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Analisis | ¿Qué hay de nuevo, viejo?

ANÁLISIS: Ninjin: Clash of Carrots

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Por: Maximiliano Baldo

A veces solamente hace falta un conejo ninja para darnos horas de divertida acción desenfrenada

En los últimos años hemos empezado a notar cierta tendencia a que más y más juegos—especialmente los de mayor porte—hagan de su experiencia una especie de obligación para el jugador. No estoy diciendo que sean malas experiencias, sino que requieren de nuestro preciado tiempo y a veces infinita paciencia para desarrollarse apropiadamente. El problema es que esto genera una leve sensación a trabajo en el jugador: sentimos que no estamos jugando tanto para divertirnos, sino para seguir la historia hasta que llegue el momento del entretenimiento prometido. Esta observación puede hacerse incluso en notables juegos Indie que, más allá de todas sus bondades, también suelen darnos esa idea de tener que invertir tiempo en el producto para sacar a relucir sus mayores beneficios.

Todo lo dicho anteriormente se aprecia con mayor fuerza cuando nos exponemos a juegos que cortan por lo sano y nos lanzan de cabeza a la diversión. Breves y entretenidas cinemáticas, reglas simples y luego acción, acción, acción y más acción. Es una especie de “Efecto Arcade”, definido así por la necesidad de no hacerle perder el tiempo al jugador. Y si hay una condición específica que representa este efecto es que queremos volver a jugar el juego tan pronto como salimos del mismo.

Eso fue lo que sentí con Ninjin: Clash of Carrots.

La ópera prima del estudio desarrollador Pocket Trap llegó con un propósito y sólo un propósito: divertir a sus jugadores de principio a fin. El líder Shogun de este caricaturesco y colorinche Japón feudal habitado por animales antropomorfos ha decidido quedarse con todas las zanahorias del tranquilo pueblo al que pertenecen nuestros héroes, el conejo ninja Ninjin y su compañero, el zorro ninja Akai. Ahora depende de este dúo justiciero viajar hasta los cuarteles del malvado Shogun para darle una lección, aprovechando para recuperar las zanahorias robadas en el camino.

Cada nivel es una serie de batallas en plena carrera. Se siente como un Beat’em-Up acelerado, o un híbrido con Bullet Hell. Nuestros versátiles ninjas poseen las herramientas para el trabajo: una espada para ataques directos y estrellas arrojadizas para atacar a distancia; pero también cuentan con movimientos de esquive a los que se pueden sumar ataques en barrida. Todo esto queda sellado con la gran sensación de impacto que produce cada golpe acertado, despachando enemigos y haciendo saltar una cantidad de las zanahorias robadas en el proceso, las que podremos recolectar para usar como dinero de cambio en las tiendas del mercader que rescataremos a poco de iniciada la aventura.

El buen Corgi ofrecerá en sus estanterías nuevas espadas, armas arrojadizas y accesorios con cada nuevo nivel superado. También es posible encontrar nuevo equipo en cofres dejados por algunos enemigos y en el enviciante show “Oni TV”, un nivel de oleadas infinitas de enemigos que nos otorgarán grandes premios si conseguimos sobrevivir lo suficiente. Esto sube el total de ítems a más de 150 armas y accesorios, y las características y diseños de la gran mayoría son hilarantes; desde clásicas espadas ninja y estrellas arrojadizas hasta espadas de bananas y cactus con forma de búmeran. Más adelante en la historia habilitamos el uso de las míticas Piedras Elementales; reliquias que activarán efectos especiales de gran poder, capaces de barrer con todos los enemigos en la pantalla si se cumplen las condiciones necesarias.

El juego no se toma en serio a sí mismo y eso está perfecto. Las cinemáticas muestras situaciones divertidas y personajes simpáticos, a veces rompiendo la cuarta pared para presentar a un nuevo enemigo o hacer comentarios al margen. Ayuda mucho que el apartado gráfico sea tan colorido y vibrante… pero tampoco se dejen engañar, que muchos enemigos son desafíos por mérito propio y el juego no tiene ningún drama en mandar picos de dificultad inesperados. Habrá momentos en los que la pantalla rebosará de actividad: adversarios por todos lados, proyectiles volando en todas direcciones y nuestros protagonistas perdidos en ese mar de color y movimiento, intentando sobrevivir.

El juego hace un excelente trabajo en marcar una curva de dificultad general suave, más allá de esos picos excepcionales recién mencionados. La intensidad del combate y la gratificación de movernos y atacar con eficiencia nos dejan siempre con ganas de seguir jugando sin sentir agobio por hacerlo. Mencionamos el “Efecto Arcade” y hay motivos para eso: Ninjin se siente como una elección perfecta para gabinete de arcade; desde su apartado audiovisual hasta su esquema de control, pasando por la estructura de niveles veloces, impactantes, y su jugabilidad que va directo al grano desde el primer momento.

Esa misma jugabilidad ya se disfruta plenamente estando solos, pero el juego incluye modo cooperativo para dos jugadores, tanto online como local. Lamentablemente, al momento de escribir esta reseña el juego no es tan conocido y su modo online fue imposible de probar, ya que nunca pude otro pobre diablo para compartir la experiencia, pero por suerte el cooperativo local funciona perfectamente.

No queda mucho más que decir respecto a este título. Lo que hace, lo hace bien. Cuando un concepto tan concreto se mantiene en sus bases no queda mucho por criticar. Ninjin sabe lo que quiere hacer y logra su objetivo tan bien como uno esperaría; y eso es realmente todo lo que necesita hacer. Ojalá mucha más gente pueda experimentar esta pequeña joya Indie.


Ninjin: Clash of Carrots consigue crear un ambiente de pura diversión que se extiende más allá de la sesión de juego. Es una aventura digna del término “Arcadoso” que premia el correcto uso de sus simples comandos para hacer subir ese medidor de Combo al despachar docenas de enemigos en esos frenéticos niveles de acción desenfrenada. Su gran sentido del humor, agradable apartado visual y preciso control nos brindarán una experiencia de juego que nos dejará sonriendo. Totalmente recomendable, y en especial si tenemos un amigo para compartir la experiencia.

LO MEJOR:

  • Es súper entretenido.
  • Colorido apartado visual.
  • Enorme colección de armas e ítems.

LO PEOR:

  • El Modo Online está vacío.
  • Algunos picos de dificultad.