Análisis

ANÁLISIS | Hellpoint es bueno, pero podría haber sido fantástico

Con Hellpoint, Cradle Games nos trae su visión del género Soulslike a fuerza de mecánicas prestadas ¿vale la pena sufrir en el espacio?

Los Soulslike como subgénero de juegos de acción en 3ra persona existe hace relativamente poco tiempo y, aunque a sus amantes nos pese, por ahora solo From Software parece tener la receta del éxito. De todas formas, y por más que los fracasos se siguen acumulando, la industria parece enamorada de este tipo de juegos y cada año nos brinda un buen puñado de nuevos intentos de incursionar en el género por parte de nuevos estudios. En Hellpoint, Cradle Games nos propone explorar una estación espacial aparentemente abandonada en la piel de Spawn, una criatura sintética que tiene la misión de recolectar información para una misteriosa voz que nos habla y se identifica como nuestro creador. En el camino exploraremos gigantescos escenarios laberínticos, iremos consiguiendo y forjando armamento, aprenderemos la historia que nos darán a cuenta gotas y derrotaremos una gran cantidad de enemigos.

Hellpoint Announcement Trailer

Como todo Soulslike que se precie Hellpoint propone un combate pausado en el que cada golpe importa, castigando así a los jugadores más apresurados e imponiendo un ritmo de juego que se presta a la exploración. Comenzaremos recogiendo armas del piso que irán mejorando a medida que las usamos, así desbloquearemos habilidades especiales y todo tipo de movimientos que en primera instancia hubieran parecido imposibles. Cradle Games optó por ceñirse al sistema de combate que hemos visto en juegos de From Software, pero le sumó la posibilidad de saltar, algo que impacta tanto en las batallas como en la verticalidad de los escenarios. Es comprensible que hayan ido a lo seguro, de hecho estamos en un punto de la industria en el que podríamos dejar de considerarlo una forma de copiar y reconocer que son elementos que forjan la identidad del género. Sin embargo la línea que delimita la imitación es muy fina y, si sólo se limitan a cambiarle el nombre, las comparaciones con la obra original terminan resultando inevitables.

El combate en general está bien implementado. Los enemigos también se rigen por una barra de resistencia y son vulnerables a ser aturdidos por nuestros golpes. Para determinar cuán propensos son a aturdirse, interrumpir nuestros ataques o a rompernos la guardia Hellpoint tiene una serie de estadísticas que podremos mejorar al subir de nivel. Además dominan la resistencia a cada tipo de daño, el ataque de nuestras armas, la efectividad de las armaduras y la velocidad con la que nos movemos. Los problemas comienzan cuando los hitbox y hurtbox demuestran no ser tan precisos como hace falta en este tipo de juegos, cuando la dificultad radica en enemigos que spammean ataques que hacen demasiado daño y golpean aunque hayamos esquivado perfectamente, entonces nos quedamos con la duda: ¿Esquivamos tarde o ese ataque tiene un área de efecto invisible? Esto pasa desde el comienzo y, si bien no se da en cada combate, puede llegar a ser muy frustrante al llegar a zonas complicadas.

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La exploración es la estrella de Hellpoint. Los niveles son enormes y están llenos de secretos, puertas escondidas y paredes falsas que ocultan todo tipo de ítems, armas y materiales para la forja. La posibilidad de saltar potencia este apartado y permite una verticalidad inusitada en otros exponentes del género, haciéndonos querer escudriñar hasta el último recoveco de cada mapa. Como buen descendiente de los metroidvanias, los niveles ocultan secretos detrás de puertas y atajos que podremos abrir únicamente cuando hayamos cumplido ciertos criterios, dándonos la sensación de que siempre hay algo nuevo por descubrir. La movilidad de nuestro personaje nos brinda un gran abanico de posibilidades, puede saltar, treparse a ciertos rieles y saltar de riel en riel para alcanzar nuevas zonas, ya sea para conseguir ítems o progresar en la campaña. Sin dudas es mi apartado favorito del juego y la razón principal por la que disfruté tanto hacer este análisis.

Cradle Games aporta una cuota de innovación en ciertos aspectos que, a pesar de estar fuertemente inspirados en mecánicas de From Software, son más que bienvenidos. Desde el lado de la curación optó por inyecciones limitadas que se recargan cuando nuestros golpes conectan con el cuerpo del oponente, cuán rápido se recargan depende del atributo “Leech” de cada arma, comenzamos con dos y vamos a ir consiguiendo más si exploramos bien nuestros entornos. Esta mecánica nos incita a pelear, balanceando así los combates largos contra los jefes y propiciando la exploración extendida. Otra mecánica interesante es el reloj que nos muestra nuestra posición con respecto al Evento Horizonte (grandiosa película con Sam Neil y fuente de inspiración del estudio canadiense) y según la ubicación de las agujas se desatan eventos por tiempo limitado. Estos van desde abrir ciertos accesos un par de veces por día (con batallas opcionales e ítems), pasando por elevar la dificultad de los enemigos a cambio de multiplicar la calidad de los ítems que dejan al morir, hasta abrir portales a otras dimensiones desde donde llegan oleadas de enemigos que deberemos derrotar. El reloj se mueve relativamente rápido por lo que es normal que nos sorprenda durante una exploración y termine resultando en un desafío extra y refrescante. También incorpora portales para ingresar a una realidad paralela, en la que todo está espejado, con jefes propios e ítems especiales que sólo podremos conservar si sobrevivimos a la incursión.

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Hellpoint usa bien varias de las mecánicas que identifican al género, incluso facilita el acceso a muchas de ellas. Forjar sólo depende de tener los planos, los materiales y encontrar una estación de impresión. Los ítems repetidos pueden deshacerse para cosechar materiales y hasta las mejoras en las armas pueden reutilizarse, porque lo que lleva el crecimiento es un chip que podremos reubicar por un módico precio. El multijugador también es más accesible, será cuestión de dejar una invitación para ser ayudado o aceptar una para ayudar a otro jugador, el PvP también funciona así: una invitación roja para iniciar y listo. No hay que gastar ítems para pedir ayuda, nuestro compañero no es regresado a su mundo cuando matamos a un jefe y hasta incorporan contraseñas para propiciar partidas privadas con amigues. Pero lo mejor de todo es la posibilidad de jugar coop local con tan solo presionar un botón en otro joystick, lo que nos lleva a crear otro personaje cuyo progreso quedará guardado en un slot aparte por si queremos utilizarlo para jugar solos.

Los problemas principales de Hellpoint están en los detalles del sistema de combate y la falta de precisión en el desplazamiento de Spawn, pequeños errores que terminan empañando la experiencia y se presentan justo cuando más necesitamos que funcione bien. A veces da impotencia ver como un golpe que claramente rebotamos con un parry (mecánica presente aunque nunca anunciada dentro del juego) impacta y nos mata, o que luego de una sección plataformera nuestro personaje quede enganchado en un polígono y caigamos al vacío por intentar salir. Otro aspecto decepcionante son los jefes que, salvo un par de excepciones, tienen diseños regulares, repiten los mismos tres o cuatro ataques y basan su dificultad en tener una obscena barra de vitalidad, haciendo que una pelea sencilla se transforme en un tour de force bastante reiterativo. Finalmente la distribución de las brechas, que sirven para subir de nivel, teletransportarse y modificar la dificultad de cada mapa (a costa de ítems) parece no seguir una lógica y termina perjudicando la exploración. A veces están ubicadas demasiado juntas y otras veces brillan por su ausencia, haciendo tedioso regresar a lugares que de por sí eran difíciles de acceder, ya sea por lo laberíntico del recorrido, por los enemigos o porque requieren repetir secciones de plataformas una y otra vez.

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Lamentablemente la experiencia de Hellpoint varía demasiado según la plataforma en la que lo estemos jugando y, cuando la propuesta requiere comandos precisos e incluye enemigos que nos pueden matar en un par de golpes, es algo inadmisible. El 80 por ciento del tiempo lo jugué en PC, con una configuración superior a la recomendada, y no tuve problemas de rendimiento más allá de un par de caídas de frames y dos cuelgues intentando jugar online. Pero antes de redactar este análisis inicié una partida nueva en PS4 y las diferencias son tangibles, algo esperable, pero las caídas de frames eran constantes y nunca sentí que iba ni siquiera a 30 FPS constantes. Esto empeora cuando hay varios enemigos en pantalla, en escenarios más amplios y hasta en los jefes, llegando al punto de perder inputs durante las caídas de frames. No tuve la oportunidad de probarlo en Xbox One pero imagino que el rendimiento será similar al de PS4, lo que me lleva a preguntar ¿cómo van a hacer para que funcione fluido cuando salga en Switch?

A pesar de sus problemas, muchos de los cuales son comprensibles de un estudio independiente como Cradle Games, Hellpoint es divertido y aporta un interesante granito de arena al género. Funciona mejor como Soulslike que como juego de acción en 3ra persona, algo que puede sonar como una obviedad pero siento la necesidad de recalcar. Porque el estudio canadiense copió tanto lo bueno como lo malo de la saga a la que homenajea, oscureciendo por demás el funcionamiento de las mecánicas, los tipos de daño, las penalizaciones y hasta la historia (que es interesante y esconde un par de vueltas de tuerca) todo para lograr la ansiada sensación de descubrimiento. Los asiduos jugadores de Souls estamos acostumbrados a estas prácticas y hasta llegamos a disfrutarlas, pero en este caso no está bien implementada y podría resultar exasperante si no tenemos experiencia previa. Es cierto que se soluciona googleando, pero una cosa es tener que ver videos sobre Lore y otra muy diferente tener que recurrir a una Wiki porque el estudio prefiere no explicar. Por ejemplo poner en alguna descripción un mínimo texto accesible que nos indique cómo funcionan los tipos de daño que ellos mismos inventaron para no caer en las “convenciones del género”

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A su manera Hellpoint parece un Soulslike de autor, porque a pesar de todas las mecánicas que tomó prestadas de la saga fundadora del género, Cradle Games logró marcar su impronta. Desde que llegamos al observatorio podemos palpar la tensión en el ambiente, la incertidumbre y el horror de estar en una estación espacial abandonada. La influencia de Event Horizon beneficia al producto final porque es tangible y, sumada a la hermosa estética Sci-Fi que ostenta toda la obra, termina potenciando la exploración y la escueta pero interesante narrativa. Es un título claramente diseñado para amantes del género, aunque no para puristas, y viene recibiendo soporte constante del equipo de desarrollo por lo que es de esperar que futuros parches soluciones los problemas de rendimiento. Sin embargo les recomiendo que, si tienen la posibilidad, lo jueguen en PC porque sin los bajones de frames y los problemas de rendimiento la experiencia general es muy superior.

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HELLPOINT

30/07/2020 (PC, PS4, XONE)
7.5

Pasé más de 20 horas jugando Hellpoint entre las versiones de PC y PS4, tanto solo como en cooperativo. Disfruté de la estética, la historia, el combate y en especial de la exploración y la verticalidad de los niveles. Sin embargo algunos problemas técnicos en PS4, la falta de rigurosidad en ciertos combates y la falta de claridad en las mecánicas termina empañando la experiencia.

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