Análisis

ANÁLISIS | Going Under, una distopía colorida al estilo roguelike

El estudio Aggro Crab Games debuta con Going Under, un roguelike que es pura diversión con una crítica dura a los modos de vida actuales

Los dungeon crawlers y los elementos roguelike van muy de la mano, y ejemplos de esto hay muchísimos. Tan solo pensar en el reciente Hades o en el ya clásico The Binding of Isaac. Meternos a recorrer la mazmorra una y otra vez tiene su encanto cuando cada recorrido es distinto y nos incentiva a mejorar con cada intento fallido. Going Under, en este sentido, tiene una premisa jugable ya conocida, pero su propuesta artística y narrativa rebosa inteligencia, y termina siendo una apuesta más que recomendable, además de distinta.

Going Under es una distopía con mucho humor en la que tomamos el papel de Jackie Fiasco, una joven que envía una solicitud de empleo a Fizzle, una reconocida compañía de bebidas, y termina enterándose que la aceptaron. El que parecía el trabajo de sus sueños termina mostrando la hilacha cuando nota que el ambiente laboral no es tan idílico como lo pintaban y que, para colmo, sus tareas de marketing no son las que le prometieron: el trabajo de Jackie será internarse en los subsuelos de Fizzle para enfrentarse a los vestigios de tres startups que fracasaron. Tendrá que enfrentarse a los jefes, recuperar información crucial y liberar a los empleados, que se hundieron junto con el fracaso de las empresas donde trabajaban.

Going Under | GAMEPLAY con Rippy 22 09

Entonces, los dungeons de Going Under son justamente estas tres empresas, que pertenecen todas a una megacorporación llamada Cubicle, que enterró a sus startups fallidas y convirtió a sus exempleados y exjefes en monstruos. Estas áreas están muy inspiradas en oficinas y ambientes corporativos, y Frankie podrá usar prácticamente cualquier cosa como arma. Desde elementos de oficina como lápices, sillas o una abrochadora, hasta armas como una espada, un hacha u otras a distancia como una ballesta o una guitarra eléctrica que genera una onda expansiva. Lo cierto es que el arsenal es variado y lo vamos cambiando todo el tiempo porque todo lo que usamos para pegar se rompe con el uso. En los roguelikes suele primar la improvisación, pero en Going Under el énfasis está incluso más puesto en ello.

Lo cierto es que los combates son muy caóticos. Es difícil llevar cuenta de cuándo se va a romper un arma y cuando estamos lidiando con varios enemigos a la vez, la experimentación será clave y saber improvisar para defendernos con lo que sea que tengamos a mano, también. Los controles son simples y es un juego sencillo de entender, aunque, como es de esperarse, tiene una dificultad elevada y nos va a tener intentando terminar un dungeon una y otra vez.

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Recordemos que los roguelikes suelen tener muerte permanente y perder suele significar volver a comenzar desde el principio. Sin embargo, Going Under retiene progreso entre cada intento, lo que nos hace sentir que ninguna muerte fue en vano o una pérdida de tiempo.

Además de encontrar armas, en los niveles nos toparemos con distintas skills. Si bien no cambian las mecánicas principales, sí balancean el juego a nuestro favor. Por ejemplo, hay una skill que hace que los enemigos terminen aturdidos cuando nos dañan, otra que nos permite tener una chance de paralizar a los enemigos por unos segundos al entrar a un cuarto. En definitiva, las skills terminan siendo de gran ayuda y tienen un impacto en la dinámica de los combates.

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Estas skills aparecen aleatoriamente en los dungeons y también podemos adquirirlas en la tienda que aparece en los dungeons también, a cambio de dinero que obtendremos por matar enemigos o abrir cajas sorpresas que hay en los niveles. Volviendo al tema de retener el progreso, si usamos una skill las suficientes veces, vamos a levelearla y tendremos la chance de elegirla para empezar un dungeon con ella. Además, fuera de los dungeons podremos interactuar con nuestros compañeros de trabajo, que nos asignarán tareas secundarias que deberemos completar si queremos desbloquear habilidades adicionales.

Si a todo esto le sumamos la posibilidad de usar apps para tener beneficios de un solo uso cuando las activamos, como por ejemplo tener invisibilidad durante un combate o sumarnos un corazón permanente, lo que tenemos es un abanico de posibilidades muy amplio. Los combates tienen un ritmo imparable y la propuesta de juego maximiza el estilo caótico e impredecible de los roguelikes, pero sin ser un juego frustrante.

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Y si bien nunca deja de ser divertido, la realidad es que Going Under destaca especialmente por su crítica al capitalismo y lo inteligente que es el guion. Es una crítica a la excesiva digitalización que vivimos hoy en día y, especialmente, a la cultura millennial que idealiza a las criptomonedas, a las redes sociales, las apps de citas y los entornos como Linkedin. Trabajar para Facebook o Google puede estar buenísimo, pero Going Under es de esas obras que nos recuerdan el lado oscuro de las corporaciones, con mucho humor de por medio y muchísimos diálogos divertidos para leer que cortan con la acción desmedida que se vive en los dungeons.

El apartado gráfico es sencillo en detalles, pero destaca en términos de impacto visual por lo coloridos e inventivos que son los ambientes. A veces los escenarios pueden ser repetitivos, pero el entorno en que nos zambulle funciona para mantenernos atrapados por el par de horas que van a durar nuestras sesiones de juego. Es un juego bellísimo y original en todo lo que respecta a audiovisual.

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El mayor crimen de Going Under es haber llegado el mismo mes que Spelunky 2, Hades y otros indies de prestigio que también apuestan por lo roguelike. Sin embargo, la propuesta es sólida y tiene mucha personalidad. Esto último y su narrativa son los elementos que hacen del juego de Aggro Crab Games un título más que interesante que no quiero dejar de recomendar para los amantes de este género. Por desgracia, tiene menos contenido que otros exponentes. No es un título para jugar por cientos de horas como The Binding of Isaac ni tampoco llega a las decenas que dura Rogue Galaxy. Es una experiencia más contenida que nos lleva unas 10 horas y que termina valiendo muchísimo la pena por su balance entre permadeath y progreso, y por su visión artístico-narrativa.

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GOING UNDER

24/09/2020 (PC, PS4, XONE, SWITCH)
8.0

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