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Hellbound es la dosis de shooter noventoso que estabas necesitando

Con nueva demo en Steam, Hellbound se perfila como un gran sucesor del gaming de una época

Todo lo bueno vuelve y al menos para los shooters noventosos, el presagio se cumplió. Dusk, Devil Daggers y Wrath: Aeon of Ruin son algunos títulos independientes inspirados en aquella vieja época en la que los juegos de disparos priorizaban el frenetismo del combate y el level design profundo por sobre todas las cosas. El que toma la antorcha ahora es Hellbound, un desarrollo argentino de parte de Saibot Studios (Doorways), publicado por Nimble Giant Entertaiment, también con sede en nuestro país. La apuesta del título va por ese lado, un shooter en primera y tercera persona inspirado en Doom, Quake y Serious Sam, pero con un estilo muy propio.

Diseño bien arcade, con contador de secretos, kills e items

Hellbound es un proyecto que arrancó de abajo. Con una versión gratuita llamada Hellbound: Survival Mode, lanzada en mayo de 2018, sus creadores buscaron la atención de los fans y unos meses después lanzarse a una campaña de Kickstarter, ¡que fue exitosa! De todas formas, Hellbound no hubiese sido el shooter ambicioso con modo campaña que planea ser hoy de no ser por el apoyo del Publisher Nimble Giant Entertaiment (ex NGD Studios). Tras un año de desarrollo, hoy podemos experimentar de primera mano una porción del juego gracias a una demo disponible en Steam.

El shooter de Saibot Studios nos pone en la piel de Hellgore, un gigantón de lo más rudo que pulveriza a todo aquel que se le cruza en el infierno. Es una experiencia de antaño con todas las letras, pero con controles cómodos y la inmersión propia de las últimas entregas de la saga que lo inspiran, como Doom (2016) y Serious Sam 3.

La demo que está en Steam es corta, pero es un buen panorama de lo que podría ser la experiencia gobal.  Hay chances de que tengas que darle algunos intentos para terminarla porque algunas porciones tienen dificultad elevada. Si jugaron Hellbound: Survival Mode, recordarán que nos metía en una arena amplia a defendernos de oleadas cada vez más grandes de enemigos. El Modo Campaña repite estas situaciones, con demonios y gigantones infernales lanzándose a nosotros al mejor estilo Serious Sam. Sin embargo, también tiene secuencias más compactas en las que el nivel se torna más claustrofóbico y esquivar se hace difícil. Tendremos que tener ojos en la espalda y los sentidos bien afilados para localizar los enemigos rápido y vencerlos a disparos antes de que nos liquiden de unos pocos tiros.

Splash! Baño de sangre

El diseño de niveles me remitió directamente a Quake II. Pasillos con recovecos que revelan secretos y que al final todo se conecte. Se nota que la filosofía de diseño apunta a que no nos detengamos nunca, que disparemos, esquivemos, avancemos y, de pasada, descubramos un secreto. Están escondidos, pero no de una forma en la que interrumpan el fluir de la experiencia.

A diferencia de otros shooters modernos que se inspiran en experiencias de los 90s, Hellbound tiene pocas interacciones, que también tienen su tinte clásico. Buscar llaves de colores, accionar switches y encontrar atajos que hacen el ir y venir más fácil, todos son elementos del gameplay posicionados para no bajarle el ritmo al juego. En otras palabras, el núcleo del juego es el shooting y aunque esto puede sonar a que el juego es vacío, la demo no trasmitió esa sensación. Habrá que ver la versión final para juzgarlo, pero todo apunta a que balancearán bien la exploración y el combate con una narrativa escasa, por lo pronto sin historia.

La apuesta por un apartado gráfico moderno lo diferencia de otros juegos del mismo estilo, como los mencionados al inicio de la nota. Teniendo en cuenta que el trabajo es de un equipo indie pequeño, lo logrado está a la altura, quizás no tanto en lo que respecta a dirección de arte, pero si en cuestión de detalles y ambientación de escenarios. Nos sentimos en el mismísimo infierno.

Los enemigos explotan, ¡como en los viejos tiempos!

Hay poco que reprocharle a Hellbound en base a este primer vistazo. El modo tercera persona no se siente tan pulido y, de hecho, hasta es incómodo por cómo se comporta la cámara, que nos dificulta ver puntos clave del nivel. Las secciones de plataformas se sienten toscas en relación a todo el resto de la exploración y hasta es difícil entender si Hellgore puede saltar en una zona dada o si es un pozo hecho para caerse y no avanzar por ahí. Son pequeñas cuestiones entendibles de una demo, sobre todo cuando Saibot Studios ya comunicó que están aplicando los cambios sugeridos por su comunidad de fans.

Todo el compendio termina complementado por una banda sonora pegadiza que convierte a la experiencia en adrenalina pura. Hellbound respira el aire de los shooters de antaño, pero se notan los toques del diseño moderno. Ahora solo queda esperar con ansias a la versión final, que llega a Steam en 2020.

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