Análisis

ANÁLISIS: La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey (2018)

Para la hora del té.

A esta altura ya se sabe que Mike Newell no es el director más arriesgado de la historia. Sí, supo probar suerte con grandes producciones como “Harry Potter y el Cáliz de Fuego” (Harry Potter and the Goblet of Fire, 2005) -¿la peorcita de la saga?- y “El Príncipe de Persia - Las Arenas del Tiempo” (Prince of Persia: The Sands of Time, 2010), pero su fuerte son las historias ‘feel good’, que poco y nada se lucen en la pantalla grande. ¿Será por eso que “La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey” (The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, 2018) sólo pasó por algunas salas de cine y terminó como estreno exclusivo de Netflix?

Bah, eso es lo de menos. Lo importante es el relato en sí, un drama histórico romántico basado en la novela epistolar homónima de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, que nos lleva a la islita de Guernsey en 1941, un archipiélago británico -aunque esté a poquitos nados de las playas de Normandía en pleno Canal de la Mancha- ocupado por los alemanes. Cuatro vecinos deciden fraternizar para apaliar la hambruna y la depresión de la guerra, sin darse cuenta de que podrían violar el toque de queda. Para evitar el arresto o cualquier otra reprimenda, al ser confrontado por los oficiales, inventan la famosa sociedad del título, u grupo de reunión que resulta ser el meollo de esta historia.   

Cinco años después, Inglaterra se empieza a recuperar del conflicto bélico. La joven escritora Juliet Ashton (Lily James) anda de gira por los barrios promocionando su último libro, escrito bajo el seudónimo de Izzy Bickerstaff, mientras busca un nuevo hogar (el suyo fue destruido durante la guerra, causando la muerte de sus padres) y sigue adelante en un linda relación con su novio Mark (Glen Powell), un soldado norteamericano.

Juliet está en la búsqueda de nuevas historias para plasmar en el suplemento literario de The Times, a pedido de su editor Sidney Stark (Matthew Goode), cuando se cruza con una carta de Dawsey Adams (Michiel Huisman), un habitante de Guernsey en necesita hallar una librería en Inglaterra donde pueda comprar un volumen de Charles Lamb.

Las misivas entre los dos se hacen cada vez más frecuentes, y así es cómo Ashton se entera de la existencia de La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey, la cual se reúne cada viernes por la noche. La curiosidad la lleva a tomarse el barco y presenciar una de estas reuniones, sin saber que el grupo de camaradas esconde unos cuantos secretos.  

A pesar de lo que podría imaginar, Juliet no es tan bien recibida por todos los miembros del grupo. Bueh, no todos, ya que su “fundadora”, Elizabeth McKenna (Jessica Brown Findlay), fue arrestada por los alemanes hace ya dos años y deportada de la isla, sin saberse de su paradero desde entonces.

Con la negativa por parte de la sociedad para escribir dicho artículo, Ashton se empecina en saber la verdad sobre Elizabeth y las circunstancias de su detención. Los días pasan, las revelaciones se van sucediendo y del otro lado del charco, tanto Sidney como Mark esperan el regreso de la chica.  

Así, “La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey” se convierte en una historia de ‘misterio’ a través de la cual –y junto a la protagonista- nos vamos enterando del destino de McKenna. Un relato transformador para la joven escritora que empezará a ver el mundo con ojos muy diferentes.

La película de Newell nos muestra unos paisajes divinos (aunque ninguno sea Guernsey) y una hermosa puesta en escena que reconstruye el período post-guerra, trata de ahondar en las repercusiones del conflicto y las dificultades de volver a empezar para los habitantes de la isla, pero todo de una manera bastante edulcorada y romatizada que choca con la “seriedad” que quiere imponen por momentos. La historia de McKenna es una novela en sí misma, llena de giros (tal vez, demasiados) y un suspenso construido a través de flashbacks que, al final, no justifica tanto nuestro tiempo.

Ashton, por su parte, se nos presenta como una joven moderna, culta e independiente, y aunque no deja de ser una idealización, termina cayendo en todos los arquetipos cinematográficos posibles. Al fin y al cabo, estamos ante una historia de “amor”, o varias por el mismo precio, y la sociedad literaria y el bendito pastel de cascara de papas (que parece ser bastante desabrido), una nueva excusa para que el director se vuelva a despachar con una de sus películas aburridas tan propias de una maratón dominguera del Hallmark Channel.

Ojo, la historia es bastante llevadera y nos va conquistando con la promesa de grandes revelaciones y misterios, pero no hay nada excepcional a lo largo de sus más de dos horas, más allá de los escenarios británicos. James es todo dulzura, como siempre, y la acompaña un gran elenco (sumemos a Katherine Parkinson, Matthew Goode y Penelope Wilton), aunque poco suma a la galería de personajes femeninos.   

“La Sociedad Literaria y del Pastel de Cáscara de Papa de Guernsey” es una película ‘linda’ y vacía que desaprovecha un montón de oportunidades, una historia que nos quiere vender la independencia y determinación femenina, pero resuelve todo con un “… y vivieron felices para siempre”.  

LO MEJOR:

- Qué lindas que son las islitas británicas, che.

- Mostrar los pormenores de la post-guerra, hasta ahí nomás.

- Nadie se resiste a los encantos de Lily James.

LO PEOR:

- La historia de fondo es bastante meh.

- Mucha vuelta y misterio, al divino botón.

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