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Analisis | El enemigo implacable

RETROINSPECCIÓN: Creeper World 3: Arc Eternal

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Por: Maximiliano Baldo

Los fans de la Estrategia en Tiempo Real tienen una deuda pendiente. Quizá más de una

Siempre fui de la noción de que no hay que juzgar a un libro por su tapa ni—más apropiado a nuestro caso—a un juego por sus gráficos. No necesito repetir una vez más todo mi aprecio hacia títulos como Dwarf Fortress y Cataclysm: Dark Days Ahead, que tras su fachada ASCII ocultan algunas de las experiencias más complejas e inmersivas de la industria; como también voy a añadir que una vez que superamos los horrendos gráficos de Dream Quest nos encontramos con uno de los juegos de rol con cartas coleccionables más impresionantes.

Tampoco estoy diciendo que Malos Gráficos equivale a Buena Jugabilidad; simplemente tengo la idea de que todo juego merece una oportunidad, más allá de cómo luce, a veces permitiéndonos descubrir verdaderas joyitas entre el lodazal de píxels. Oigan, yo debería saberlo: escribo una sección semanal sobre juegos gratuitos, así que tengo la mente bastante abierta a todo lo que se pueda encontrar por esos callejones de bits y bytes.

Y a veces ocurre que lo que uno encuentra detrás de un juego visualmente “feo” no es sólo una buena experiencia a nivel jugable... sino el descubrimiento de un desarrollador del que nada se sabía y que nos alegramos de conocer. Así me pasó con Creeper World 3: Arc Eternal y su desarrollador, Knuckle Cracker.

Un vistazo rápido a Creeper World 3 podría hacernos pensar que se trata de uno de esos juegos de estrategia “baratos” hechos en Flash, y no estaríamos demasiado equivocados ya que el primer título de la saga data del año 2009 y estaba hecho efectivamente en Flash. Pero si bien el apartado gráfico no ha mejorado demasiado a lo largo de las entregas, sí lo ha hecho la jugabilidad. Es aquí donde debemos hacer foco.

Todos los juegos de la saga tienen el mismo elemento en común: la humanidad es acechada por la amenaza del titular “Creeper”, una substancia azul en constante expansión por el Universo, cubriendo planetas enteros con su letal viscosidad. Nuestro objetivo varía ligeramente entre juegos pero tiene siempre el mismo núcleo central: hacerle frente a la embestida de esta masa, ya sea para ganar tiempo y planear una huida o para ir al choque y dar batalla.

Sí, estos son juegos de Estrategia en Tiempo Real con una dosis de Defensa con Torres, ya que debemos planificar y construir al vuelo los medios para obtener recursos y lidiar con el enemigo que se nos viene encima. La gran diferencia está en el enemigo en cuestión y en cómo su comportamiento dentro del juego: el Creeper es terco, insistente, casi totalmente imparable. Por eso es que, para esta tercera iteración, la substancia ha conquistado prácticamente todo el Universo. Nuestro protagonista despierta luego de un largo sueño, a salvo en una nave que surca el Cosmos, cuya Inteligencia Artificial le da a entender la situación y nos pone en ruta para intentar recuperar los mundos perdidos. Es una situación desesperante, pero nosotros podemos traer esa pizca de esperanza.

Cada nivel consta de un mapa de juego dividido en “capas” de elevación. Desde nuestra vista cenital podremos apreciar las siluetas de dichas capas, pero no tendremos una idea verdaderamente clara de su elevación hasta que no pasemos el cursor por la zona deseada y observemos el medidor de nivel en la barra de control inferior, donde además de marcarnos la altura del suelo también veremos el nivel de Creeper en ese mismo punto. Esta es información crucial porque el terreno bien podría ser nuestro mayor aliado contra este enemigo avasallante, porque el Creeper no para por nada ni nadie.

No para de verdad. Cada nivel contará con uno o más generadores de Creeper y desde el momento en que la partida comienza se pondrán a emanar esta maldita masa azulada sin detención. Pronto le veremos expandirse por toda la superficie a su alrededor, siguiendo la geografía del terreno y amontonándose en valles, poco a poco subiendo de nivel hasta que consiga desbordarse al otro lado de la pared natural, amenazando todo lo que pueda encontrar a su paso, en especial nuestras propias edificaciones.

Técnicamente no hay unidades móviles en nuestras tropas, lo cual es un poquito mentira, pero vamos por partes: nuestra base de operaciones es el edificio principal y es capaz de producir energía para crear y reabastecer torres de defensa. Nuestro limitado poder de producción debe ser expandido con la construcción de Colectores, que obtienen recursos del área circundante y además permiten extender nuestra área de construcción. Por lo demás, podemos movilizar nuestras torres hacia sectores alejados, pero una vez que se agoten sus reservas de energía tendrán que reconectarse a nuestra red para reabastecerse.

Esto produce que cada partida sea un tire y afloje de poderes, con el Creeper constantemente ganando terreno y con nuestra fuerza de choque intentando mantener la amenaza a raya. No será nada raro ver verdaderas murallas de armamento erguirse para evitar la oleada azul mientras luchamos para apurar la marcha y construir las benditas defensas antes que el enemigo nos pase literalmente por arriba. Muchas veces sentiremos que nada se puede hacer ante un adversario tan implacable, y esos instantes de altísima tensión mientras tratamos de planificar al vuelo para solucionando problemas son altamente gratificantes cuando vemos la solución en funcionamiento.

Es que Creeper World es altamente adictivo. No se engañen ni por su simple concepto ni por la “básica” estructura de su adversario principal: a medida que pasan los niveles veremos que el Creeper evoluciona a la par, sacando algunos trucos bastante indeseables de la galera. De repente tendremos que lidiar no sólo con la masa azul sino también con esporas que llegan desde el aire cargando la nefasta substancia. Por fortuna nuestro arsenal de opciones también va en correcta evolución, pasando de armas más poderosa a herramientas súper prácticas para nuestra supervivencia, como por ejemplo un Constructor que nos permitirá alterar la elevación del terrero y formar paredes (o destruirlas) a gusto.

Sí diré que si bien el juego gana todos sus laureles en su magnífica jugabilidad, su historia es bastante olvidable y será un mero recuerdo de paso, una excusa para entrar a cada nivel y tener un contexto básico para las misiones. Hay un giro argumental hacia el final, pero la gran mayoría de los jugadores lo encontrará intrascendente. No ayuda que el apartado audiovisual deje tanto que desear, más allá de todo lo que dijimos al principio. Al menos todos los elementos en el mapa son fácilmente diferenciables y podemos evaluar la situación de un vistazo. El audio es un tema aparte, con una banda sonora limitadísima que quizá terminemos apagando porque llega a saturar; pero la cacofonía de nuestras armas en constante funcionamiento consigue ser casi melódico por derecho propio; nos da a entender que seguimos luchando contra el maldito Creeper, y eso siempre es bueno.

Por fortuna el verdadero atractivo del juego, así como de toda la saga, sigue estando en su adictiva jugabilidad, su enorme desafío de estrategia y, especialmente en esta iteración, la posibilidad de crear nuestros propios mapas y probar las locuras creadas por la comunidad de usuarios, que ya nos dejaron en bandeja muchísimos niveles para que siempre tengamos más Creeper por eliminar. Desde una perspectiva bastante irónica, al final son los propios usuarios los que han continuado expandiendo esta amenaza universal… y borrarla del mapa siempre resulta en una enorme satisfacción.


Creeper World 3 es la evolución natural de la saga, manteniendo el mismo núcleo pero mejorando algunos apartados técnicos. Su apartado audiovisual y su historia de fondo son meros elementos secundarios que orbitan alrededor de un sólido núcleo de pura estrategia en tiempo real, y ese es el punto desde el que hay que disfrutar este título. Nada mejor para enviciarnos con un juego de este género que un enemigo que está siempre avanzando… al igual que la saga que le da hogar, porque ya está en desarrollo el cuarto título, que ahora va a ser en 3D. Mil gracias, Knuckle Cracker.

LO MEJOR:

  • Concepto original.
  • Severamente adictivo.
  • El contenido creado por los jugadores.

LO PEOR:

  • Al apartado audiovisual deja un poco que desear.
  • La historia zafa con lo justo y necesario.

 

Entonces… ¿Vale la pena jugarlo hoy?

Totalmente, éste y todos los juegos de Knuckle Cracker. Cada entrega de la saga Creeper World es un desafío de estrategia en sí mismo, simples de entender pero con curvas de dificultad bien ajustadas. Recomiendo muchísimo adquirir el paquete completo en Steam, que además incluye Particle Fleet: Emergence, otro juego de estrategia situado en el universo de Creeper World, pero enfocado en batallas espaciales. Vayan y jueguen, que cada iteración es vicio puro.