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Analisis | Festival toda la vida

ANÁLISIS: Forza Horizon 4 (PC, XONE)

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Por: Jeremias Curci

Playground Games se luce con su mejor arcade de conducción. Pero ojo: tanto pulir también desgasta.

Alguno de los capos de Playground Games dijo en alguna E3 perdida en el tiempo que Forza Motorsport es la simulación rigurosa para los más exigentes y Forza Horizon es la celebración del automovilismo. Con esa consigna en mente, Playground Games se viene consolidando como el amo y señor en esto de los arcades de conducción: un género cuya corona estaba vacante hasta hace muy poco tiempo. Por lo que se puede ver, no hay quien pueda hacerle sombra al rey vigente, consagrado con Forza Horizon 3, que junto a su estupendo contenido descargable pusieron la barra muy arriba: es como si hubieran marcado un tiempo imposible de superar.

Y esta idea de Playground compitiendo consigo mismo ilustra en gran medida la sensación que genera este Forza Horizon 4: un bólido de última generación dispuesto a romper todo tipo de récords, al que le vendría muy bien intercambiar pintura con carrocerías rivales. Tristemente, no las hay. Esta nueva entrega presenta novedades palpables respecto a su antecesor, pero con el correr de las horas se sienten bastante accesorias, porque la estructura se repite y hay una “familiaridad” que tiene más olor a no saber de dónde sacarle más jugo a esta bestia, que al sentido más cálido y romántico que evoca esa palabra. 

Como todos saben, Forza Horizon la va de celebrar festivales automovilísticos alrededor del mundo. En esta oportunidad, el carnaval se muda al Reino Unido y aunque a buenas y primeras la ubicación no invita a maravillarnos, la libre interpretación de la geografía europea que ejecuta Playground Games deja sin aliento, ofreciendo una enorme variedad de biomas que surcar con nuestras ruedas: parte de Inglaterra y Escocia, con locaciones calcadas a sus contrapartidas reales. Y como si la variedad intrínseca de la geografía no fuese suficiente, una de las grandes novedades de esta edición son las estaciones: el invierno, otoño, primavera y verano modifican la manera en la que encaramos las pistas, lo cual nos obliga a pensar nuestra conducción de una manera más estratégica.

Con las estaciones, Playground Games encontró una forma de segmentar el contenido de siempre: carreras de sprint, trampas de velocidad, saltos espectaculares, vehículos abandonados, y más. La idea de la cuestión estacional funciona de maravillas cuando se nos presenta a lo largo de las seis o siete horas en las que el juego nos hace su extensa -y trepidante- introducción, pero después, cuando la cosa se vuelve semanal, se torna todo mucho más mundano y menos espectacular; casi cosmético. No se puede negar que sea espectacular y vibrante, lo cual está potenciado por la presencia de conductores humanos pululando por las rutas.

Forza Horizon 4 es un juego netamente online que pretende brindar una experiencia persistente, poblando nuestra sesión de juego con corredores humanos a los que desafiar o reclutar para completar distintos desafíos del Forzathon, que regresa con más opciones cooperativas y eventos basados en las estaciones que toquen en suerte (las cuales rotan con periodicidad semanal). Esto, sumado a la existencia de los Drivatars de siempre, derivan en un entorno que se siente vivo y que ayuda a que quitemos la vista de las imperfecciones de un juego que guarda las apariencias de tenerlo todo muy claro.

Y es que es difícil poner el foco en las falencias aquí y allá cuando estamos siendo constantemente bombardeados con nuevas misiones, carreras y objetivos. Como buen sandbox que es, Forza Horizon 4 presenta una serie de categorías que podemos abordar a nuestro antojo: es como una gran tabla de picadas que podemos disfrutar en el orden que deseemos. La estructura no lineal está muy a la par de lo flexibles que son sus circuitos, haciendo de cada carrera algo único. En este sentido, hay pocos juegos que pueden imbuir en la experiencia que brindan tanta libertad como lo hace Forza Horizon 4. Pero sin dudas, la parte más importante es la jugabilidad.

Allí hay otro gran acierto: la posibilidad de personalizar nuestra experiencia al mínimo detalle. Tal vez por mantener sus productos diferenciados, esta opción ya no está en la serie Motorsport, pero en Forza Horizon 4 podemos hacer que la conducción se codee con un simulador, o bien un arcade furioso en el cual simplemente nos dedicamos a apagar el cerebro y apretar el acelerador. Hay algo para cada quien en este juego y esto es muy loable: tanto como la inclusión con la que está encarado el festival, porque el universo fierrero de este título no está ligado a los machos alfa, sino que es para todos por igual.

Visualmente sigue siendo una fiesta. En Xbox One X es superlativo, pero la versión en su hermana menor no se queda atrás. A esta altura sólo podemos imaginar que, más que ingenieros y programadores, Playground Games cuenta con un staff de hechiceros que a través de unos pases de magia obtienen resultados que ningún otro juego exclusivo de cualquier plataforma puede tener. Sus más de 450 vehículos lucen pasmosamente reales, al igual que todos los efectos de partículas y puestas en escena correspondientes a cada una de las estaciones. Para rematarla, la música sigue estando a la altura con sus radios exclusivas, orquestando una sinfonía automovilística que es imposible ignorar.

Forza Horizon 4 es el título más ambicioso de la serie hasta la fecha. Me atrevo a decir que no hay oferta más generosa que ésta en términos de contenido. Hay más misiones de historia, encargos alternativos que nos ponen a ser un conductor de riesgo para películas, eventos contra un hovercraft gigante, y un sinfín de momentos que nos harán saltar los ojos de sus órbitas. Los sistemas de juego están perfectamente entrelazados y todo lo que hacemos suma una barra de algo: experiencia, puntos de habilidad, nivel de conductor, nivel de nuestro vehículo. Siempre tenemos una nueva rifa de vehículos, una rueda de la fortuna, siempre hay algo que nos convoca.


Porque de eso se trata el festival: tenemos que pasarla bien a como de lugar. Por ahí es una cosa mía -siendo un veterano de la serie- pero con el tiempo, todo se vuelve tan frívolo y superficial como los personajes que dan vida a los avatares del juego. La vida a 300 kilómetros por hora, por momentos, deja de ser tan excitante. Puede que la fórmula esté empezando a dar indicios de desgaste; puede que en dos años haya que ir un poco más allá que el cambio de estaciones.

Por lo pronto, Forza Horizon 4 renueva las credenciales de Playground Games y una vez más, lo corona como el rey de los juegos de conducción. Forza Horizon 4 es un juego enorme, divertido y generoso, pero que a diferencia de su antecesor, no me deja con ganas de más, sino con el enorme deseo de que sus creadores se animen a buscar nuevos horizontes, pero de verdad.

 

LO MEJOR

  • El sistema de estaciones y su efecto en el juego
  • La extensión del mapa y la diversidad de actividades
  • El mundo persistente y las actividades cooperativas
  • Podés jugarlo teniendo Xbox Game Pass

LO PEOR

  • Demasiado continuista
  • No logra renovar la fórmula de manera significativa