Análisis
ma

ANÁLISIS | Ma

Octavia Spencer se la juega delante y detrás de las cámaras con un thriller psicológico que la tiene en el papel de villana.

Los esfuerzos del cine de terror independiente siempre se valoran, mucho más cuando detrás de un proyecto está la mismísima Octavia Spencer haciendo fuerza para que todo salga viento en popa. Blumhouse Productions nos trajo un sinfín de franquicias terroríficas y ahora le apuestan a “Ma” (2019), un thriller psicológico dirigido por Tate Taylor, quien ya había trabajado con la oscarizada actriz en “Historias Cruzadas” (The Help, 2011), una película bastante diferente.

No caben dudas de que a Taylor le gusta trabajar con personajes femeninos, pero no siempre los sabe llevar por el buen camino como ocurrió con la adaptación de “La Chica del Tren” (The Girl on the Train, 2016). Lamentablemente, “Ma” retoma algunos tropos gastados de esta última, y del cine en general, donde la villana desbarranca emocionalmente, sin verdaderas razones de peso que justifiquen semejante accionar. O sea, apenas te descuidás, Octavia te hierve el conejo.

La historia escrita por Scotty Landes (“Who Is America?”) arranca con la joven Maggie (Diana Silvers) y su mamá Erica (Juliette Lewis), quienes después de muchos años de vivir en California regresan a Ohio para asentarse y comenzar una nueva vida. Maggie es la chica nueva de la escuela, un poco tímida, pero en seguida logra hacer buenas migas con Haley (McKaley Miller) su grupete de compañeros, al cual también pertenece Andy Hawkins (Corey Fogelmanis), quien le echa el ojo a la recién llegada.

Los chicos son chicos y les gusta parrandear, pero las leyes no les permiten comprar alcohol para sus sábados de joda. Así es como cruzan camino con Sue Ann (Spencer), una veterinaria un tanto solitaria que se ofrece a hacerles este peculiar favor. A partir de acá algo hace clic en la cabecita de la señora que, sabemos, ya se trae algo macabro entre manos. La cortesía se repite varias veces y, al final, Sue les termina ofreciendo el abandonado sótano de su casa para que puedan divertirse “de manera segura”, y evitar salir a la ruta con algunas copitas encima.

Claro que los chicos sospechan de entrada, pero la amabilidad y la buena onda de la señora los conquista con papitas, música y fiestas durante los fines de semana. Pronto, la relación se transforma en “amistad”, una cargada de recelos, obsesiones y acciones revanchistas cuando las cosas se empiezan a salir de control en el seno de un pueblo donde todos se conocen.

De apoco nos vamos enterando de un pasado un tanto oscuro, donde a la joven Sue Ann le tocó vivir humillaciones y bullying, muchas de ellas por parte de los padres de su nuevo grupo de amigos. Un rechazo social que cargó hasta la adultez y que está a punto de explotar de una forma más que violenta. Mensajes y llamadas a deshoras, mucha intervención (sin invitación) en las redes sociales y una fijación con los jovencitos que pone en alerta a sus papás, termina desestabilizando la poca sanidad de la señora que, sabemos, va a terminar por explotar en algún momento.

Desconfíe de la señora que quiere parrandear con los pibes

No podemos decir nada malo de la magistral y descontrolada actuación de Spencer que nos descoloca escena tras escena. Tampoco de los adolescentes que no pueden dejar de meter la pata -aunque no nos vendría mal un grupito con más luces para la próxima-, ni siquiera de la breve intervención de Lewis o Luke Evans, en modo papá de Andy. El problema de “Ma” es su historia flojita de papeles, una trama demasiado retorcida que no siempre cae bien parada a la hora de justificar sus vueltas y su violencia desmedida. Landes pretende achacarle todas las respuestas a los traumas del pasado, pero ninguno tiene el peso suficiente que respalde narrativamente todos estos comportamientos extremos. Tampoco nos presenta un desarrollo coherente, o el por qué, justo ahora, se le dio por la venganza. Muchos detalles agarrados de los pelos, incluso para este tipo de películas.

Se aplaude que “Ma” sea uno de los pocos films de terror encabezados por una protagonista femenina y afroamericana -metamos a “Nosotros” (Us, 2019) en esa escueta listita-, aunque lo de terror es muy debatible, ¿acaso podemos encasillar a “Atracción Fatal” (Fatal Attraction, 1987) dentro de este mismo género? Por ahí, viene la cuestión con esta película, y cómo nos acercamos a las antagonistas sin caer en el estereotipo de “loca vengativa”. En realidad, no podemos evitarlo, porque los realizadores no nos dan las herramientas necesarias.

Hay mucho de Alex Forrest en Sue Ann, pero las percepciones que tenemos de estos personajes están distorcionadas. Al igual que la película de Adrian Lyne, “Ma” no se detiene a examinar a la víctima convertida en victimario, en cambio, explota cualquier conducta psicológica medianamente errática con fines dramáticos, al servicio de un relato que, de entrada, la bautizó como la mala.   

Así de abrazable es Sue Ann

Tal vez es profundizar demasiado dentro los confines de un thriller que sólo busca el entretenimiento, pero hay muchas formas de encarar estos temas centrales para delinear a los personajes de una película y salir muchísimo mejor parados con los resultados finales. La única novedad de “Ma” es, justamente, Sue Ann como fuerza motora. Por lo que resta, no es más que un grupo de adolescentes que encontraron el peligro cuando buscaban diversión, un cliché demasiado gastado, ahora sí, dentro del género de terror.    

Temas

Dejá tu comentario