DIARIO: Path of Exile - Parte 3

Jimmy decide ir a solucionar ese problemita con el pozo fétido al noreste de Wraeclast, y a este problema de cloacas se le suma un apestoso Nigromante.
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Por: Maximiliano Baldo

PATH OF EXILE – PARTE 3

El Nigromante

Desperte con la creciente sensacion de que estaba olvidandome de algo muy importante. Revisando mi diario de viaje recorde el trabajito que Tarkleigh me habia encargado: ir a las planicies de barro y limpiar los pozos fetidos de cuanto bicho horrible pulule por la zona. Bien, lo mejor de este trabajo es que, en general, no tengo conflictos morales para despachar a cualquier cosa que me ataque primero, comportamiento que ha seguido cada ser vivo que fui encontrando mas alla de las paredes de Lioneye’s Watch. A trabajar.

Tras vender la chatarra que todavia llevaba conmigo y recibir a cambio unos pergaminos de sabiduria y otros fragmentos de piedras magicas, parti hacia el noreste, rumbo a las planicies de barro. Desagradable fue mi sorpresa al descubrir que todo el camino volvia a estar plagado de esos no-muertos andantes, bichos de playa y esos canibales tan cariñosos que insisten en darme besitos. Tambien tengo la impresion de que mi mapa mental del area ya no es el mismo que recordaba. Paciencia, Jimmy; no hay que entrar en panico.

Habiendo dicho aquello, cae sobre mi la calida lluvia de fuego de otra Furia como la de ayer. Aja, asi que esas tambien reviven. Hmmmm, esto no me gusta para nada. Por suerte ahora soy mas fuerte y tengo a mi control una pequeña tropa de cadaveres andantes, asi que no tengo tantos problemas en darla de baja. Lo que si es un problema es seguir cargando items. No llegue a alejarme del refugio que mi inventario esta otra vez colmado de chatarra, pero me siento tan vago que decido utilizar uno de mis pergaminos de portal para regresar a Lioneye’s Watch al instante. Quiza deberia guardarlos para emergencias, pero me levante cruzado y no tengo ganas de volver a pie.

Tras un intercambio rapido y el regreso al mundo exterior mediante el portal, me abro camino hasta las infames planicies de barro, y—epa… ¿Estas son las planicies de barro?

Primero, no son precisamente planas, a menos que podamos ignorar todas esas paredes de acantilados que convierten el lugar en un laberinto. Ademas, aqui hay sol. Si, el aire esta un poco rancio, pero prefiero este lugar que las playas infestas en las afueras de Lioneye’s Watch. Mejor todavia, encuentro un punto de transporte a pocos pasos de la entrada, lo que significa que podre moverme entre el refugio y este sitio con mayor velocidad.

De inmediato me encuentro con los pajaros de los que hablaba Tarkleigh, y debo admitir que yo esperaba que sean criaturas voladoras. Pero no, los rhoa que habitan la zona son una especie de gallina superdesarrollada que gano la cualidad de tener muy mal caracter e instintos asesinos. No son huesos duros de roer, pero cuando atacan en manadas pueden ser temibles. Por fortuna tengo a mis cadaveres de compañia. Ah, ¿los destruyeron los rhoa? No importa; la carniceria que hice con estos pajarracos me puede proveer de nuevos cuerpos. ¿Me seguiran unos rhoa zombie? A ver... a ver…

Nnnnno, por lo visto, de los cadaveres de rhoa surgen cuerpos de humanos. Intentara no pensar demasiado en eso.

Recorriendo las planicies de barro llego, al fin, al pozo fetido que me habian mencionado. Ciertamente, el lugar apesta. Es un laberinto de cuevas putridas que me hacen desear darme un buen baño tan pronto como salga de las mismas. Si es que encuentro la salida, pues si las planicies de barro eran un laberinto, estas cuevas son algo todavia peor. Aqui tambien hay rhoa, pero ests son sus esqueletos reanimados, lo que me da cierta inquina porque cuando yo intente revivirlos para mi ejercito solamente obtuve humanos. Voy a encontrar al responsable de esto y le voy a pedir la receta. Y luego lo mato, porque asi dicta la mision, viste.

Entre tanto enemigo aparece uno de mayor tamaño, llamado Woundblade. Brilla, incluso. Quiza pueda hacer lamparitas con sus pedazos. La idea me interesa y decido darle batalla, porque, ademas, el desgraciado venia a pegarme primero (legitima defensa de mi parte). Lamentablemente, dejo de brillar en cuanto lo desenchufe de la vida. Pero justo en ese momento lo veo, a la distancia: es un Nigromante, y posiblemente el responsable del problema con los rhoa.

El tipo es duro, y para colmo sigue trayendo cadaveres a la vida (bueh, trabaja de eso, hay que comprenderlo). Me pase un buen rato masacrando cuerpos reanimados hasta que se me ocurrio la buenisima idea de ir a eliminar el problema de raiz. Es un poco dificil concentrarme en el Nigromante cuando a mi alrededor se cierra un circulo de muerte (literalmente). En varias oportunidades estuve a punto de sucumbir, pero por suerte llevo en mi cinturon una abundante cantidad de pociones de salud. Finalmente, el Nigromante explota en una piñata de items. Y por supuesto, no tengo espacio en mi inventario. En fin, a usar uno de esos portales magicos…

Tras una secuencia de varias idas y vuelta desde y hacia Lioneye’s Watch, me lleve todo lo que habia en la cueva, incluyendo las vidas (okay, las reanimaciones) de algunos cuerpos mas poderosos, consiguiendo al fin limpiar el maldito pozo fetido. Por desgracia habia utilizado todos mis pergaminos de portal (los que, ejem, iba a guardar para emergencias. ¿Se acuerdan?), asi que mi unica opcion era meterle pata y llegar al punto de transporte de la planicies de barro. Al menos abandone aquel lugar cerrado y, si bien el aire de las planicies no sera nunca candidato a fragancia de desodorante de ambientes, es mil veces mejor que lo que sea que estaba respirando en aquel lugar cerrado y oscuro.

En mi camino de regreso no puedo evitar notar que un area circular del suelo esta siendo constantemente bombardeada por descargas electricas. Tampoco puedo ignorar a la horda de rhoas que vienen a atacarme, y solo cuando al fin cae el ultimo tengo la oportunidad de acercarme a ver que onda con esa irregularidad de la naturaleza (en un lugar donde las irregularidades naturales estan a la orden del dia). Resulta ser un Santuario Electrico, y me confiere ese poder por el lapso de algunos minutos, permitiendome electrocutar a todo el infeliz que se me acerque. ¡Haber sabido, lo usaba cuando me rodearon aquellos pajarracos!

Mitad venganza y mitad honestos deseos de probar este poder, sali a buscar mas rhoas, obteniendo resultados satisfactorios cuando di con unos nidos de las criaturas y les hice el chiste del zumbador, pero con niveles mortales de risas. Pero fue cuando estaba cerca de los nidos que note un extraño brillo en uno de ellos. Me acerque para examinar mejor el lugar y descubri una extraña piedra. Parecia pertenecer a un set. Quiza sea una buena idea preguntarle a Tarkleigh al respecto. Y hablando de Tarkleigh, mejor le voy a decir que ya hice eso que me encargo.

Sin embargo, mi mente no puede evitar desviarse hacia la extraña piedra que encontre. Quiza sea el comienzo de algo.

(Continuara…)