DIARIO: Path of Exile - Parte 4

Jimmy The Jam llega al final de su camino en sus diarios de viaje, culminando con una batalla contra el Habitante de las Profundidades. ¡Adelante!
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Por: Maximiliano Baldo

PATH OF EXILE – PARTE 4

El Habitante de las Profundidades

La extraña piedra que encontre en uno de los nidos de rhoas, esas gallinas sadicas, capturo notablemente mi atencion. Brilla con fuego interno. Muy bonito, pero tambien muy curioso de hallar en el nido de un ave. Tal vez puedan informarme al respecto en Lioneye’s Watch. No tengo ganas de caminar, asi que utilizo mi pergamino de portal para viajar derechito a lo que—a falta de una palabra mejor—llamare hogar.

Tarkleigh esta encantado porque limpie ese pozo fetido al que me habia mandado. Me recompensa con un Libro de los Lamentos. Me pongo a leerlo y me otorga dos puntos de Respeto. Okay, supongo que el respeto es una especie de moneda de cambio por aqui. Tambien me da otra mision: por lo visto el Camino del Emperador conduce a un bosque lleno de comida fresca, pero el viaje es dificil porque hay que darle un rodeo a una prision. Seria mil veces mas facil atravesar directamente por la prision, pero el guardia, Brutus, tiene un puesto de peaje y pide vidas humanas como efectivo (y no da cambio). Bueno, eso es lo que entendi yo. Lo que si entendi es que me piden a mi para ir a limpiar la prision, asi inauguramos la Gran Avenida Jimmy con pase directo al bosque.

Pero en ese momento Tarkleigh repara en la linda piedrita que encontre en las planicies de barro. La reconoce como parte de una coleccion (como yo ya habia supuesto) y me dice que deberian encajar en los grabados de una pared de las planicies. Tambien me dice que los rhoa son aves que gustan de las cosas brillantes y que por eso habia encontrado la piedra en uno de sus nidos. Interesante. Decido ir a ver si encuentro el resto de las piedras en los demas nidos de rhoas.

Debo decir que el viaje de regreso fue mas largo de lo que hubiese esperado. No porque haya muchos peligros, sino porque adopte la odiosa mania de regresar a Lioneye’s Watch cada vez que mi inventario se llenaba, vender toda la chatarra, y regresar al camino. Llamenme obsesivo, pero los pergaminos de sabiduria que estoy obteniendo por estos trueques estan resultando muy necesarios. El viaje se hizo todavia mas lento tras obtener un casco muy especial. No solo posee un gran nivel de defensa, tambien tiene la habilidad de mejorar la calidad de los items que encuentro a mi paso. ¡Un casco de la suerte! Quiza no sea el mejor accesorio para una Sombra como yo (muchos especialistas del ramo concuerdan en que debemos buscar nivel de evasion, no de defensa), pero me doy cuenta que cualquier cosa que te ayude a sobrevivir un minuto mas en Wraeclast es extremadamente bienvenida.

Al fin llego a las planicies y exploro los nidos de rhoa. En efecto, encontre otra de esas lindas piedras en un nido. Tambien encontre un rhoa particularmente grande que venia a preguntarme por que estaba desarmando los nidos de sus compatriotas. Le conteste en codigo Morse, aunque quiza no debi usar su cabeza como codificador. Bueno, un problema menos.

Explorando el area norte de las planicies encuentro la pared con los grabados que Tarkleigh habia mencionado. Ahi me doy cuenta que necesito tres de estas piedras, asi que regreso a los nidos para ver si encuentro la tercera. No me lleva mucho tiempo dar con ella. Ya con el trio en mi poder, las encastro en sus respectivos huecos en la pared. El suelo tiembla un poco al tiempo que una cueva se abre. Interesante, pero antes de lanzarme a explorar tengo la sensacion de que debo darle parte a Tarkleigh. Regreso a Lioneye’s Watch y le cuento todo lo ocurrido. Pense que se iba a poner mas contento, pero por lo visto abrir esa cueva le deja paso libre a un bicho de gran porte para venir a hacer lio. En fin, habra que entrar a las cuevas, encontrar al insecto y aplicarle un correctivo permanente.

La cueva es oscura. Si, esa no es ninguna novedad, pero hay algo en esta oscuridad que me pone nervioso. No tanto los bichos con tentaculos que vienen a atacarme, ya que estar acompañado de tres zombies casi todo el tiempo ha mitigado mi inclinacion a sorprenderme. En un momento llegue a sentir mucho frio, pero eso se debia a un Santuario de Hielo que me otorgo el poder gelido durante varios minutos, permitiendome congelar a cuanto bicho se le ocurriera acercarseme. Asi, exterminando criaturas y explorando las cuevas, di con el acceso a una seccion mas profunda de este laberinto natural. No mucho puedo decir de esta nueva area de exploracion, ya que mantenia las caracteristicas de la que acababa de abandonar. Quiza algunos bichos ligeramente mas duros, pero no mucho mas…

…hasta que escuche una serie de chasquidos de unas fauces que se abrian y cerraban repetidamente. Miro hacia un lado y veo acercarse a gran velocidad a un cangrejo enorme. ¡El Habitante de las Profundidades! El bicho es verdaderamente duro; ese caparazon no es ningun chiste. Y muchos cangrejitos le hacen de soporte. Hacia rato que no consumia pociones de salud a esa velocidad. Gracias a la asistencia de mis zombies de compañia pude mantenerme de este lado del mundo de los vivos, y al Habitante de las Profundidades lo mande a vivir un poco mas abajito. ¡No estoy hecho para control de plagas! Mejor voy a hablarle a Tarkleigh…

Mi regreso a Lioneye’s Watch fue un poco mas alegre. Ahora si que Tarkleigh estaba contento, aunque se lamenta que no lo haya podido traer al refugio para sacarle toda la carne y alimentarlos por un buen tiempo. Ehhh, no se, Tarkleigh; soy alergico a los mariscos. Especialmente los mariscos que insisten en querer amputarme miembros. En agradecimiento, Tarkleigh me entrega un Libro de Habilidades, que me brinda un punto extra de habilidad, muy bienvenido por cierto.

Ahora solo queda seguir adelante. Veo en mi mapa que mi viaje prosigue en Emperor’s Road y el bosque que le sigue. Alli tengo otra mision que cumplir, pero temo que no volvere a Lioneye’s Watch. Si lo que Tarkleigh dice es verdad, mas alla del bosque encontrare—quiza—algun medio para abandonar esta isla podrida… o al menos algo que haga de mi vida en Wraeclast algo un poco mas soportable. Le digo adios a Nessa y me despido de Tarkleigh. Escribo en este diario estos ultimos apuntes. Dejare estos manuscritos en mi cofre, en Lioneye’s Watch. Quiza alguien, algun dia, de con ellos.

En cuanto a mi, alla voy… a otra aventura, a otro jaleo. No se preocupen, ya estoy acostumbrado.

Por algo me llaman Jimmy “The Jam”.

(FIN)

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