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Analisis | Why is Doctora?

ANÁLISIS: Doctor Who S11E01 (The Woman Who Fell to Earth)

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Por: Ignacio Esains

Tags: Doctor Who
Después de una larga espera, Doctor Who regresa con una genial Jodie Whittaker en el rol principal. Buen capítulo y gran punto de partida para nuevos espectadores.

“Todo esto es nuevo para ustedes, y lo nuevo puede asustar” dice The Doctor en uno de sus primeros (inspirados, contagiosos) monólogos, y no será la única referencia indirecta de este muy buen primer capítulo a la reacción negativa de ciertas áreas del fandom a la primera mujer en interpretar al venerable personaje (que, recordemos, no tiene género) en casi seis décadas.

Es verdad que “The Woman Who Fell To Earth” (“La mujer que cayó a la Tierra”) a veces parece diseñado para asustar a las almas sensibles que tiemblan al escuchar el término “diversidad”, pero a pesar de las bromas, del publicitado cambio de protagonista y director creativo, y de las caras nuevas que buscan reflejar una Inglaterra que ha cambiado, este inicio de temporada es inconfundiblemente Doctor Who: imaginativo, emocionante, y un poco ridículo... a veces de forma intencional y a veces no tanto.

Chris Chibnall (de “Broadchurch”) es el nuevo director creativo de la serie que reemplaza al ya agotado Steven Moffat, y se toma los primeros minutos del capítulo para presentar a un variado elenco de personajes secundarios, algunos de los cuales serán los nuevos compañeros de The Doctor (complicado traducir directamente el nombre cuando ni siquiera el lenguaje inclusivo nos da una mano para escribirlo de forma correcta). Doctor Who nunca se sintió más BBC que en este primer acto del episodio, filmado con la estética apagada y realista de la televisión moderna, gran decisión que hace resaltar aún más los elementos fantásticos.

En el centro está Ryan Sinclair, un adolescente que vive con su abuela y abuelastro y sufre una leve (pero frustrante) enfermedad motriz. Ryan, interpretado por el magnético Tosin Cole, tiene pasta para convertirse en un compañero memorable, tanto en las escenas en las que vemos su sentido del humor y compasión hacia otros personajes, como en las imprescindibles reacciones a la nube de delirio constante que significa pasear por el universo junto a The Doctor.

Ah, The Doctor. Jodie Whittaker, como Matt Smith en su momento, aceptó este rol para divertirse, y su Doctor es pura energía disparada en múltiples direcciones, sin nunca caer en el frenetismo. El proceso racional de The Doctor implica acceder a siglos de información, pensando miles de soluciones posibles a cada problema, y la velocidad con la que analiza la situación lo puede aislar de los actores y por lo tanto de los personajes - algo que pasaba seguido con la versión de Peter Capaldi. Whittaker nunca deja de prestar atención al aquí y ahora, nunca se abstrae por completo, y nunca minimiza una situación, ni siquiera cuando sus monólogos inyectan humor. Es una actuación generosa en un papel que está diseñado para no dejar brillar al otro. Un equilibrio difícil que la brillante Whittaker parece resolver sin esfuerzo.

Podría esperarse que esta estética realista cambie después de la aparición de la Doctor, pero aunque la historia (que no voy a spoilear) tiene varias escenas de acción, nunca se busca la estilización visual de temporadas anteriores, con ángulos arriesgados y cámaras subjetivas que a veces resultaban chocantes, casi antiguos. “The Woman Who Fell to Earth” parece, en cambio, una película de Spielberg de los ‘80, o sus múltiples herederos como “Attack The Block” o “Stranger Things” que confían en la expresividad de sus actores y no necesitan explicar cada nuevo alien. El Who de Moffat no paraba de hablar y sus compañeros eran igual de charletas, pero la versión Chibnall usa el silencio para crear atmósfera, y hasta Whittaker sabe quedarse callada de vez en cuando - es interesante la forma en que empieza el capítulo casi imitando a Peter Capaldi y de a poco vaya creando algo propio, como soltando los últimos vestigios de su versión anterior.

Lo único que sigue igual en esta temporada son, lamentablemente, los efectos especiales, tan irregulares como siempre. Uno de los bichos de este capítulo se puede describir como una esfera conformada de electricidad y anguilas, tan asqueroso como suena, efectivo y casi inexplicable. La otra creación, en cambio, parece salida de un capítulo de relleno de Star Trek de los ‘90, con una armadura de papel maché que no se pondría ni el más descarado cosplayer.

Sin entrar en detalles, la historia funciona muy bien. Un misterio que tiene una resolución inesperada y a la vez lógica, ya que nace de las motivaciones de los personajes. Parece una obviedad que un guión debería funcionar así, pero en los últimos años Doctor Who consistía de capítulos empecinados en construir una compleja (y a la vez poco profunda) mitología sobre el origen del personaje, alternados con otros episodios que no eran más que mecanismos de relojería construidos sobre shyamalanescos giros inesperados de último momento. Quizás la historia peca de simple, y una decisión dramática obvia sobre el final podría haber sido ejecutada con mayor elegancia, pero marca un camino positivo para el resto de la temporada.

“The Woman Who Fell to Earth” es un inicio sólido y un gran punto de entrada para los curiosos, un capítulo del “monstruo de la semana” que abre puntas interesantes a la vez que confirma el profesionalismo de Chibnall y el talento de Whittaker. Los whovianos podemos descansar y los detractores pasarán a algún nuevo hobby, como la sonrisa de Captain Marvel o la raza de un personaje de The Witcher. La temporada 11 empieza más que bien, y si en esta reseña falta un poco de entusiasmo es porque los cambios de fondo de la serie no se ven tan reflejados en el episodio. Parece injusto pedirle ambición narrativa a Chibnall cuando la ambición desmedida fue lo que mató el alma de la era Moffat, pero así es Who y así somos los whovians: esta serie es única y su potencial es infinito, lo que nos hace esperar lo imposible. Y solemos recibirlo.