DIARIO: Path of Exile - Parte 1

Pasen, pasen y descubramos juntos las desventuras de Jimmy The Jam, asesino exiliado en las depresivas y peligrosas tierras de Wraeclast.
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Por: Maximiliano Baldo

PATH OF EXILE – PARTE 1

Entrada triunfal

Asi que ahi estaba yo, brindando con mi empleador por un trabajo bien hecho. Nada del otro mundo. Es decir, nada del otro mundo para una Sombra como yo. Matar a alguien, ¿sabes? De algo hay que vivir, asi sea de la vida de los demas. Los tiempos estan dificiles. Pero parece que a mi empleador le importaba mas que la cosa se mantenga en secreto. Ningun problema, uno tambien tiene su integridad profesional. De mi boca no iba a salir ni una palabra… pero el desgraciado que me dio el trabajo queria asegurarse de eso, asi que mi sorpresa no fue tal cuando, tras beber de mi copa, desperte en un barco rumbo a la maldita Wraeclast. No por nada me llaman Jimmy “The Jam”. Me meto en cada jaleo…

Sin embargo, la experiencia me ha enseñado a apreciar lo bueno de cada desgracia. Wraeclast podria necesitar a alguien con mis… ah… habilidades. Si, podria empezar de nuevo alli, y luego buscaria la forma de regresar a mi ciudad y compartir mis pensamientos con el que alguna vez fuera mi empleador. Oh, si, seria una conversacion muy, muy aguda.

Claro que el naufragio del navio en el que me encontraba fue un predicamento, pero, que demonios, ya estabamos cerca de la costa. Y si acaso yo fui el unico sobreviviente de la tragedia, por algo sera. ¿No? Ver siempre lo positivo, eso es lo que hay que hacer. Al menos no estoy tan mal como ese pobre diablo que me llama desde aquella roca. No se ve nada bien; quiza por ese pedazo de madera que le sobresale del pecho. Él dice que no le atraveso ningun organo vital, lo que quiza fuera la garantia de calidad que el sujeto que estaba aparentemente muerto a su lado estaba esperando para regresar de entre los muertos y darle un mordisco a mi fugaz amigo. De repente, esa madera era la menor de sus preocupaciones… y una de las ultimas, tambien.

Por fortuna tenia una cuchilla de vidrio a mano, y tambien una gema para producir daño doble. No fue dificil para mi mano habil dar cuenta de aquella aberracion de la naturaleza, aunque tuve la certeza de que aquello era solo el comienzo. Un breve recorrido por la costa vino a confirmar mi teoria, con las arenas infectas de muertos que volvian a andar y una especie de cangrejo muy molesta, que posee la desagradable costumbre de atacar a distancia. Menos mal que se manejarme con el peligro.

Explore aquella zona de la costa, despachando energumenos que insistian en hacerme la estetica. Pude hacerme de algunos objetos de los caidos, entre ellos un casco viejo y un escudo estropeado. Poca cosa, pero mejor que nada. Tambien note que alcance suficiente experiencia como para subir de nivel. Bien, bien, veamos el Skill Tree y… ¡epa!

¡Caramba! Algo me dice que tengo un laaaaaaaaargo camino por delante. Decido aumentar mi velocidad de ataque. Prefiero golpear primero, ¿entienden? Por lo demas, procurare no apurarme y tomar las cosas con calmas. Primero, a buscar a algun otro humano que no tenga intenciones de ver como soy por dentro (literalmente).

Al fin divise las luces de lo que, por no encontrar una palabra mejor, llamare Civilizacion. Un pueblito, o al menos un refugio. Me dirigi raudo hacia alla, pero en el camino se me interpuso algo asi como doscientos kilos de masa muscular putrefacta y reanimada. Creo que esa cosa se llamaba Hillock, y la forma en que tenia clavadas algunas hojas cortantes me dio a entender que no iba a ser una platica formal lo que entablaria con ese monstruo. Por suerte tenia en mi cinturon una coleccion de pociones de salud, lo que me permitio regresar a Hillock al Otro Mundo. Dejo caer un lindo botin, entre lo que encontre un pedazo de armadura que debi identificar con uno de mis pergaminos magicos.

Al fin… entramos a Lioneye’s Watch.

Este lugar es… bueno, “deprimente” es lo primero que me viene a la mente, pero al menos hay humanos de verdad y hasta parece un lugar digno para echarse una siestita sin temer por la integridad fisica de mis extremidades. Una joven muchacha inmediatamente me llama la atencion. ¿Que hace alguien como ella en un lugar como este? Se llama Nessa e inmediatamente me dice que vio como convertia en tajos a Hillock, y que iba a ser mi habilidad asesina lo que me mantendria vivo en este lugar. Deja muy en claro que acepta mi presencia porque realmente no tiene una opcion mejor. Yo tenia razon, mis habilidades serian de utilidad en este sitio.

Inmediatamente me da un trabajito que nos puede beneficiar a todos: recuperar un cofre con medicinas de un naufragio en una costa cercana. Quiero salir a explorar el lugar; ver a que me estoy enfrentando excactamente; asi que anoto el recado para tenerlo presente. Es entonces que noto que ella me ofrece comercializar con items. Me viene perfecto, porque tengo mi inventario lleno de basura y no me vendria mal algo de oro. Pero entonces caigo en la cuenta de que no hay una moneda de cambio estable en este lugar, sino un sistema de intercambio de objetos donde los pedazos de pergamino y otros objetos menores son lo que para mejor o peor tendremos que llamar Moneda de Cambio. Es muy interesante darle a Nessa unas armaduras y armas varias y recibir a cambio un pergamino de identificacion y unos fragmentos de papel. Me doy cuenta que intentar ver las propiedades de algunos items literalmente me consumira mi dinero, lo que es una restriccion muy original. Tendre que tenerlo muy en cuenta.

A un lado de la muchacha hay un peculiar personaje con gorro de capitan; un tal Bestel. Al tipo le gusta la poesia, parece. No me cae demasiado bien, pero le tengo un poco de lastima. Dice que es el capitan de un barco que se fue a pique con todo y tripulacion. Pobre tipo. Habla maravillas de Nessa, diciendo que si acaso hay alguien en esta podrida isla que merece la salvacion, es ella. De repente siento que tengo muchas ganas de ir a buscar ese cofre con medicinas.

Luego me encuentro con Tarkleigh, que es el armero del lugar. Me agradece por regresar a Hillock al subsuelo y me ofrece una gema en recompensa. Uy, tiene una de Pulso Congelante. Me la llevo. Si hace calor, la uso en mi mismo. Luego veo sus existencias y me tienta un escudo mejor. Debo pagarle con uno de mis pergaminos de sabiduria (los de identificacion, o sea). De repente me doy cuenta del enorme valor que van a tener estos rollos de papel. Ojala no necesite ir al baño pronto.

Me preocupa el tema de las medicinas. Siempre es mejor prevenir que lamentar. Eso se los dice un asesino que fue drogado para hacerlo callar. Es evidente que no podre abandonar este lugar tan pronto como quisiera, asi que por ahora tendre que adaptarme a esta isla podrida. Medicinas, entonces… Hay que ir a buscar las medicinas.

Supongo que es tiempo de hacer conocer el nombre de Jimmy “The Jam” en este lugar.

(Continuara…)

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