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Analisis | Los años maravillosos

ANÁLISIS | The Gardens Between (PC, PS4, Switch)

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Por: Mariano Rizza

Indies creciendo con amor.

Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad. O al menos así solemos recordarlo cuando pasamos nuestros recuerdos por el filtro de la nostalgia. The Gardens Between es una oda a la añoranza en formato videojuego, que no evita los lugares comunes del efectismo a la hora de tomar por asalto a los nacidos en la generación del ochenta, pero esto no significa que lo haga sin altura, personalidad propia y una propuesta diferente.

Este primer juego para consolas del estudio The Voxel Agents nos propone revisitar los ríos de la memoria de Arina y Frendt, atravesando correntadas tragicómicas y una constante sensación de congoja por medio de una mecánica muy interesante: manipular el tiempo. Desde ya, este no es el primer juego que propone dicho control, pero la diferencia en esta oportunidad es que será lo único que podemos realizar. Reviviendo su relación desde el momento que se conocieron siendo niños, la historia de esta pareja de amigos siempre seguirá su curso sin importar nuestra intervención. Podremos adelantar o deshacer el tiempo, pero sus caminos están marcados y aún cuando esto hace del desenlace un hecho inevitable, nos permite tomar un importante rol en la vida de estos chicos.

Utilizando tan sólo dos botones a entero gusto y capricho personal de cómo configurar el control, como jugadores tendremos el poder de poner el tiempo en acción o reboninarlo en cada una de las islas a la que nuestros personajes se irán arrimando. Cada uno de estos terrenos de juego son maquetas compactas compuestas por distintos fragmentos de la memoria de este dúo, como ser el VHS de una pelí de terror clase B que solían mirar las tardes de lluvia, las herramientas con las que construyeron su casa del árbol o la consola de videojuegos con la que descubrieron el maravilloso mundo del gaming. Variando en tamaño y ubicación, estos ítems clave en la formación de estos chicos ejercerán ya sea de puentes u obstáculos en nuestro afán por llegar a la cima de cada escenario, para activar el switch que nos lleva hasta el próximo recuerdo.

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A medida que avancemos, limpiar la bruma que nos impide avanzar en ciertos recuerdos puede volverse un poco más complicado. Para esto, nuestros protagonistas cuentan con una linterna que les permite interactuar con ciertas barreras y de vez en cuando podremos detener el tiempo de toda la isla con la excepción de algunos objetos en particular, para de esta manera poder mover algo sin necesidad de que todo lo demás se modifique y así resolver uno de los tantos puzzles que como lagunas mentales, nos impiden avanzar en nuestro espiral hacia la victoria. Por momentos puede llegar a ser frustrante no tener el control de los personajes, pero cuando logramos hacernos amigos de esta idea es cuando el juego empieza a brillar.  

Porque realmente no hay mucho más que contar de este título. Entrar en detalle de cómo la manipulación del tiempo puede llegar a funcionar para resolver algunos de los desafíos ya sería caer en el terreno del spoiler y por más que eso es condenable en prácticamente cualquier juego, en este caso sería un pecado en particular porque The Gardens Between es una experiencia muy personal. Cabe aclarar que esto es un arma de doble filo ya que dudo que la nostalgia que plantea sea particularmente efectiva en personas que hayan nacido en este siglo, siendo claramente un juego fuertemente influenciado por las vivencias de su autor. De todos modos, no hay que tener más que sangre caliente para comprender los sentimientos que se nos plantean y estos funcionan gracias a la simpleza de su mecánica, las cual es tan pequeña como profunda.

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Lo que hay que entender de esta experiencia es que por más que sólo utilicemos dos botones, no por eso se nos quita el control de la situación. Que no podamos decidir las acciones de nuestros personajes no nos hace espectadores pasivos. En The Gardens Between somos la entidad más poderosa que hayamos podido interpretar en un videojuego. Somos el tiempo mismo. Somos la historia. Cada vez que avanzamos es con una potencia irrefrenable y por más veces que retrocedamos y cambiemos mínimos detalles en el relato de lo que estamos intentando recordar con el maquillaje de la nostalgia, el resultado final siempre va a ser el mismo. El tiempo no vuelve, no se distorsiona, no cambia. El tiempo solo pasa y por más que utilicemos toda nuestra imaginación y ejercitemos toda nuestra memoria, siempre vamos a terminar llegando al mismo puerto.

Se pueden señalar algunas cosas negativas de este título si nos esforzamos en encontrarlas. Por ejemplo, el legado de producciones para celulares del estudio está muy marcado y lo único que le impediría a estos jardines llegar a nuestros dispositivos móviles sería la pérdida de detalles que sufriría en las pequeñas pantallas de nuestros teléfonos. Ya más grave es que la resolución de algunos desafios nos obliga a tener una precisión milimetríca que parece más caprichosa que calculada. Pero tal vez lo peor es que sea sumamente corto y capaz de ser completado en una sola sentada, lo que no es un problema en sí más tal vez sí lo sea cuando consideramos su escaso valor de rejugabilidad. Sin embargo, esto último también es difícil de tildar como algo malo, ya que hay que tener un temple muy gélido para no sentirse tocado y satisfecho por la propuesta y resolución de este título independiente.

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The Gardens Between puede entonces ser interpretado de muchas maneras distintas. Es un pequeño juego de autor, una experiencia artística dentro del gaming, un pequeño cubo Rubik digital y hasta podríamos llegar a llamarlo un cuento corto interactivo con notas Bradburianas. Es una realidad que su precio tal vez sea excesivo para el tiempo de juego que ofrece, pero es difícil ponerle un valor a las sensaciones que genera, las cuales pocos estudios saben realmente plasmar. Es probable que no termine teniendo lugar en las listas de fin de año, pero gracias a su creatividad e intención, definitivamente tendrá un lugar en los corazones de quienes lo jueguen.

LO MEJOR

  • La creatividad de la mecánica
  • Su narrativa
  • La dirección de arte.

LO PEOR

  • Es corto para su precio
  • La música se pierde la chance de brillar.