DIARIO: Path of Exile - Parte 2

Las desventuras de Jimmy continúan en esta segunda entrega de sus peripecias en Wraeclast. ¿Podrá encontrar ese cofre con medicinas?
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Por: Maximiliano Baldo

PATH OF EXILE – PARTE 2

Visita medica

La necesidad forzosa de verme atrapado en esta isla apestosa me da a entender que lo mejor que se puede hacer es colaborar para que todos nos mantengamos por voda… al menos hasta que consiga algun medio de tomarme el buque. Nuestras posibilidades de mantenernos en pie aumentarian notablemente si pudiesemos recuperar ese cofre con medicinas del que tanto me han hablado. Bien, es hora de ponerse a trabajar para sobrevivir.

Decido salir a explorar la otra costa, donde casi inmediatamente me entero que hay cosas peores que los cuerpos putrefactos reanimados, y esos son los canibales que vienen a mi encuentro. Jamas pense que me negaria ante una mujer que alega querer comerme crudo. Dios le da pan… Algunos de ellos, incluso, me lanzan rusticas (pero eficientes) bombas de fuego. Me sorprende un poco la situacion, pero me recompongo a tiempo y abuso de mi nuevo poder de hielo para dejar frios a los canibales.

Recorriendo la costa me encuentro con una roca colmada de grabados. Parece que fueron escritas por alguien llamado Kaom, que tiene toda la pinta de alguien con muy poca cultura y quiza demasiados musculos. Es una narrativa interesante, aunque el maldito cuerpo reanimado que esta a mis espaldas me insiste para que le preste atencion. No puedo ni leer en paz.

No va que me alejo un poco y caigo presa de una emboscada de canibales, de la cual podria liberarme con relativa facilidad, sino fuera porque empezo a llover fuego del cielo. Aja. Fuego del cielo, si señor. Bolas de fuego que se precipitaban hacia mi. Hmmhmm… Me pregunto si este es el momento indicado para entrar en panico. Pero bueno, los cadaveres no entran en panico y en estos momentos no estoy respirando demasiado. ¿Asi se siente morir? Uhm, siento que puedo resusitar, y resusitar es justamente lo que hago. Estoy de regreso en Lioneye’s Watch, y que bueno, porque tengo mi inventario cargado de items que me dispongo a vender. Prefiero no pensar demasiado como puedo haber revivido, aunque sospecho que no sera la ultima vez que deba pasar por eso.

De regreso a la playa doy al fin con la responsable del clima flamigero. Es una Furia de Fuego, y esta hecha una furia (jaja). Pero el que esta verdaderamente caliente soy yo, asi que le aplico un poco de poder helado y empiezo a escribirle a punta de facon todas y cada una de mis quejas ante su actitud reprobable. La Furia sucumbe, suelta una pila de items y yo me vuelvo un espectaculo unipersonal de pirotecnia al pasar de nivel. Bastante lindo. Ahi veo que mi inventario esta lleno de nuevo, asi que amerita un nuevo viaje al refugio para vender mi chatarra, aunque primero me asigno un punto de habilidad a Velocidad de Movimiento. Me va a servir para salir corriendo en caso de emergencia.

Vendi todo y volvi a buscar lo que habia quedado en el suelo. Entre tanto cachivache me alegro al encontrar un amuleto regenerador de vida. Buenisimo. Continuo mi periplo y al fin doy con el lugar que me habian indicado, el area donde supuestamente hallare el cofre de medicinas. El lugar esta colmado de canibales y las criaturas putrefactas a las que ya me estaba acostumbrando. En mi exploracion encontre otra de esas rocas con grabados; el tal Kaon sigue arruinando el paisaje con su escritura—o intento de escritura. Parece que narra acerca de como el y los suyos se establecieron en la zona. ¿Voy a tener que enfrentarme a Kaon en algun momento de mi odisea? Mmmh, mejor le presto mas atencion a los escritos; a lo mejor me revelan alguna debilidad de ese tipo. Un flechazo en la rodilla, por ejemplo.

Me dirijo hacia el sur, siempre por la costa, hasta que encuentro el navio encallado que me habian mencionado; el que tenia las medicinas. No tengo tiempo ni de revisar lo que quedo del barco, porque inmediatamente me veo rodeado de una patota de canibales, entre los que se destacaba uno particularmente brutal; un tal Hailrake, cuyo nombre me causa muchisima gracia porque significa “Alabado Sea El Rastrillo” en el idioma del norte. Lo que no me causa nada de gracia es que Hailrake pega como si tuviese guantes de roca, asi que me pongo serio y lo lleno de hielo hasta que su cuerpo se reduce a una tinaja de cubitos para mantener las bebidas heladas en alguna fiesta. Y la fiesta es el aluvion de items que el desgraciado tenia escondidos (y no voy a especular donde, exactamente).

Lo mejor es que Hailrake tenia consigo el bendito cofre con medicinas. Epa, no lo puedo agarrar. ¡Ah, los items especiales comparten el inventario con los demas items! Muy interesante. Bueno, no me queda otra que dejar la mayor parte del botin y llevar las medicinas a Lioneye’s Watch.

Nessa esta contentisima cuando ve que le traigo el cofre. ¿Se lo cobrare? No, siento que no va a ser una buena idea. Ademas, Nessa me cae bien. Ella me regala un frasco de vidrio, muy util para almacenar pocion de vida, aunque tengo que usar un valioso pergamino de sabiduria para develar los verdaderos atributos del recipiente. Incluso Bestel esta contento y me da a elegir una nueva gema. A ver, a ver… Uy, que bueno, tiene una para revivir a los muertos y hacer que luchen para mi. Un zombie mas que le hace a la isla, ¿no? Venga con papa Jimmy.

Tarkleigh, por su parte, me tiene una mision. Parece que tambien hay pajaros putridos (porque, por que no, ¿eh?) y que su origen parece encontrarse en un charco fetido en las planicies de barro… o sea, el lugar perfecto para tomarse vacaciones. Este lugar se pone cada vez mejor, y si me pagasen el sarcasmo con oro, ahora me caeria un par de barras justo en la cabeza. Decido aceptar el encargo porque, honestamente, no me atrae la idea de que venga un pajarraco mutante a picotear mis ojitos, pero primero voy a ir a buscar lo que quedo del botin que dejo caer Hailrake.

En el camino decido probar mi nueva habilidad de necromago. Total, cuerpos sin vida son lo que sobran. ¿Yo hice todo eso? Perdon, no me di cuenta. A ver, a ver… Jojo, puedo traer a la vida hasta tres cadaveres que me siguen como si fueran los cachorritos mas feos de todo el mundo, pero son extremadamente efectivos, como puedo comprobar cuando llego al monton de items de Hailrake y ellos se encargan de dar cuenta de cuanto enemigo venga a jorobar mientras examino con cuidado el botin. No hay nada del otro mundo, excepto una cota de malla que va a hacer un mucho mejor trabajo en evitar que algun bicho feo escriba un crucigrama en mi pecho.

Regreso a Lioneye’s Watch para vender los items que me sobraban y ya estoy listo para mi siguiente aventura. Pero mejor descanso un momento. Tengo la sospecha que detener a lo que sea que esta generando esa bandada de pajaros mutantes va a darme cierto trabajo.

Sera mejor que me acostumbre a mi estadia en Wraeclast.

(Continuara…)