Análisis
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IMPRESIONES | Mafia: Definitive Edition revaloriza al mito

Mafia: Definitive Edition es el plato fuerte del relanzamiento de la serie. Nos unimos a la Cosa Nostra durante seis misiones para contarte qué esperar.

Mafia: The City of Lost Heaven fue un título rompedor para el momento en el que fue publicado, hace algo más de dieciocho años. El género del mundo abierto todavía tenía que descubrir GTA: Vice City, que terminaría de darle rasgos de identidad a una forma de entender al videojuego que sigue vigente al día de hoy. Meses antes del hitazo de Rockstar, Illusion Softworks -estudio checo de pequeñísimo porte, adquirido luego por 2K- agitó el avispero con una obra que se animaba a contarnos una historia de mafiosos italianos con un ritmo al que los juegos no se le habían animado hasta entonces.

Para los estándares de la época, el motor gráfico desarrollado por la propia Illusion jugaba con el fotorrealismo: la ciudad de Lost Heaven se veía natural, orgánica, repleta de peatones y coches de época. De hecho, la ambientación era realmente sublime. Pero la historia era lo que realmente te atrapaba: con tropos clásicos y arquetípicos, es cierto, pero apuntalada en grandiosas actuaciones y un libreto sólido. Fue un auténtico logro, con todas las letras.
Hoy en día, volver a esa primera entrega que tanto significó, no es para nada sencillo. Más allá de todo lo bueno que pueda decirse del trabajo de Illusion Softworks, los años no le sientan nada bien a aquella primera incursión al mundo del hampa y es por esto que 2K resolvió que sería una gran idea hacer una Edición Definitiva con todo lo que esto conlleva.

Hangar 13 es el estudio responsable de esta hazaña, a la cual tuvimos acceso mediante una versión beta que todavía tiene cosas para pulir, pero que nos sirve para tener una idea bastante específica sobre lo que podemos esperar de Mafia: Definitive Edition. Compuesta por un total de seis capítulos (los cinco primeros y la misión número diez), pudimos atestiguar pequeños cambios en el formato narrativo a través de escenas que se toman pequeñas libertades para redondear ideas que Illusion Softworks no pudo cristalizar habida cuenta de las evidentes limitaciones técnicas de la época.

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Y podríamos empezar diciendo que, si bien Mafia: Definitive Edition no hace sudar silicio a las PCs más pintadas -lo jugamos en PC, vale la aclaración- es un título que técnicamente cumple con creces lo que se propone a expensas de requisitos mínimos no muy elevados. Para definirlo de alguna manera, podríamos aventurar que Mafia: Definitive Edition es el primer Mafia pasado por el filtro de Mafia III. La ciudad de Lost Heaven se ve más bonita, detallada y amplia que nunca. Se emplean una serie de trucos visuales y efectos aprendidos en Mafia III que le sientan de maravillas a esta Nueva York apócrifa de los años 30. Noches de tormenta, bruma, reflejos y un sol que encandila; luces de neón que iluminan oscuros callejones.

Técnicamente, pese a ciertos glitches propios del build sin terminar, Mafia: Definitive Edition logra crear planos estéticamente bellos e inolvidables. Particularmente cuando vemos a sus personajes principales en acción y el mimo y atención al detalle con el que se han construido los interiores de todos los lugares que visitamos. Artísticamente hay una dirección clara que respeta el material original y que forzosamente se ve obligado a cambiar algunas cosas que para algunos podrían ser clave, ya que por ejemplo, el reparto de actores de voz es completamente nuevo. Un reparto competente que resulta efectivo en todos los casos, sí, pero con un detalle que encuentro insoportable: nadie suena realmente italiano. En más de una ocasión apelan a este idioma y siempre se siente forzado.
Dos radios musicalizan los paseos a bordo de bólidos que levantan no más de 60 vertiginosos kilómetros por hora, con un soundtrack que suena parecido al original, pero que al menos en esta versión, tiene menos cantidad de estaciones y canciones. El mapa es a grandes rasgos el mismo de siempre, pero con nuevas rutas alternativas y más denso: con más recovecos y zonas plagadas de personalidad.

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Manejar en la ciudad, es otra historia, y nos sirve para hablar un poco de cómo se juega Mafia: Definitive Edition. Porque por fuera de la chapa y pintura que lo viste, nos encontramos con un motor de similares prestaciones que el original. Habrá quienes encuentren en esto una fortaleza, pero en mi caso al menos, sólo veo un punto mejorable.
Aunque tenemos varios indicadores para personalizar nuestra experiencia con Mafia: Definitive Edition -por ejemplo, un nivel de dificultad “clásico” que lo vuelve tan difícil e inestable como el original- a grandes rasgos nos encontramos con el mismo juego de aquel entonces, con todo lo bueno y lo malo que esto representa. En el “Haber”, claro está, nos encontramos con la historia que nos cuenta, que al menos en los capítulos jugados -y con los cambios en la dirección- sigue siendo atrapante, apasionante, y sin dudas la gran razón por la que jugar Mafia: Definitive Edition. Pero en el “Debe”, nos quedan más elementos de los que quisiéramos encontrar.

Y es que estamos ante lo que parece ser un reprise del primer título en términos jugables y estructurales. Mafia: Definitive Edition está pasado por el filtro “Mafia III”, pero la sensación es que incluso se juega peor que éste. Hay acción en tercera persona con cobertura, pero los tiroteos rara vez son interesantes o desafiantes; no hay secuencias emergentes que te hagan sacudir la cabeza: la sensación de jugarlo, tanto a pie, como conduciendo, como a los tiros, siempre se codea con lo “común”. La ciudad misma tiene gente en movimiento, pero no parecen simular vida; se siente todo como un enorme diorama, por lo que el hechizo no tarda en romperse. Sucede que más allá de lo visual, y aunque la jugabilidad pese a sus carencias se sienta actual, estamos ante una experiencia que no se mueve de conceptos del mundo abierto que datan de hace muchos años ya.

El género ha evolucionado muchísimo y la impresión que dan estos seis niveles es que saldrá perdiendo si lo comparamos casi con cualquier exponente post Grand Theft Auto IV. Lo cual le jugará en contra, definitivamente, si es que quienes van a jugar no se acercan a esta edición definitiva -valga la redundancia- sin el bagaje emocional de haber jugado y amado el primer Mafia años atrás. Esto deja a Mafia: Definitive Edition en un lugar un tanto complicado, en un contexto en el que han habido tantos avances que Hangar 13 decidió no incorporar.

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Todavía queda poco menos de un mes hasta que Mafia: Definitive Edition llegue a nuestras manos y por lo que entiendo, el trabajo que queda por delante es para pulir cuestiones técnicas y pequeños bugs aquí y allá -que los tiene, y varios- más otras cuestiones referidas a la mezcla de sonido final. Pero es casi seguro que no veremos actividades nuevas, ni cambios significativos desde lo estructural y lo jugable. Existen remakes que se pueden trasladar directamente con retoques visuales y nada más: Shadow of the Colossus, la serie Crash son grandes ejemplos de esto. A Mafia: The City of Lost Heaven por el contrario, le hubiera venido perfecto una intervención que eleve estos aspectos centrales a zonas que tienen que ver más con el gaming actual.

No puedo decir que me siento decepcionado por lo que jugué, porque en verdad lo pasé genial y me gustó mucho volver a Lost Heaven y verla en todo su esplendor. Pero sí siento que las expectativas que me había formado frente a la posibilidad de jugar a esta edición definitiva están mucho más arriba de lo que terminará siendo, irremediablemente. Por eso, y aunque no he visto una gran parte de lo que ofrecerá la versión vinal, me atrevo a recomendar que hagan una regulación de sus propias expectativas de cara a este lanzamiento, porque Mafia: Definitive Edition parece estar dirigido a aquellos fans que quieran revivir la primera aventura de la serie en el marco de un juego que se siente más actual y sobre todo, más jugable que el original. Y no más que eso: no hay muchas otras pretensiones. Tal vez ese sea el problema.

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