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Analisis | EL FANTASMA, EL HOMBRE LOBO Y PIZZERÍA

ANÁLISIS: SLICE (2018)

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Por: Leo Valle

Otro director de videoclips se vuelca al cine ¿Qué puede salir mal?

Seguramente los más jóvenes y no tanto se acercarán a Slice, la ópera prima del guionista y director Austin Vesely, por la presencia de Chance the Rapper, el rapero estrella que ostenta decenas de millones de vistas en YouTube y probablemente varios millones más de discos vendidos pero que yo, siendo viejo e inadecuado, no conocía.

Por mi parte me interesé por la película desde el primer trailer por su propuesta: una comedia negra de terror en un mundo en el que conviven brujas, fantasmas y hombres lobo, con estética ochentosa pero atemporal y un elenco que incluye a Zazie Beetz (Deadpool 2), Joe Keery (Stranger Things), Paul Scheer (The Disaster Artist) y Chris Parnell (¿posta tengo que elegir UNA sola cosa de Parnell?). Eventualmente me enteraría que Vesely y el rapero tienen una relación profunda y que han trabajado en varios videoclips, pero a esa altura era información meramente circunstancial.

Slice nos traslada a la ficticia ciudad de Kingfisher, un lugar fuera del tiempo y el espacio que se ve agitado por una serie de asesinatos a repartidores de Perfect Pizza, un local construido sobre las ruinas de un viejo manicomio en el que más de 40.000 pacientes sufrieron torturas y fueron sepultados en fosas comunes; hasta ahí todo (o nada) bien. La particularidad de Kingfisher es que esas almas que no encuentran descanso conviven como fantasmas con la población manteniendo una rutina regular –a excepción del ocasional embrujo de una casa–, por lo que el alcalde Tracy (Parnell) decide reubicarlos en un nuevo barrio llamado, apropiadamente, Ghost Town. Y dado que es allí donde Sean (Vesely) es asesinado al comienzo de la película, el dedo acusatorio de la ley apunta contra el grupo de exiliados.

Entran en escena Astrid (Beetz), la ex novia de Sean, que vuelve a su viejo trabajo en Perfect Pizza para encontrar al responsable; la joven y ambiciosa periodista Sadie (Rae Gray), convencida que los asesinatos esconden una conspiración más grande; y una pareja de detectives que tiene su propio sospechoso: un hombre lobo. 

¿Y Chance? Sucede que el rapero, uno de los argumentos de venta de la película no aparece sino después de la primera media hora como el hombre lobo Dax, un ex repartidor que tuvo que desaparecer cuando se vio implicado en asesinatos anteriores. Por fortuna, aunque en un comienzo se lo ve un tanto inseguro frente a cámara, rápidamente saca a relucir su innegable carisma y se convierte sin inconvenientes (con relativo poco tiempo en pantalla) en el centro de la trama con su hombre lobo “diferente”, que elige no matar. Son particularmente buenas sus escenas con los detective Mike y Bradley (Tim Decker y Will Brill), dado que el primero tiene un resentimiento particular con su clase.

Brujas, grupos de protesta y corrupción complican la trama todavía más y es quizá ese el mayor problema de Slice. Vesely plantea un universo atractivo pero que no termina de explicar sus propias reglas porque está demasiado ocupado haciendo malabares con los muchos personajes y sus características propias para enfocarse en motivaciones relevantes y una resolución satisfactoria. El concepto de fantasma que plantea es confuso ya que cualquier muerte traumática convierte al finado en un no-muerto / no-vivo que tiene forma corpórea y aparentemente necesita (o gusta de) alimentarse, mientras que la presencia de criaturas o razas es relativa porque la historia nunca ahonda en su convivencia con los humanos.

El director pone todo el peso en las actuaciones y por fortuna la película cae bien parada. Beetz continúa destilando onda en pantalla, Parnell y Scheer sacan toda su experiencia para la comedia y hasta la corta intervención de Y’lan Noel (The First Purge) se vuelve memorable. Kingfisher es un mundo que combina vehículos de la década del cincuenta con una estética ochentosa y tecnología sacada de los noventa en una amalgama que funciona muy bien y se complementa con una dirección dinámica (aunque un poco estática durante los diálogos) y una banda de sonido lúgubre que podría confundirse por momentos con la de Stranger Things.


Slice no puede considerarse una stoner movie por una clara falta de marihuana, pero definitivamente apunta al mismo público y en el camino se toma un ratito para dejar un ligero –pero no por eso sutil– mensaje acerca de la gentrificación. Otra buena adición al catálogo de A24 que vale para una noche de sábado en compañía y con pizza de por medio. Pero por favor cuiden al chico del delivery.

LO MEJOR
Buenas actuaciones.
Una premisa interesante.
+ Chance the Rapper se la banca.

LO PEOR
Trama un tanto complicada.
Un universo poco desarrollado.