Análisis

ANÁLISIS | Immortals Fenyx Rising es la aventura del año

Immortals Fenyx Rising es mucho más que Dioses y Monstruos, es una espectacular odisea repleta humor, puzles, acción y personajes memorables

Para Ubisoft el 2020 fue un año de lanzamientos, con el regreso de Watchdogs y un nuevo Assassin's Creed, pero el estreno de Immortals Fenyx Rising llegó sin los bombos y platillos a los que la empresa nos tiene acostumbrados. Sin embargo, el juego de aventuras demostró ser uno de los mejores del año y, aunque cueste creerlo, está a la altura de los gigantes del género. Más allá de las comparaciones con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, título en el que está claramente inspirado, la aventura de Fenyx se destaca por sus propios medios, aprovechando la mitología griega y sumando una dosis de humor ácido para quitarle solemnidad. El resultado es fantástico, con un mundo colorido, variado y gigantesco para explorar mientras resolvemos puzles, bóvedas y todo tipo de desafíos.

Immortals Fenyx Rising: Launch Trailer | Ubisoft [NA]

La historia, narrada por Prometeo y comentada constantemente por Zeus, nos pone en la piel de Fenyx, la única superviviente de un naufragio que al llegar a la orilla encuentra a todos los habitantes de la isla transformados en piedra. Al ir en busca de ayuda se cruza con un personaje en apuros que resulta ser el dios Hermes, que le cuenta que el titán Tifón derrotó a los dioses y necesita su ayuda para salvar la humanidad. A partir de entonces iremos consiguiendo herramientas legendarias que nos asistirán en la exploración, todo aprovechando la mitología griega, como las alas de Ícaro para planear o los guanteletes de Heracles para manipular objetos pesados.

Fenyx no se siente una heroína, ese rol siempre estuvo guardado para su hermano que ahora está convertido en piedra, así que comienza su viaje haciendo su mejor esfuerzo para honrar su memoria. El gigantesco mapa de la isla principal está dividido en cinco sectores, cuatro dedicados a rescatar uno de los dioses principales y el central que tiene el volcán que conecta la Isla Dorada con Tártaros, el inframundo donde se esconde Tifón. Cada sector tiene un bioma particular, las tierras de Afrodita rebosan de verdor con árboles frutales y peñascos con una espectacular vista al mar; los dominios de Ares están repletas de esqueletos de grandes bestias derrotadas y cañones naturales formados por los cuerpos petrificados de los gigantes muertos. El sector de Hefesto es de tierra colorada, con grandes estructuras y autómatas abandonados alrededor de la gran forja del dios herrero; mientras que Atenea está rodeada de espectaculares templos y poblados dedicados al conocimiento, patios y edificaciones decoradas con flores. El mundo es enorme y precioso, inclusive la isla de nieve eterna que tiene el templo de Zeus, Immortals Fenyx Rising es espectacular en todo momento y por donde se lo mire.

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La dinámica de Immortals Fenyx Rising se divide entre exploración, acción y resolución de puzles. La primera depende de nuestra observación, si bien podemos ascender la estatua de cada dios para liberar la niebla del mapa, para marcar los puntos de interés vamos a tener que utilizar la mecánica de observación. Una vez en este modo el puntero cambiará gradualmente a medida que nos acercamos a un punto de interés y eventualmente el gamepad vibrará. Una vez descubiertos, cada cofre, bóveda de Tártaros, desafío de los dioses o puzle quedará marcado en el mapa, aunque también podemos poner marcas personalizadas para facilitar la navegación. La acción está construida alrededor de un profundo, aunque accesible, sistema de combate que ofrece las herramientas necesarias para que nos enfrentemos a la horda de criaturas mitológicas que nos esperan. Podemos usar ataques de espada o hacha, livianos y pesados respectivamente, y poderes divinos que van desde llamar el martillo de Hefesto, pasando por la carga con escudo de Atenea y hasta invocar a un pájaro en llamas que nos asistirá en combate. Pero además las mecánicas de parry, contraataque y esquive le dan la complejidad suficiente como para que podamos sobrevivir a un combate con una docena de enemigos sin siquiera ser golpeados.

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Además de las secciones de combate, que incluyen cofres custodiados, desafíos de supervivencia en las Arenas de Tártaros, y gigantescas criaturas mitológicas, Immortals Fenyx Rising tiene una grandiosa cantidad de puzles. Estos acertijos contextuales están en todos lados y pueden ser tan sencillos como presionar varios botones a la vez con objetos del peso adecuado, pasando por armar un rompecabezas y hasta armar una constelación con gemas. Algunos pueden simplificarse o complejizarse en el menú de opciones, controlando la cantidad de ayudas y sugerencias, pero en general ofrecen un divertido desafío y regulan muy bien el ritmo de la narrativa. Las bóvedas de Tártaros merecen una mención aparte, están esparcidas por el mapa y nos llevan al inframundo para resolver una serie de desafíos. Para llegar al final de cada una hay que superar pruebas de agilidad y reflejos, combate y puzles que aprovechan las habilidades de Fenyx, en cada bóveda hay un cofre con un rayo de Zeus y otro oculto con recursos para mejorar nuestro equipamiento. Si bien son completamente opcionales, las bóvedas son una parte fundamental de la experiencia, no sólo por sus recompensas sino por la creatividad con la que fueron diseñadas y además sirven como punto de viaje rápido una vez resueltas.

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Fenyx es un personaje muy humano, con inseguridades y un vasto conocimiento de mitología griega, así iremos conociendo de a poco los mitos mientras exploramos la Isla Dorada. Hay un equilibrio entre la narrativa real, que es la que nosotros jugamos, con lo que cuenta Prometeo y los comentarios de Zeus. Comienza haciendo hincapié en el humor, Zeus hace chistes pesados y se jacta de su posición de poder, y Fenyx hace su mejor esfuerzo para estar a la altura de la odisea. Pero a medida que avanza la aventura nuestro personaje irá aprendiendo a confiar en sus proezas y habilidades, a la vez que Zeus comprenderá las consecuencias de sus acciones y caprichos. En ningún momento se detiene la diversión, de hecho no hubo un momento aburrido o tedioso en las 50 horas que me tomó alcanzar el final narrativo. En cuanto a la construcción del personaje, Fenyx comienza desde cero como una protagonista genérica y termina ganándose un lugar en el panteón de los héroes, todo a fuerza de las aventuras que vivimos juntos y a la vasta cantidad de opciones de personalización: podemos cambiar su apariencia en cualquier momento y cada set de armadura se ve fantástico.

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A la hora de la personalización, además de los elementos básicos de creación de personaje, contamos con una importante cantidad de armaduras, armas y cascos en los cofres dispersos por la Isla Dorada. En lugar de cambiar las estadísticas de ataque y defensa, cada equipamiento cuenta con habilidades pasivas propicias para diferentes situaciones, desde curarnos cuando aturdimos a un enemigo hasta incrementar el daño con ciertos poderes de los dioses, dejando las cuestiones de stats a la forja de Hefesto. Allí vamos a poder invertir los recursos que vamos acumulando para mejorar el daño y la defensa de nuestro equipo, además con cada nivel mejora la eficiencia de sus habilidades pasivas. Y si nos gustan los perks de cierta armadura pero la apariencia de otra, podemos cambiarlos a gusto y en cualquier momento. Esta simple, aunque efectiva, mecánica nos permite ir cambiando el look de Fenyx sin tener que cambiar nuestra estrategia de combate o exploración.

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Immortals Fenyx Rising es una de las mejores aventuras del año, con uno de los mundos abiertos más hermosos y espectaculares de la última década, y ganándose un lugar en el podio de la élite del género. La exploración es orgánica, el mapa está repleto de actividades para realizar, el árbol de habilidades es amplio y verdaderamente útil y el combate es de lo mejor que ví en el género. Me hubiera gustado que exista una mayor variedad de armas y estilos de combate, pero más allá de eso no puedo reclamarle nada al juego de Ubisoft Quebec. Inclusive la historia, que al comienzo parece que va a ser del montón, tiene una evolución interesante, con dosis geniales de humor y hasta una vuelta de tuerca de cara al desenlace. Luego de la batalla final se desbloquea el modo New Game +, que nos permite reiniciar la historia manteniendo todo lo que habíamos conseguido pero eligiendo una dificultad superior, o bien podemos recargar el último save para seguir explorando La Isla Dorada como la dejamos antes de enfrentar a Tifón. Lejos de ser una burda imitación, Immortals Fenyx Rising aprovecha la evolución que Breath of the Wild supuso para el género y la combina con elementos propios para lograr una experiencia divertida, vasta y espectacular aún en PS4 y Xbox One. Sin dudas, de lo mejor que jugué en el año y uno de mis títulos favoritos de la generación.

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IMMORTALS FENYX RISING

3/12/2020 (PS4/PS5, XONE/SERIES S|X, PC, SWITCH)
9.0

Pasé más de 50 horas explorando La Isla Dorada, resolviendo puzles y combatiendo bestias mitológicas. Y aún habiendo terminado la campaña sigo volviendo a completar todo lo que me quedó pendiente, es una de las mejores experiencias que tuve en el año.

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