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ANÁLISIS | Ikenfell esconde más magia de la que aparenta

Una jovencita viaja a la famosa escuela de magia Ikenfell para encontrar a su hermana, pero los eventos se precipitan en este interesante RPG

Qué simple que parecía Ikenfell durante sus primeros minutos; no es sólo su estética pixelart retro que recuerda a los mejores momentos de Game Boy Color, posiblemente los principios de Game Boy Advance; sino también por su aparente temática despreocupada en su historia central, que nos muestra a nuestra protagonista, Maritte, intentando llegar a la afamada escuela de magia para magos y brujas que da nombre al juego, para buscar a su hermana, que no ha regresado a casa durante las vacaciones de verano. Qué simple que parecía entonces.

Ikenfell - Launch Trailer - Nintendo Switch

Maritte es una “Ordinaria”, en el sentido de que no posee poderes mágicos, a diferencia de su hermana, Safina, considerada una de las más poderosas estudiantes de la clase. La cosa cambia a medida que nos acercamos a la escuela: un súbito ataque de parte de unos guardianes despierta en nuestra protagonista unas poderosas habilidades de fuego, dándonos las primeras lecciones en un interesante sistema de combate y, de paso, dándonos a entender que algo mucho más serio está ocurriendo en los terrenos del colegio. Y es serio de verdad. Pronto descubriremos que Maritte no fue la única afectada por el nuevo flujo de magia, e incluso mucha de la magia ya existente está siendo alterada o directamente está desapareciendo; y posiblemente Safina tenga las respuestas… si es que podemos dar con ella.

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Llegamos a la escuela

Llegamos a la escuela

En el camino nos encontraremos con otros protagonistas—alumnos y cuerpo docente de Ikenfell—que tuvieron trato con nuestra hermana de un modo u otro, desde mejores amigos hasta enemigos declarados. Cinco de ellos terminarán uniéndose a nuestro grupo de búsqueda, pudiendo elegir un máximo de tres personajes para encarar las instancias de combate. Hay que decir que la narrativa por la que se mueve el juego tarda un rato en encontrar el enfoque principal, siendo la búsqueda de Safina la primera hebra que teje una tela mucho más compleja, dándole tiempo y espacio a cada personaje para destacar sus respectivas personalidades y contar más de sus vidas. Una vez que la trama principal se pone en movimiento, las interacciones entre personajes se vuelven más interesantes e intensas, revelando secretos y uniendo cabos que habían quedado flotando por ahí.

Ikenfell es un RPG de considerable duración, cronometrando unas 23 horas en mi experiencia de principio a fin, y dejando de lado un par de actividades secundarias. Es interesante notar que la estructura del juego no cambia en ningún momento: siempre tendremos que ir del Punto A al Punto B enfrentando enemigos y a veces resolviendo algún puzzle, para ser recompensados con una cinemática que revela nuestro siguiente objetivo. Y aun así no deja de ser una experiencia amena, minuto a minuto. Buena parte de esto se debe al carisma de sus protagonistas y a la simple pero llevadera narrativa que nos deja queriendo saber qué ocurrirá a continuación, aunque no hay que desmerecer la simplicidad de su estética, que lo vuelve engañosamente agradable hasta que nos golpea con alguna revelación inesperada. Tampoco hay que menospreciar las lindísimas melodías de fondo, que en algunos momentos clave nos sorprenden y deleitan con segmentos cantados. Todo el paquete audiovisual carga con una especie de ternura que oculta más de lo que realmente muestra.

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Batallas tácticas por turno

Batallas tácticas por turno

El combate resulta ser uno de sus puntos más fuertes. En estas instancias hasta tres de nuestros protagonistas entrarán a una grilla de batalla junto con un puñado de enemigos. La lucha es por turnos, permitiendo primero mover a nuestra unidad actual para luego efectuar un ataque. Cada personaje cuenta con su propio set de movimientos, tanto ofensivos como defensivos, todos ellos temáticamente apropiados a cada individuo. Las estrategias de la lucha aumentan con la presencia de un sistema de reacción, en el que debemos presionar un botón en el momento preciso para potenciar nuestros ataques y defendernos de agresiones ajenas.

Más allá de los sistemas de juego elementales, es muy interesante visitar el menú de Opciones del juego y descubrir que Ikenfell tiene algunas opciones de accesibilidad respecto al combate. Una de ellas permite ajustar la dificultad del sistema de reacción, haciendo incluso que siempre obtengamos el mejor resultado sin tocar nada. Por otro lado, también es posible activar un “Botón de Victoria”. Si esta opción está activa, en cualquier combate (incluso con los Jefes) podremos sencillamente elegir la opción de “Ganar Combate” para terminar la lucha y llevarnos la Experiencia y los ítems.

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La trama se complica

La trama se complica

Estas opciones pueden ayudar a hacer más llevaderas—o directamente superfluas—las instancias de lucha, en especial si nos interesa más explorar la narrativa del juego; pero debo decir que es justamente la interacción constante del sistema de combate uno de los elementos que más disfruté de esta experiencia. Sin embargo, está en cada uno decidir cómo desea encarar la aventura; y también es cierto que, en algunos segmentos de backtracking, usar la opción de victoria instantánea se volvía sumamente tentador.

Más allá de todo lo ya descripto, no mucho más puedo decir sobre Ikenfell, sencillamente porque el juego no se expande tanto ni incluye demasiada variedad de elementos. En su núcleo es una experiencia RPG sencilla, concreta y sólida, que se basa en un muy competente y adictivo sistema de combate y una narrativa simple pero llevadera. Sus personajes son agradables, incluso si en un principio no nos caen precisamente bien; pues es la forma en que sus personalidades e historias individuales se van revelando para mostrar facetas que permanecían ocultas a simple vista, generándonos una mayor empatía hacia ellos. Incluso el jefe final no es necesariamente una fuerza de destrucción movida por codicia o poder, sino una entidad agobiada por genuino dolor, al punto que su última etapa puede llegar a darnos hasta lástima.

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Nada como un buen escudo

Nada como un buen escudo

Ikenfell sabe dónde están sus limitaciones y no se arriesga a ir más allá de las mismas, aunque tampoco teme entrar de tanto en tanto en zonas—y temáticas—más oscuras. Destaca en su jugabilidad y en la manera en la que lentamente van evolucionando los eventos de la trama. Diría que no necesita nada más de lo que ya ofrece… pero tampoco voy a negar que los eventos del epílogo me dieron muchas ganas de una potencial secuela, que no es estrictamente necesaria pero, vamos, que sería una forma de volver a encontrarnos con todos estos personajes que, poco a poco, aprendimos a querer. Mientras tanto, Ikenfell cumple lo que promete, y eso es mucho más que suficiente.

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IKENFELL

08/10/2020 (PC, XBOX, PS4, SWITCH)
8.5

Disfruté de toda la historia de Ikenfell durante poco más de 23 horas de juego, y estoy convencido de que me quedaron un par de actividades secundarias por completar. Su sistema de combate me agradó mucho, así como la narrativa que se sucedía, escena tras escena. El juego se ganó mi atención e interés con sorprendente facilidad, haciendo que las horas vuelen en cada sesión de juego. Ojalá haya más de estos desarrolladores en el futuro cercano.

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