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Analisis | Renovarse o morir

ANÁLISIS: Call of Duty Black Ops 4 (PC, PS4, XONE)

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Por: Jeremias Curci

Nunca lo des por derrotado: Call of Duty sorprende con su mejor versión en esta etapa contemporánea.

Call of Duty suele ser un blanco fácil. Solemos ponerle encima todos los males que asolan a esta industria, la del videojuego. Para algunos representa todo lo que está mal: desde cuestiones conceptuales de diseño, hasta prácticas laborales y comerciales por parte de su publisher. Y mientras que algunas cosas pueden tener algo de cierto, a esta altura se siente un tanto injusta la sorna o desdén con la que se lo mira. Basta con revisar los últimos juegos de la serie para darse cuenta de que se han tomado distintos desafíos, con mucho riesgo en el camino. Los más cínicos dirán que la danza se da alrededor del dinero, pero lo concreto es que la serie nos llevó por conflictos futuristas y travesías espaciales; sacudió sus propios estamentos estableciendo una nueva forma de movilidad en los escenarios.

Jugó con diversas historias, líneas temporales, siempre manteniendo una cota de calidad superior a la media. De hecho, aunque el éxito comercial no lo acompañó, Infinite Warfare presenta una campaña sólida, con bifurcaciones, objetivos primarios y secundarios y hasta secuencias de vuelo que hacen poner colorado a EVE: Valkyrie. Así y todo, Call of Duty (y los tres estudios que desarrollan sus juegos) parecían hacer oídos sordos a las tendencias: desde el suceso de PUBG seguido por el hito cultural que supone Fortnite, el entorno de los shooters cambió para siempre. Hay una nueva forma de entender no sólo los juegos desde su accesibilidad, sino también en la manera en la que los publishers sirven el contenido para sus jugadores habituales.

En este sentido, Treyarch fue muy valiente y permeable: dejaron de ignorar el entorno y pusieron el foco en este Call of Duty: Black Ops 4 considerando todas las fortalezas de la franquicia, su legado y herencia, pero también aprendiendo de los mejores en lo que a Battle Royale se refiere. Los rumores dicen que Blackout -el gran protagonista de esta entrega- se desarrolló meses antes del lanzamiento. Cierto o no, hay una cuestión que no se puede negar: lejos de ser un robo o copia, Treyarch logró imbuir en este modo su propia versión del género del Battle Royale, que funciona a la perfección y que mantiene la esencia de la serie intacta.

Embarcarse en esta gesta por convertirse en una plataforma competitiva tiene su costo: este es el primer Call of Duty que no contiene una campaña de un jugador al estilo más tradicional. Por el contrario, nos regala con una serie de misiones bajo el apartado de “Specialist HQ” que nos cuenta un poco del trasfondo de los mercenarios a la vez que oficia como un perfecto tutorial para los nuevos y no tan nuevos: en Black Ops 4 hay cambios, y muchos. Pero vayamos por partes, empezando con Blackout.

La ejecución del Battle Royale por parte de Treyarch es ciertamente refrescante: por momentos guarda muchas similitudes con PUBG, pero ni bien tocamos tierra nos damos cuenta de que se trata de algo muy distinto. Esto es así porque la cepa jugable de la franquicia se mantiene intacta, gracias a que siempre tenemos elementos para curarnos rápidamente, como también tendremos acceso a armamento potente relativamente rápido. Es a gran escala el mismo equipo con el que contamos para los otros modos multijugador, pero tamizados en su funcionamiento: disparar en Blackout requiere más pericia ya que existen leyes físicas como la caída de las balas y factores climáticos, que nos llevan a pensar mucho más.

El mapa es extenso y puede explorarse a pie o utilizando distintos vehículos desperdigados por ahí. Incluso la caída libre desde los helicópteros al iniciar la partida nos da mucha más libertad que a los que los grandes del género nos tienen acostumbrados. Como decía, el mapa es enorme y mezcla locaciones que hemos visitado en juegos anteriores, como por ejemplo Nuketown. El detalle es que Treyarch les realizó un lavado de cara para que tengan cohesión en el mismo universo, manteniendo su estructura. Así, nos encontramos con una serie de arenas ideales para el combate, que serán el marco de batallas realmente épicas.

Por aire, tierra e incluso desde abajo del agua, Black Ops 4 nos invita a experimentar, rematando la faena con una inteligente implementación de los perks como objeto consumible, al igual que las habilidades de los distintos operadores. Esto deriva en un combate orgánico y de muchas ramificaciones, que nos llevan a desarrollar estrategias completamente nuevas. Y ni hablar de la inclusión de elementos de tipo jugador vs entorno: el mapa tiene regiones plagadas de zombies durísimos que pueden ser utilizados como señuelos, como distracción, o bien como fuente de obtención de elementos sumamente preciados. 

Tal vez el único punto negativo de Blackout es que le faltan más incentivos: tal vez misiones, más objetos cosméticos o un meta bien marcado como el que tiene Fortnite. A favor de Treyarch, todo eso puede llegar a través de parches: algo que tiene este género del Battle Royale es que si está bien ejecutado es responsivo al feedback de su comunidad, y Treyarch ya ha dado buenas señales al respecto. Fuera de esto, y considerando su estupendo funcionamiento en todos los sentidos posibles, Blackout es un monstruo con un gran presente, pero un futuro muy, muy prometedor.

Fuera de Blackout nos encontramos con el apartado “Multijugador”: en este aspecto nos encontramos los modos de siempre, como Team Deathmatch, Kill Confirmed, Search and Destroy. Pero en esta oportunidad, los modos que resaltan son aquellos que potencian el juego en equipo. Esto está en sintonía con la presencia de los operadores, que no es nueva, pero que en esta ocasión poseen habilidades únicas al estilo Overwatch que están orientadas a la perfecta sincronía de los jugadores. La buena noticia es que si bien esta faceta puede explotar mejor jugando con amigos, la comunidad está respondiendo favorablemente, aceptando la oferta. No es difícil encontrar partidas de hardpoint o heist con facilidad, donde cada jugador asume su rol y entiende que no todo es matar o morir.

El apartado multijugador es sumamente robusto, con mapas generosos en extensión y con una geometría tal que los colocan fácilmente como lo mejor que ha producido Treyarch hasta el momento. Hay varias formas de progresión: las armas tienen su propio nivel, nosotros como jugadores tenemos otro y los operadores también. Bajo el clásico sistema de elegir los 10 slots de perks - accesorios - armamento, iremos construyendo nuestro equipo ideal, dándole la puntada final al seleccionar alguno de los operadores. Es realmente destacable el balance que tienen cada uno de estos sujetos, aunque hay algunos que están mucho más allá, con thread en Reddit y todo. Es el caso por ejemplo de Nomad, que con su pitbull rabioso suele llevarse cinco o seis frags como si nada.

Otra cosa que acentúa mucho más el encare cooperativo del multijugador es la forma en la que nos otorga puntos por acciones de juego concretas que no están relacionadas a ocasionar una baja al rival. Recibimos bonificación por el uso del UAV, alambres de púa y fortificaciones, daño realizado a un enemigo, reanimaciones, fuego de cobertura y más. Aunque los modos de juego más ortodoxos siguen estando presentes, es bueno ver el cambio de concepto que se ha venido dando y que finalmente vemos plasmado en el juego. Me atrevo a decir que el Modo Multiplayer es de lo mejor que tiene la serie, porque es completo, redondo y con una progresión lógica, cuya falta de balance en elementos muy puntuales no termina de opacar su brillo.

Finalmente tenemos el apartado de los Zombies, el cual tiene una profundidad acorde con el resto del paquete. Nos encontramos con tres mapas completamente nuevos bajo la línea argumental de The Chaos: el Coliseo o el Titanic son dos ejemplos clarísimos de que en esta oportunidad se tomaron todo muy en serio. Los valores de producción están muy por encima de todo lo que vimos hasta ahora, lo cual se ve a las claras en facetas como la dirección artística. Lo mismo puede decirse del genial diseño de niveles, repleto de recovecos y puzzles que nos van a hacer trabajar bajo la presión de estar siendo asediados por hordas interminables de zombies. La premisa siempre es la misma: resistir oleadas y utilizar el “dinero” conseguido para conseguir mejores armas, municiones, poderes o acceso a zonas anteriormente bloqueadas.

Complementando a The Chaos encontramos Aether: otra línea argumental que trae de nuevo lo que jugamos en el modo zombies de Black Ops 2. Bajo el nombre de Blood of the Dead, encontramos mapas que los más veteranos recordarán con mucho cariño y atentos, porque más allá de la familiaridad ineludible, todavía nos esperan muchas sorpresas que descubrir. De este modo, la propuesta de zombies de Black Ops 4 deriva en un apartado que garantiza cientos de horas de diversión. El único “pero”, es que la historia que pretende contarnos -por demás interesante, sin dudas- se ve opacada por la idea de tener que reiniciar constantemente cada nivel, ya que morir implica empezar de nuevo. Un problema grande para un modo que se caracteriza por su altísima dificultad incluso jugando en “fácil”. Zombies castiga y no perdona en lo absoluto.

Lo mejor de todo, sin dudas, es que todo lo que acabo de contarles puede disfrutarse también en compañía de amigos. Treyarch se lo guardó muy bien, pero Black Ops 4 permite conectar hasta 4 jugadores en una misma pantalla jugando offline, o 2 jugadores jugando online. En este sentido, es realmente único: no hay juego que te permita jugar un Battle Royale en cooperativo en una misma consola, a un rendimiento superlativo.
Hasta acá, el análisis pinta para campeonato. ¡Algo malo debe tener! Pero la verdad es que no, no hay nada de malo en Black Ops 4. Podríamos decir que por momentos peca de obtuso, dando por sentado que todo el mundo que se sienta a jugar con él lo sigue desde siempre; podríamos criticar el hecho de que si queremos acceder al contenido extra a futuro, no queda otra que pagar 50 dólares en un Season Pass. Podríamos decir incluso que es inadmisible que no tenga una campaña.

Yo era el que más temor tenía en este sentido, pero la realidad me ha dado un argumento implacable: la verdad es que no extraño una campaña y a esta altura no sé si la necesito. La oferta de Black Ops 4 es tan generosa que justifica como ninguno hasta la fecha el costo de admisión: cada apartado ofrece una profundidad inusitada y la progresión es independiente de cada uno, aunque también hay desbloqueos que se pueden aprovechar de manera transversal. Se puede disfrutar perfectamente en solitario, y también puede convertirse en un enorme plan para compartir con amigos en el sillón.


Desde su anuncio, Call of Duty: Black Ops 4 dejó más dudas que incertidumbres, pero ahora, con decenas de horas de juego encima puedo decir que no había nada que temer, sino todo lo contrario. Tal vez era simplemente el vértigo que genera el cambio: entonces pienso, si Treyarch pudo romper con su propio molde, ¿por qué yo no habría de hacer lo mismo? Y cuando pienso que voy a seguir filosofando al respecto, ya me perdí de nuevo en el campo de batalla, sumergiéndome en las cristalinas aguas de Contraband, mientras me dispongo a emboscar al equipo rival. Y es que Black Ops 4 siempre te deja con ganas de más. 

 

LO MEJOR

  • Blackout y sus nuevas formas de encarar el género
  • Un modo multiplayer robusto
  • El diseño de los mapas
  • Un modo zombie novedoso y con lugar para la nostalgia

LO PEOR

  • Peca de obtuso
  • No es inclusivo, lo cual supone un escollo para los nuevos jugadores que sin dudas llegarán
  • La imposibilidad de conseguir el contenido adicional por separado en lugar del Season Pass