Análisis

ANÁLISIS | Mafia: Definitive Edition es un remake a medias

Mafia: Definitive Edition nos permite revivir el clásico de Illusion Softworks con nueva estética y la jugabilidad de siempre.

Illusion Softworks como tal ya no existe, pero su huella todavía sigue siendo imborrable. Grand Theft Auto III rompió esquemas en el año 2001, plantando la semilla de lo que todavía hoy interpretamos como género de mundos abiertos y al año siguiente, meses antes de Vice City, el estudio checo se desmarcó con la salida de Mafia: The City of Lost Heaven. A diferencia de la estructura arquetípica y casi caricaturesca que Rockstar Games suele adoptar para sus mundos y personajes, Illusion Softworks apostó por un juego con un encare más maduro y realista si se quiere, intentando plasmar con todos los recursos técnicos que había por aquel entonces -acotados, claro está- una historia de gángsters en los años 30 que bien podría haber salido de la cabeza de Martin Scorsese con resultados superlativos.

En retrospectiva, aquel Mafia no cambió la narrativa del género como sí lo hizo Grand Theft Auto, pero su éxito fue tal que el estudio checo fue absorbido por un gigante como 2K, transformándose en 2K Czech. Y como la historia siempre es cíclica, Mafia: Definitive Edition es el homenaje que la 2K contemporánea le brinda al clásico de la mano de Hangar 13, en una obra que toma la posta del material original, le agrega las filigranas y trucos visuales de las actuales generaciones, pero que a su vez se muestra sumamente tímida en llevar los límites de lo que el juego original podía dar de sí en términos estructurales. Y ese es su principal problema.

Mafia: Definitive Edition - Through the Ranks, from Bootlegging to Bank Robbing | PS4

Al igual que el título original, Mafia: Definitive Edition nos cuenta la historia de Tommy Angelo, un taxista que por cuestiones fortuitas -o no tanto- de la vida termina enredándose con una banda de delincuentes italoamericanos comandados por Don Salieri. El libreto se agarra de los tropos conocidos para este tipo de relatos: uno que la va de arrepentimientos y confesiones en busca de inmunidad para el protagonista y su familia. Así, desde los adentros de una humeante e ignota cafetería, Tommy le relata a un inspector todo lo que sabe de la familia Salieri, contando cómo dio con ella y también cómo fue ganando su confianza, hasta convertirse en uno de sus principales tenientes.

Así, Mafia: Definitive Edition encuentra la forma de estructurar su relato, que se extiende a través de una franja de seis años (1932 a 1938) y que nos llevará por varios estadíos personales de Tommy y su grupo de confianza a lo largo de las mismas veinte misiones que componían al juego original. No hay demasiadas libertades creativas en el horizonte en este sentido, más allá del cambio del nombre de una de las misiones por otro más correcto para los tiempos que corren. En este aspecto, y aunque a veces sea demasiado cliché en todo lo que se plantea, la impronta narrativa de Mafia: Definitive Edition será el norte que nos inspire a jugarlo hasta ver los créditos.

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Mafia: Definitive Edition trae la fatídica misión de la carrera. Lo siento mucho.

Mafia: Definitive Edition trae la fatídica misión de la carrera. Lo siento mucho.

Todo esto está reforzado por una ambientación obviamente más lograda que nunca. La ciudad de Lost Heaven ahora cuenta con un aspecto despampanante: callejones, zonas industriales, barrios humildes, opulentas colinas residenciales, distritos financieros plagados de rascacielos, extensas zonas rurales a su alrededor. Puertos, oficinas de correos, cafeterías y teatros; oficinistas hiperactivos, una gran depresión económica y muchas huelgas; una sociedad en plena convulsión. Aunque no haya mucho para hacer en sus calles, la ciudad se siente viva y como un lugar real; algo que es mucho más difícil de lograr de lo que parece. Mafia: Definitive Edition no será un juego para hacer benchmarks en PCs ni mucho menos, pero el motor gráfico empleado -heredado de Mafia III- le sienta de maravillas y logra ciertos planos muy bien logrados, rozando el fotorrealismo.

Sin embargo, también hay una buena cantidad de bugs, poppeo de texturas y glitches según dónde ponemos la cámara, cosa que rompe un poco el hechizo de los puntos más altos que Mafia: Definitive Edition nos brinda desde lo visual. Y es que así como se hereda lo bueno, también se hereda lo malo, puesto que Mafia III tampoco fue una entrega descollante, en gran parte por lo chato de su jugabilidad. Por este motivo, esta remasterización del Mafia original se siente anacrónica en todo momento, porque aunque se ve muy bien, es un juego de mundo semi - abierto al que se lo juega como títulos de generaciones atrás.

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La familia Salieri puede no ser numerosa pero es muy unida.

La familia Salieri puede no ser numerosa pero es muy unida.

Esto es muy evidente cuando nos disponemos a atravesar las misiones que nos plantea, con objetivos lineales y sencillos; con un combate que no tiene muchas ideas brillantes ni tampoco nos deja experimentar demasiado. O el sistema de cobertura pobretón y errático, en el marco de un set de movimientos que se pasan de esquemáticos tanto en sus transiciones como en las animaciones propiamente dichas. Ni Tommy ni el resto de los maleantes parecen tener peso específico, cosa que se traslada a todos los elementos del juego. Los combates cuerpo a cuerpo, por ejemplo, son durísimos y los “finishers” se activan sin tener en cuenta el contexto donde suceden, por lo que no será extraño hacer una ejecución contra una pared, resultando en un desastre de colisiones y maniquíes suspendidos en el aire.

Conduciendo, tampoco es mejor. Mafia: Definitive Edition posee una cantidad generosa de bólidos que descubrir y cuando estamos en ellos, emplea un sistema de cámaras que se asemeja a la conducción ebria de GTA IV, lo cual resulta sumamente extraño. Esto se nota mucho más cuando vamos en moto, donde hay un delay bastante notorio entre que presionamos el stick para esquivar y el movimiento efectivo de nuestro personaje en pantalla. De ahí que Mafia: Definitive Edition se siente por demás irregular. Hay una misión en la que hacemos volar una estación de servicio y un cable de alta tensión cae y lo electrifica todo. En pantalla, se lo ve como una fiesta de partículas, luces y explosiones dignas del más avanzado juego de acción, cosa que se contrapone con una jugabilidad dura y monocorde. Disonancia total.

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Si manejar fuese tan placentero como las vistas de Mafia: Definitive Edition, otra sería la experiencia.

Si manejar fuese tan placentero como las vistas de Mafia: Definitive Edition, otra sería la experiencia.

Lo mismo se puede decir de la estructura del juego a nivel general. Obviamente, no se espera que sea un émulo de Grand Theft Auto, pero es imposible negar que la oferta se siente magra. Mafia: Definitive Edition es una experiencia sumamente lineal en el contexto de una ciudad abierta y con mucho trabajo de detalles encima en la que no se puede hacer absolutamente nada. Ni misiones secundarias, ni bifurcaciones narrativas, ni nada que se le parezca. En cierto punto, hasta resulta incluso demasiado fácil jugarlo: en una dificultad normal es raro perder y reiterar una misión, mientras que en la dificultad “clásica” el mayor desafío es manejar los vehículos sin hacerse bolsa ante el primer poste de luz.

Es tan fiel al original que no hay lugar para la sorpresa: existe el modo “Freeride ” que te permite pasear a tus anchas y descubrir algún que otro secreto, pero el incentivo para hacerlo es prácticamente nulo. Esto ubica a la remake de Mafia en el grupo de esas a las que realmente le hubiera venido genial una nueva perspectiva, ya que por más lindo que se vea y más convincentes sean las actuaciones de voz, detrás de todo el decorado sigue siendo el mismo de siempre, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. El Mafia original optaba por contar la historia de tal manera y tenía determinada estructura porque el género todavía estaba en pañales y existían muchísimas limitantes. La industria y los avances tecnológicos hablan de un contexto por completo distinto al día de hoy, razón por la cual me hubiera encantado ver un poco más de vuelo alrededor de un guión que sigue siendo tan efectivo como lo fue hace dieciocho años.

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En Lost Heaven no se está a salvo en ningún lado.

En Lost Heaven no se está a salvo en ningún lado.

Pero siempre digo que hay que juzgar a los juegos por lo que son y no por lo que no son. Siendo fiel a este principio, creo que es justo decir que Mafia: Definitive Edition es un homenaje que van a disfrutar muchísimo aquellos amantes del primer juego que tengan como objetivo primordial revivir las aventuras de Tommy Angelo y compañía. Aunque no sean los mismos actores, hay mucho carisma y existen momentos muy divertidos gracias a la enorme complicidad que maneja el grupo de hampones que llevan adelante el periplo. Esto es tan fuerte que sobrepasa el tono monocorde de las misiones, como también su poca resistencia a nuestro avance.

De ahí que se lo recomiendo en especial a ese público, quienes tendrán más a mano la voluntad de perdonar los bordes ásperos de la experiencia que nos ofrece Mafia: Definitive Edition, que no son pocos. Hoy por hoy existen muchos exponentes que han resuelto de mejor manera cómo nos presentan el contenido; de formas orgánicas y naturales, y ni hablar de cómo ha evolucionado la industria en términos de mecánicas y jugabilidad. Mafia: Definitive Edition tiene el aspecto de un Ford Mustang último modelo, pero bajo el capó tiene el mismo motor de cuatro cilindros del viejo Ford A. No es algo necesariamente malo: de hecho, disfruté del agradable paseo que este humilde pero rendidor motor nos ofrece. Simplemente sucede que en términos de impacto y relevancia, este Mafia: Definitive Edition se queda varios pasos por detrás del original.

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MAFIA: DEFINITIVE EDITION

25/09/2020 (PC, PS4, XBOX ONE)
7.5

Jugué Mafia: Definitive Edition en PC por un lapso de 16 horas que es lo que me duró la campaña en dificultad regular, encontrando pocos elementos coleccionables.

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