IMPRESIONES: Bioshock Infinite - Burial at Sea (Ep. 01)

Un DLC que nos muestra que hay una época y un lugar determinado jugar Bioshock.
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Por: Mariano Rizza

Quienes hayan compartido una charla conmigo o inclusive leido mis notas acerca de Bioshock Infinite - atencion a la nueva editorial dedicada en el numero 111 que sale esta noche -, sabran que el tratamiento que le doy al juego es el mismo que le daria a una novia que me haya roto el corazon. La ciudad de Columbia, sus habitantes, su status sociopolitico y todo lo que conforma Infinite fue una de las sorpresas mas gratas del año alla por su primer trimestre, sin embargo, con el pasar de los meses esa tan bella primer impresion se fue marchitando a pasos acalorados, para transformarse en un mar de sentimientos encontrados. Lo que a fin y al cabo, no deja de ser un buen comentario sobre el juego porque demuestra que es capaz de generar emociones y no cualquier titulo lo logra.

Sin embargo Burial at Sea es otra cosa. Partiendo de la base de que si no concluyeron Bioshock Infinite a partir de ahora estan leyendo bajo su propio riesgo, este segundo DLC - el primero fue un nuevo mapa para la ciudad de Columbia - se aprovecha del argumento cuantico que nos fue presentado y nos invita a presenciar una realidad donde Brooker DeWitt continua siendo un detective privado, pero esta vez ejerciendo en la ciudad submarina de Rapture. Sin perder tiempo en lo absoluto, la historia de nuestro protagonista comienza cuando Elizabeth, tan bella como siempre o mas aun si es posible gracias a su nuevo look y actitud de femme fatale de policial negro, nos contrata para buscar a una niña desaparecida que todo el mundo da por muerta.

A partir de este punto, los primeros pasos en el juego seran una entretenida excusa para pasear por Rapture en la noche del 31 de diciembre de 1958, momentos antes de lo que nosotros conocemos como el declive de la civilizacion subacuatica. Ver esta utopia sumergida con vida es realmente cautivante. El criterio artistico de Ken Levine y todo el equipo de Irrational Games es indiscutible y vuelven a demostrarlo creando esta ciudad construida con morbosos cimientos, que parece una hermosa mujer con una cicatriz que le atraviesa la cara. No podemos dejar de prestarle atencion sin terminar de darnos cuenta si lo que miramos es su imperfeccion o su belleza, haciendo que terminen atrayendonos ambas caracteristicas en igual medida.

Sumado al sublime apartado grafico y artistico, Burial at Sea nos propone un misterio detectivesco que termina siendo mas sustancial como excusa a la hora de ir disparando a tontas y a locas, pero sumado a eso, del otro lado de nuestros cañones nos coloca a enemigos con una inteligencia artificial desafiante, que inclusive buscan confundirnos y ponernos trampas, superando ampliamente desde el vamos a los desorganizados enjambres de enemigos que nos ofrecio en su momento Bioshock Infinite.

Si hay algo que amaba de Bioshock 1 y 2 era su capacidad de asustarme. Este regreso a Rapture y este nuevo enfrentamiento con los Splicers logro, en menos de una hora de juego,  ponerme muy nervioso  a la vez que no puede dejar de maravillarme con la ambientacion. Lo que realmente espero es que Burial at Sea no termine rompiendome el corazon como lo hizo en su momento Bioshock Infinite. Simplemente, no lo toleraria.