciar esos momentos de diálogo y entendimiento mutuo.

Curiosamente, el sistema de equipamiento está poco desarrollado. A lo largo del juego apenas encontraremos un puñado de ítems que podrán ser equipados, y muy usualmente a personajes específicos. No es que eso afecte demasiado a un jugador cauto, ya que DELTARUNE mantiene el sistema de ataques enemigos mediante el minijuego de Bullet Hell al control de nuestra “Alma”, ese corazoncito rojo tan icónico. Un jugador habilidoso podrá pasar todas las luchas sin recibir daño alguno, y salvo una o dos peleas específicas es bastante difícil perecer ante las embestidas del enemigo. Tal vez estos sistemas se vean más implementados en los próximos capítulos de esta aventura, pero en esta primera instancia no salen a relucir lo suficiente.

Si uno se pone a pensar de manera estrictamente objetiva, DELTARUNE no es un buen juego o, mejor dicho, no es un juego particularmente memorable. Siendo estrictamente objetivos, este es un juego de rol básico con una historia mínima, demasiado trillada, en la que nuestros protagonistas son los héroes de una profecía en la que apenas hay que seguir avanzando por secuencias lineales hasta llegar al jefe final, derrotarlo y volver a casa; porque eso es exactamente lo que ocurre. Es gracias al legado de Undertale que esta narrativa básica gana su verdadero peso, y es justamente por eso que apunta directamente a la comunidad de fanáticos: está colmada de guiños, teorías, sospechas y miles de pequeños detalles a la historia de este universo tan particular. Porque todo lo que ocurre dentro del “juego”, de este mundo de fantasía épico en el que somos los héroes protagonistas, no le hace sombra a todo lo que ocurre tras “ganar”, tras “regresar a casa”. Porque una vez que salvamos al Reino de la Oscuridad tenemos la oportunidad de explorar, finalmente, nuestro pueblo en la superficie. Allí es donde todo cambia de tono.

Sin espoilear diré que éste es el momento en el que el juego se abre. Podremos recorrer las calles del pueblo y hablar con sus habitantes, y allí será cuando las respuestas de aquellos queridos personajes teñirán al jugador de dudas e inquietudes… porque muchos de esos diálogos—e incluso un par de situaciones que podemos encontrar si exploramos lo suficiente—no encajan con lo que ya sabíamos del juego anterior. En estos momentos la comunidad está en pleno debate si acaso DELTARUNE es una secuela, una precuela, o un universo alterno del Undertale original; y cuando uno atestigua ese momento bien al final va a tener que replantearse muchas cosas vividas en las últimas dos horas y media… particularmente porque, al volver a jugar el juego e intentar una ruta más agresiva, atacando a todos en lugar de tratar de razonar, uno empieza a comprender esa frase que se dice a muy poco de comenzar la aventura, que en esta oportunidad nuestras decisiones no tienen peso. ¿Es esa la regla secreta tras la que todos los mecanismos de esta nueva aventura se mueven? Hay muchas teorías al respecto (muchísimas; los fanáticos están a toda máquina) y lo cierto es que, sea cual fuere la verdad, seguramente no podremos descubrirla hasta ver los futuros episodios.

Pero, ¿cuándo saldrán? Y más importante, ¿cuántos serán? Toby Fox lanzó el anzuelo y pescó la atención colectiva de críticos y fanáticos y eso, en una industria que actualmente tiene cosas como Spider-Man, Red Dead Redemption 2 y el eventual Fallout 76 a la vista, dice muchísimo de un desarrollador indie que supo tomar a todos por sorpresa. Lo único que importa saber por ahora es que el primer capítulo de DELTARUN ya está disponible de forma gratuita para el deleite de todos los que ya disfrutamos Undertale, y que todas nuestras potenciales expectativas fueron cumplidas de una forma u otra, aprovechando para dejarnos con ganas de más… de muchísimo más.

Gracias por tanto, Toby Fox. Perdón por tan poco.

LO MEJOR:

  • Mantiene el espíritu de Undertale.
  • El nuevo sistema de combate es muy interesante.
  • Toda la secuencia final.

LO PEOR:

  • La narrativa se siente un poco apurada.
  • Algunos sistemas poco aprovechados.