Opinion

Minority Report | High Score: nostalgia, videojuegos y diversidad

High Score, la nueva serie documental de Netflix acerca de los orígenes de los videojuegos. La historia que ya conocemos contada por grandes heroínas y héroes que pasaron desapercibidos

Desde esta misma semana, a partir del 19 de agosto, ya están disponibles en Netflix los seis episodios que componen High Score, una miniserie documental que nos acerca a los orígenes de la historia de los videojuegos. A través de entrevistas y material recuperado de aquella época, se centra en la creación y el desarrollo de títulos que fueron clave por ese entonces.

HIGH SCORE /Netflix (Official Trailer)

Desde las máquinas arcades, pasando por consolas como Atari 2600 y la NES, hasta la publicación de Doom en 1993, High Score nos cuenta lo que no sabíamos de Space Invaders, Street Fighter II, Sonic the Hedgehog, Pac-Man, Madden NFL, Mortal Kombat, Final Fantasy, Donkey Kong y otros juegos que fueron la semilla de la industria. Y aunque puede que muchos de nosotros hayamos hecho la tarea y conozcamos mucho de esa era que ya parece de antaño, este documental creado por France Costrel y Melissa Wood nos presenta a las figuras tapadas de la época.

Con una narración a cargo de Charles Martinet, el actor que le da voz a Mario y a Luigi desde los inicios de los personajes, segmentos animados estilo pixel-art y una banda sonora que nos remite a los videojuegos de baja resolución, High Score tiene todo lo que cualquier amante de los videojuegos está buscando. Hay mucha nostalgia detrás de esta producción, seguro, pero también hay diversidad.

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El primer episodio, "Boom & Bust", cubre la explosión de las salas de arcades y los primeros pasos que dieron los videojuegos para colarse en los hogares, narrando específicamente la historia de Space Invaders, Pac-Man y el infame E.T. the Extra-Terrestrial. Además de conocer a dos grandes héroes japoneses, Tomohiro Nishikado, creador de Space Invaders, y Toru Iwatani, la mente detrás de Pac-Man, High Score nos presenta a Rebecca Heineman, a la familia de Jerry Lawson y a Howard Scott Warshaw.

Rebecca es una mujer trans, programadora y diseñadora de videojuegos, que también ganó el primer torneo de videojuegos del mundo. La génesis de los esports que conocemos hoy en día nació con el Atari Video Game Championship en 1980. Jerry Lawson, ya fallecido, fue un ingeniero afroamericano, inventor del cartucho y uno de los principales pioneros en el diseño de consolas. Lawson no está presente, por razones obvias, sino que su familia nos cuenta el impacto de su legado, para ellos y para el mundo. Por último, Howard Scott Warshaw es el diseñador del considerado peor videojuego de la historia, E.T. the Extra-Terrestrial.

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En los episodios que siguen hay entrevistas con Roberta Williams, una de las primeras mujeres en un rol líder y creativo en la industria, que es también la madre de las aventuras gráficas como las conocemos, co-fundadora de Sierra y diseñadora de Mystery House, la primera aventura de la historia. También con Ryan Best, creador de GayBlade, uno de los primeros títulos en presentar protagonistas LGBTIQ, y el más relevante de la época. Se trataba de un dungeon crawler en el que controlábamos una party de drag queens, lesbianas y más personajes queer que luchaban contra enemigos de ultraderecha como predicadores, moralistas y homofóbicos.

Lo más atractivo de GayBlade es que fue desarrollado como una respuesta al gobierno de Estados Unidos por su negligencia frente a la crisis del VIH/SIDA. Un detalle importantísimo que nos habla de que el activismo y la política son indivisibles de los videojuegos desde los mismos inicios. Si High Score no estuviese interesado en mostrarnos el valor humano y diverso detrás de los videojuegos, estaríamos escuchando la misma historia de siempre, una y otra vez.

En el episodio cinco, “Fight”, se habla de fighting games y de cómo la violencia de Mortal Kombat (y de la película interactiva Night Trap) impulsó la creación del ESRB. Quien cuenta los primeros pasos de la violenta saga de lucha es John Tobias, quien, si conoces algo de Mortal Kombat, sabes que se desligó de la serie hace tiempo y que tuvo choques importantes con Ed Boon, actual director de la saga.

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La magia de High Score, entonces, reside ahí: en contar las historias de los otros. Cuando habla de aventuras gráficas, no habla de LucasArts, sino de Sierra; para hablar de Doom entrevistaron a John Romero en lugar de a John Carmack. Tuve la oportunidad de conocer en persona a gran parte de los entrevistados (la propia Rebecca Heineman vino a dar una charla a Argentina hace unos años) y ese detalle le dio un encanto especial a esta producción, sumado a mis intereses especiales por la escena gamedev.

Sin embargo, más allá de mi experiencia personal, creo que cualquier amante de los videojuegos sabrá disfrutar de High Score porque, además de nostalgia, ofrece algo distinto. Las personalidades serán conocidas por quienes están inmersos en el desarrollo de videojuegos y, probablemente, desconocidas para los gamers porque la escena del consumo y el marketing suele olvidar a los creativos chiquitos, apuntándole el reflector únicamente a rockstars como Kojima o Druckmann.

Por esta razón vale tanto la pena High Score, es la misma historia de siempre, contada por quienes no suelen aparecer en los recuentos “oficiales” ni en las grandes producciones. Sin casette, sin guion de por medio y con mucho valor humano, High Score es como The Toys That Made Us, pero más de garaje y más diverso. Un viaje de ida entre chiptune, música metalera, tecnología retro, y pixel-art que se pasa volando.

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