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Analisis | Born Again, Again

ANÁLISIS: Daredevil - Temporada 3 (SPOILERS)

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Por: Mechi Valle

La serie de la que todo esperábamos, todo está dando.

La vara no estaba baja para Daredevil, que venía de una primera temporada impecable y una segunda muy buena, pero de alguna manera logró sobrepasar las expectativas que ambas habían formado en la audiencia. Después de las graves fallas que llevaron a Iron Fist y Luke Cage a una merecida cancelación, el Diablo de Hell’s Kitchen vuelve para su tercera entrega y redobla la apuesta con una nueva temporada que no solo rectifica el camino sinuoso que estaba tomando Marflix (Marvel y Netflix, a partir de ahora), sino que lleva las cosas a un nuevo nivel.

Después de sobrevivir al colapso del edificio Midland Circle sobre su cabeza (en la miniserie “The Defenders”), Matt es rescatado por el Padre Lantom y la hermana Maggie. De esta última, sabríamos llegando al final de la serie anterior que es su madre biológica - lo que no es una gran revelación para los fanáticos del cómic, porque es uno de los tantos datos que toma Daredevil: Temporada 3 del arco “Born Again” (Miller - Mazzucchelli, 1986).

Es quizás esa la razón por la que esta entrega funciona igual de bien para la audiencia televisiva que para el fan comiquero. Es una cátedra de cómo hacer una buena adaptación: toma elementos sustanciales de la historia en papel, sin dejar de sorprendernos a cada minuto con nuevos giros. Reimagina personajes e inventa algunos nuevos, que dan un aire fresco al producto que conocemos y queremos.

Si bien tiene una introducción un poco lenta, una vez que comienza de verdad esta temporada no pierde tiempo en volver a la acción que caracteriza a las historias del personaje. Las escenas de pelea están bien coordinadas y editadas, pero hay una en particular que va a dar de qué hablar por un buen tiempo. Y para sorpresa de nadie, es una pelea en un espacio cerrado.

Como ya estábamos acostumbrados, todas las temporadas de Daredevil deben tener una “pelea en el pasillo” (algo que toma prestado de la película coreana Oldboy y ejecuta maravillosamente) y esta vez es Alex García López (director del cuarto capítulo, “Blinsided”) quien nos trae un plano secuencia de diez minutos en la cárcel, golpeando tanto reos como policías para escapar de una muerte segura.

(Si bien esos “diez minutos” están escritos con minúscula, quiero que los imaginen como el equipo de redacción de Malditos Nerds parado arriba de una mesa saltando y gritando un gol)

La dinámica del trío Karen-Foggy-Matt se torna cada vez más interesante, ya que la serie se toma un momento para desarrollar la situación familiar y el pasado que no conocíamos de los dos coequipers del Diablo. Al fin podemos ver en detalle la carnicería en la que el papá de Foggy quería que trabajara, conocemos a su hermano que está siendo amenazado por Wilson Fisk y tenemos un pantallazo de su numerosa familia. En el caso de Karen, hay todo un episodio dedicado a explicarnos cómo fue la muerte de su hermano y hace un guiño certero a la adicción que tenía la ahora periodista en los cómics. El desarrollo de este personaje, desde la adicta que no quería ir a la facultad hasta la periodista respetada y con ovarios que es hoy, es quizás una de las mayores reivindicaciones que nos debía Marflix ante una Karen que venía siendo odiada e incomprendida por muchos.

Matt, por su lado, se muestra mucho más maduro que antes. Los dilemas ya no le toman capítulos enteros, no pierde demasiado tiempo llorando tragedias ni culpándose a sí mismo, que es algo que nos distrajo y hasta nos aburrió en ocasiones anteriores.

Uno de los eventos que mejor representa esta nueva dirección del personaje es la situación con su madre biológica. Maggie lo abandonó cuando su depresión post-parto la llevó a perder todo cuidado hacia él y resulta justo no hacer un escándalo sobre esto. Nadie que no haya sido madre puede entender por lo que se transita después del parto y, aún así, no todos los post-parto son iguales. El planteo no venía por ese lado, sino por la cantidad de oportunidades en las que Maggie, su papá y el padre Lantom pudieron habérselo dicho y no lo hicieron. Pero Matt, como ya dijimos, no hace un gran escándalo sobre la situación. La conoce, la procesa un buen rato y la acepta, pero no queda postrado en la cama durante días sin salir a resolver otras cuestiones que le conciernen.

Hablando del padre de Matt, en esta temporada se explota el recurso de las voces en la mente del protagonista. Tanto Jack Murdock como Wilson Fisk aparecen de forma casi fantasmagórica para debatir con el protagonista sobre qué debería hacer. Es una manera interesante de conocer hasta dónde se extiende el síndrome del impostor y la depresión que maneja Matt día a día, sin recurrir a tediosas charlas con los amigos que siempre le van a decir que es un genio y tiene derecho a fallar. Acá la conversación es cruda, Matt vs Matt increpándose e intentando superarse a sí mismo. 

Así como vuelve el trío que tanto amamos, también vuelve uno de los mejores villanos del MCU. El Wilson Fisk de Vincent D’Onofrio sigue siendo igual de aterrador y fascinante que siempre. Lo más interesante es tener que esperar hasta pasada la segunda mitad de la temporada para descubrir qué está tramando el antagonista, porque el progreso del personaje tiene un ritmo muy sutil. Por momentos se lo muestra vulnerable y eso es lo que más nos gusta ver en un buen villano. No es inmortal, no es invencible, pero sigue siendo un desafío por encima de la altura del héroe.

Recién salido de la cárcel y con libertad condicional en un hotel cinco estrellas, Fisk manipula al FBI revelando las mafias que controlan la ciudad. La verdadera agenda del villano, claro, es eliminar a la competencia y ser el único y verdadero Kingpin. Su única debilidad, por la que es fácilmente manipulable, es el bienestar de su novia Vanessa Marianna, que hasta el final de la temporada se encuentra en España, huyendo de la prometida venganza de Daredevil.

Pero claro, aún desde su comodidad en el piso más alto del edificio, Fisk sigue teniendo sus limitaciones. Es hora de encontrar un esbirro competente y el propio FBI es quien se lo sirve en bandeja de plata cuando en el juego aparece Benjamin “Dex” Poindexter que, aunque no se diga en voz alta en la serie, sabemos a través de la simbología que es el villano conocido como “Bullseye”. Esta inclusión era algo que los fanáticos venían pidiendo desde la primera temporada. 

Bullseye es el némesis perfecto de Daredevil. Más allá de que el villano más importante y temible sea el Kingpin, Poindexter (en los cómics nunca revelan el verdadero nombre, más que un simple “Lester”) es quien le lleva una única y sustancial ventaja a Matt. No tiene dinero ni poder, es un soldado al mismo nivel que Daredevil, pero así como el Diablo tiene su sonar, Bullseye tiene la habilidad de convertir cualquier objeto en un proyectil y una puntería perfecta. El balance es ideal para una pelea comiquera: uno tiene buena puntería y se vale de la distancia, mientras que el otro puede percibir las cosas desde lejos y es excelente en combate cuerpo a cuerpo.

El desarrollo de este villano es uno de los puntos centrales de la trama. A través de archivos, Wilson Fisk va conociendo la trágica historia de Dex, pero el espectador la descubre a través de dinámicos flashbacks en blanco y negro. Dex es abandonado por sus padres y se dedica en su infancia a jugar al baseball. Su perfecta puntería lo llevó a asesinar de un pelotazo a su entrenador, terminando en terapia con una mujer que escribe en su libreta “Trastorno de personalidad límite con tendencias sociopáticas” cuando ve la falta de empatía que sufre Poindexter. “No me arrepiento, no fue un accidente”, dice él. Y así comprendemos todo lo que sucede después.

Siendo muy vulnerable al abandono, Dex se obsesiona con las cosas y la gente. Cuando no obtiene lo que quiere, estalla. Es así como termina casi asesinando a su terapeuta, persiguiendo de manera enfermiza a un amor platónico y cayendo ante la seducción de Kingpin para convertirse en su próximo lacayo. Por la aprobación de este último hará lo que sea sin rechistar.

La serie traza un paralelismo muy interesante entre Dex y Daredevil: ambos huérfanos con mentores que los abandonan y se viven metiendo en peleas. Pero las circunstancias que los llevaron a ser los adultos que son hoy, son polarmente opuestas. Valiéndose de esto, la serie juega con uno de los arcos del cómic y mete a Bullseye en el traje de Daredevil para ensuciar su nombre.

Lo interesante de los trajes, tanto en los cómics como en las adaptaciones, es que a partir de ellos surge una cierta crisis de identidad. Matt se separa a sí mismo de Daredevil. Nunca son la misma persona, por más que el mismo cuerpo habite las dos vestimentas. Para demostrarnos que algo cambió en el Diablo de Hell’s Kitchen, la serie recurre al uso del traje negro con el que comienza la primera temporada. Esto nos quiere decir que, a pesar de los eventos de las primeras dos temporadas y The Defenders, Matt vuelve a sus inicios, en la actitud egoísta de alejar a sus seres queridos y trabajar en solitario.

Así también es como Dex se comporta estando en el traje de Daredevil. Matt es todo lo que él quiere ser y nunca va a poder alcanzar, por lo que hay una mezcla de anhelo y desdén en la voz cada vez que dice “yo soy Daredevil”

Fisk es un experto manipulador y se sustenta de las tragedias y debilidades ajenas para trazar todos sus planes. Cuando no le está apuntando un metafórico revólver a las familias de sus víctimas, se está metiendo de lleno en sus peores miedos, algo que no está muy alejado del comportamiento del bufrón-tirano promedio: en público es un alma buena y caritativa, en privado es violento. Esto le permite desacreditar públicamente a cualquiera que se le ponga enfrente y, dicho sea de paso, lo baja a una realidad cotidiana que lo vuelve aún más fascinante.

Hay algo fundamental que separa a Fisk de Dex. Con toda la situación de la mujer rehusandose a venderle la pintura (Un conejo en una tormenta de nieve), el Kingpin demuestra tener empatía (quizás no propia, porque su frase exacta fue “Vanessa querría que lo tuvieras vos”), en contraposición a Dex, que directamente asesina a la dueña del cuadro. Quizás si Fisk no hubiera tenido a Vanessa, el resultado hubiera sido el mismo. Esto es un poco de lo que habla cuando dice “el amor es la prisión perfecta” (sacá del medio, Arjona).

El costado humano es una de las premisas de la temporada. Las otras dos son frases que en algún momento pronuncia algún personaje: “Todos estamos peleando una batalla que nadie ve” y “Es igual de malo hacer el mal, que no hacer nada por evitarlo”. Sobre estos tres ejes corre la historia que está enfocada, por momentos, en el agente especial Ray Nadeem: un hombre de familia que trabaja para el FBI y se ve rápidamente metido en el medio de esta guerra.
En su búsqueda por ser algo más que un agente federal, Nadeem cae en la trampa de Wilson Fisk quien, a un ritmo muy orgánico, va tomando el control de todo el FBI y de la ciudad. Así es como, durante una breve parte de la trama, Ray se convierte en otro lacayo del Kingpin para proteger a su propia familia. 

Comprendiendo finalmente que no hacer nada por evitar el avance de Fisk es igual de terrible que participar en sus actos violentos, Nadeem se ofrece a testificar en contra del mafioso, siendo asesinado momentos más tarde por el mismísimo Dex. Aún así, cuando todo parece perdido, Foggy Nelson se reúne con la viuda de Nadeem que le entrega un video con la confesión completa del fallecido. Algo que aparentemente es admisible en la corte, pero yo de Derecho no entiendo mucho.

Después de una batalla final en el departamento de Fisk entre él, Daredevil y Dex, se resuelve todo lo que nos prepararía para un final feliz: el Kingpin acepta ir a la cárcel y dejar en paz a Karen y Foggy si Matt no mete presa a su novia Vanessa por ordenar el asesinato de Nadeem, y Dex queda tirado en el suelo, con la columna partida.

Y colorín colorado, Matt deja de alejar a todos sus seres queridos y, por el contrario, perdona a su madre por ocultarle la verdad y se acerca a sus amigos entendiendo que son su mayor fortaleza. Así es también como vuelven Nelson y Murdock, pero ahora agregando a Karen, por lo tanto vuelve Nelson, Murdock y Page. Es refrescante recuperar la mejor de las dinámicas del trío. La serie no funciona solo por el personaje titular, sino más bien por esa combinación de personalidades que hacen que no sea simplemente Matt intentando no pasarse al lado oscuro de la Fuerza constantemente.

La última escena revela a Dex en el quirófano, dos doctores intentando arreglarle la columna vertebral partida por Fisk. En medio de la charla, revelan que lo están reconstruyendo con algo llamado “acero Cogmium”. En los cómics, Bullseye tiene su esqueleto reforzado con Adamantium (al igual que Wolverine), pero por una cuestión de derechos (esta temporada fue filmada antes del acuerdo de Fox con Disney), tuvieron que cambiarle el nombre al metal por otro que también existe en ese universo y puede amoldarse a cualquier forma y recordarla, no importa cuántas veces se la rompa o derrita. Uno de los cirujanos es Kenji Oyama, un tipo que en el papel tiene una obsesión por crear un soldado perfecto fusionando Adamantium con el esqueleto. Está todo muy bien adaptado, hasta ese detalle de incluirlo a él en este final. Igual, eso es puramente para el placer de los cazadores de Easter Eggs.

Hablando de esto, acá van algunos de los Easter Eggs que llegamos a encontrar. Si no te gustan los cómics, podés pasar derecho al final.

  • Felix Manning aparece casi nada en los cómics, pero es quien manda a hacer el segundo traje de Daredevil. En la serie tiene muchísimo más protagonismo como la (verdadera) mano derecha de Wilson Fisk.
  • Si bien dijimos que es una adaptación libre de Born Again, tiene muchísimo de Diablo Guardián. Dos historias que desde acá recomendamos.
  • Melvin Potter no solo está vestido como el Gladiador, también en una pelea contra Matt le tira una sierra circular, arma icónica del personaje. Y aparece Betsy, que en los cómics es la trabajadora social que ayuda a Potter. Igual que en la serie, ella se convierte en un compás moral para él.
  • Wilson Fisk se pone su característico traje blanco. Un momento que celebramos todos.
  • El personaje de Fisk hace un montón de referencias a Donald Trump. No te las pudiste haber saltado, porque es casi constante.
  • La gorrita de baseball del pequeño Dex tiene el logo de Bullseye, como para que no nos confundamos.
  • La escena del hundimiento del taxi está sacada directamente de Born Again.
  • Esta es la primera vez que los secuaces llaman al Kingpin por su apodo y no “Fisk”.
  • Entre los cambios que agradecemos, es que el bastón que lanza Bullseye no va a dar contra Karen, pero lamentablemente mata al padre Lantom.
  • Cuando Dex encuentra a Julie muerta y congelada, es una referencia al tropo “mujeres en heladeras”, que habla de cómo la industria pone mujeres en las historias solo para matarlas y causar una reacción en algún personaje masculino. Si bien es funcional al tropo, parece que también lo quisieron criticar. Por la heladera literal, digo.
  • Cuando Matt da su discurso en el funeral de Lantom, menciona que quiere ser un “hombre sin miedo”, literalmente es el slogan de su cómic y el nombre de una de sus historias más importantes del personaje.
  • En el tercer capítulo hay una referencia a Miles Morales en un cartel, pero es tan sutil que en la primera mirada se te pasa de largo.
  • Si bien Foggy acá solo se candidatea y después se baja, en los cómics termina siendo fiscal de distrito (District Attorney).
  • Karen en un momento piensa que fue ella la que le develó la identidad de Matt a Fisk. Born Again empieza así, con ella vendiendo a Daredevil por una dosis de heroína.


Volviendo al final, Dex abre los ojos y en el reflejo aparece el característico símbolo de la diana, anticipándonos que la próxima temporada podría ser dedicada enteramente a él, ahora que ya lo introdujeron y está “completo”.

Lo bueno de esta tercera entrega es que sólo se vale de su propio nombre. No es vital haber visto las otras series. Quizás algunas partes de The Defenders, que tampoco son tan indispensables (matan a Stick y Elektra, a Matt le cae un edificio encima, fin de la información.) Me atrevo a decir que es una de las mejores temporadas de las series de Marflix, solo siendo superada por la primera que, aún ante todo este despliegue de grandeza, mantiene la mayor fidelidad al origen de Daredevil.

Habiendo salvado este tren del descarrilamiento, Marvel y Netflix pueden volver a sentarse en su trono de credibilidad y buen gusto, y nosotros podemos esperar ahora, con más ansias que nunca, qué les deparará el futuro a nuestro diablo preferido y sus amigos.