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Analisis | Ese disfraz no se lo cree nadie

ANÁLISIS | Into the Dark S01E01: The Body

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Por: Florencia Orsetti

Una serie de los productores de las mejores pelis de terror modernas... que arranca con el pie izquierdo

El concepto que tenemos de lo que es una película para TV ha mutado en los últimos años. Considerando que los episodios de series antológicas como Black Mirror son considerados para competir como películas en premios como Emmy, el “telefilm” tradicional casi desapareció. Frente a este panorama, Hulu y la productora de terror Blumhouse lanzan “Into the Dark”, una serie de TV compuesta por 12 capítulos que, en realidad, son películas. Se emitirá a lo largo de un año, estrenando un episodio por mes y cada uno de ellos estará ambientado en alguna festividad de ese mes. “The Body” estrenó el pasado 5 de octubre y, con una historia de tiempos de Halloween, lamentablemente no representa el mejor inicio para esta serie de formato tan experimental.

La premisa de The Body tiene potencial. Nos presentan a Wilkes (Tom Bateman), un asesino a sueldo con toda la vibra de American Psycho que acaba de terminar un nuevo trabajo. Mató a un tipo y tiene cuatro horas para deshacerse de su cadáver. Lo enrolla en nylon y lo saca a pasear a rastra por las calles de Los Ángeles. Un día como cualquier otro, esta actitud podría ser sospechosa, pero en la noche de Halloween, todos quienes se topan con Wilkes creen que se trata de un disfraz y que el cuerpo es de utilería. Esto podría haber sido una punta para un montón de situaciones divertidas, pero aunque The Body va por el lado de la comedia negra, no es muy constante en sus tonos.

Wilkes termina yendo, con cuerpo y todo, a una fiesta de Halloween, lugar donde se topa con Maggie (Rebecca Rittenhouse). La chica termina cayendo en los encantos del hermético asesino y no parece hacerse mucho problema cuando descubre que Wilkes es realmente lo que dice ser. El disfraz se cae a los 20 minutos de metraje y comienza una carnicería de lo menos original. The Body no es muy estética con la violencia, el tratamiento que le da es crudo, pero también burdo. No hay forma de que sintamos algo ante la violencia del episodio. Hay muertes que quieren ser repentinas y no sorprenden; vuelvan cuchillazos por todos lados, sin mero encanto, como en los slashers más genéricos.

El problema de The Body es justamente eso último: es una película de manual. Es predecible en casi toda su composición. Lo mejor del film es el lado cómico del segundo acto, cuando el trío de jóvenes que lo conoce en la fiesta busca deshacerse del cuerpo después de que Wilkes lo abandonase. El problema de ese segundo acto es todo lo demás, especialmente las conversaciones falsamente filosóficas entre el asesino y Maggie. La transformación de ella en alguien siniestro es tan artificial como las muertes del tercer acto.

En cuanto al elenco, ningún actor y actriz la pifia, pero tampoco brindan papeles memorables. El guion no ayuda con los secundarios, porque casi todos no son más que una excusa para que entre el cuchillo y salgan las tripas. Tom Bateman sabe trasmitir un aura sombría con su personaje, pero Wilkes es demasiado plano como para que tengamos ganas de escuchar sus monólogos o siquiera sentir respeto por sus macabras cabilaciones.

The Body es la adaptación a largo de un corto dirigido por Paul Davis y Patrick Lussier. El primero es desconocido, pero Lussier tiene experiencia en telefilms de terror y lamentablemente también es el director de la mediocre remake My Bloody Valentine (2009). Si la vieron, sabrán que encontrar en el debut de Into the Dark: violenta chata que se excusa en los lugares más comunes del subgénero de asesinos. The Body tiene el punch inicial de las películas de Blumhouse, pero ese encanto insólito y original le dura solo 20 minutos.