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Primeros Pasos | Savage!

IMPRESIONES: Devil May Cry 5

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Por: Florencia Orsetti

La demo de Devil May Cry 5 nos deja jugar con Nero, uno de los tres protagonistas jugables

Devil May Cry 5 fue uno de los anuncios que acaparó la atención en la pasada E3 2018. La nueva entrega no solo marca el regreso de la saga numerada, sino que también es el primero en una década que nos deja ponernos en la piel del carismático Nero. La demo presente en Brasil Game Show fue estrenada en Gamescom, también pasó por Tokyo Game Show, y es una muestra de que la astucia y el ritmo frenético de la saga están de vuelta.

Al tomar contacto con Devil May Cry 5, lo primero que llama nuestra atención es la legendaria Espada Red Queen, arma emblema de Nero. El joven también carga un arma de doble caño y nos presenta su nuevo set de armas: los Devil Breakers. Son brazos robóticos que le dan habilidades especiales a Nero y que le agregan un fuerte componente táctico al combate.

La demo nos lleva por varios escenarios, interiores y exteriores, algunos incluso con bastante profundidad vertical. Es sabido que muchos fanáticos nunca terminaron de aceptar a DmC, el reboot de Ninja Theory. Guste o no guste, en Devil May Cry 5 se ven elementos del mencionado videojuego, particularmente en términos de estética, con escenarios que mutan y se transforman.

El sistema de combate de este nuevo videojuego nos lleva a pensar muy bien cómo usar los Devil Breakers. Los encontramos desperdigados en el nivel y Nero puede llevar hasta cuatro en simultáneo, pero solo tendrá equipado uno de ellos. Se vuelve vital la mecánica de romper estos brazos mecánicos. La táctica está en saber cuándo romper el Devil Breaker que tenemos activo para acceder a otro de los tres que están en nuestro inventario. Como es de esperarse, hay enemigos vulnerables a un tipo de ataque que solo podremos ejecutar con un Devil Breaker particular.

La pregunta que surge al jugar, entonces, es: ¿qué pasa si rompo los cuatro brazos mecánicos de Nero en una batalla? El personaje sigue atacando, con su espada y su escopeta, pero se queda sin las habilidades especiales hasta que encuentre otro brazo Devil Breaker en el nivel.

Muchas de las marcas registradas de la saga están más que presentes aquí. Vuelven los puntos de estilo, vuelven los movimientos de provocar (Taunt) y la banda sonora, de estilo metalero, se adapta a lo frenético del combate. Dice “presente” también el sistema clásico de recoger orbes para desbloquear habilidades y mejorar nuestra puntuación.

Los enemigos de la demo no ofrecieron un reto especialmente difícil, aunque si desplegaron formas de atacar muy distintas. Devil May Cry siempre fue una saga que se caracterizó por ser fácil de entender, pero difícil de masterear.  Superar las batallas es fácil, pero hacerlo con un ranking decente es otra historia. Con Nero tuve que ejecutar combos aéreos, atraer a los enemigos con un movimiento tipo gancho y combinar ataques con el brazo, la espada y la escopeta, todo a la vez. La cantidad de enemigos en pantalla no reboza, pero si son lo suficientemente variados como para obligarnos a usar un amplio abanico de combos.

DmC está dentro de mis entregas favoritas de la saga por lo intuitivo de su control. Recuerdo el momento en que lo jugué por primera vez, nunca un Devil May Cry tuvo una respuesta tan inmediata en sus controles y sus combos como en ese reboot. Esta quinta entrega mantiene lo vertiginoso y dinámico que siempre caracterizo a la saga, pero se nota que apela a los fans de las primeras entregas. Quizás el único punto negativo que encontré es el comportamiento de la cámara. En Devil May Cry 5, seguimos a Nero más de cerca y muchos combos se ejecutan casi en un plano secuencia. El resultado es más cinematográfico, pero en términos de jugabilidad es algo más torpe, sobre todo por como funciona cuando bloqueas un target.

Con su apartado gráfico más detallado y realista; la banda sonora bombástica de siempre y todo el carisma propio de Devil May Cry, Capcom tiene un gran as entre manos. Queda esperar a marzo para saber cómo le va a la experiencia definitiva. Todo augura que será más que bien.