Análisis

ANÁLISIS | Fast and Furious Crossroads fundió motor

Rápido y Furioso debe haber sido el desarrollo de este título de Slightly Mad Studios porque no dejó lugar para ideas.

La tradición de los juegos basados en películas dicta que tienen que ser malos. No es por entrar en polémicas innecesarias, pero por más cariño que le guardes al juego de SEGA de la peli de los Power Rangers, lo único que lo mantiene vigente en tu memoria es la nostalgia. ¡Es más! Me atrevería a decir que el único juego basado en una película que vale la pena es la mesa de pinball de El Último Héroe de Acción, pero ya me estaría desviando del tema. Hoy estamos acá reunidos para hablar de Fast and Furious Crossroads, el nuevo juego basado en la exitosísima franquicia de Universal, el cual se queda sin nafta antes de llegar siquiera a la línea de largada.

Fast & Furious Crossroads - Official Launch Trailer | PS4

Fast and Furious Crossroads es un experimento transmedia de la saga Rápido y Furioso, que hace tanto las veces de spin-off, como de conector con lo que será la novena película de la saga a estrenarse en 2021. Contando con algunos de los personajes más icónicos de la serie y haciendo referencia constante a sucesos de la historia, este juego nos invita a encarnar a un grupo de conductores que se enfrentarán a la amenaza más hollywoodense posible: la primera mafia de piratas del asfalto de la historia, la cual extiende su brazo criminal por todo el mundo. Cómo si se tratara de los Templarios en Assassin's Creed, pero sobre ruedas. Es verdad que esto puede sonar ridículo en un principio, pero cuando recordamos que La Roca desvió un torpedo con sus manos en una de las últimas películas, nos acomodamos rápido a la idea.

Buscando guardar las formas, todo lo relativo a la cinematografía del juego tiene un paralelo directo a la edición de sus películas y el variado cast de nuevos personajes encaja a la perfección en el canon, por más que su actuación de voz deje bastante que desear. Este detalle podría ser menor, si no fuera porque es uno de los tantos aspectos donde Fast and Furious Crossroads falla. ¿Por qué empiezo por entonces por sus paralelismos a una producción en la gran pantalla? Porque tal vez sea lo único que rescato de esta experiencia.

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Fast and Furious Crossroads es un desarrollo de Slightly Mad, un estudio cuya trayectoria está basada únicamente en juegos de carreras. Como si esto fuera poco, desde 2019 pasaron a ser una subsidiaria de Codemasters, que cuenta con una extensa y variopinta lista de juegos en su haber, pero la gran mayoría son de carreras, siendo la frutilla de la torta la aclamada saga F1. Es por este motivo que cuesta entender como uno de los principales problemas del título sea la conducción.

Dejando de lado lo poco atractivos que son los autos que controlamos - lo que es una lástima ya que la única cámara con la que contamos es la vista posterior de los vehículos - ninguno se maneja bien. Las camionetas se sienten más ágiles que los autos de competición, los Muscle Cars son pesados como un tren de carga y nunca terminan de ofrecer una sensación de velocidad, agarrar bien una curva es una lotería y el freno de mano es directamente el botón de “empezar a girar como trompo”. Tal y como si un plataformero contará con un personaje poco habilidoso, todas las acciones que nos sugiere el título se vuelven un suplicio cuando nuestros bólidos son incontrolables.

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Y cuando no son incontrolables, manejarlos no es divertido. El diseño de misiones de Fast and Furious Crossroads es anticuado y completamente aleatorio. Cómo si el estudio no se hubiera puesto de acuerdo en hacer un título de carreras, un arcade de acción, o un simulador de conducción urbana. Mientras que el trailer nos prometía saltos temerarios por acantilados, persecuciones a vehículos gigantes y batallas contra jefes, la realidad es que se siente más como si estuviéramos haciendo mandados en un GTA, sin la parte de bajarnos del coche. Cuando estemos en los mapas más abiertos vamos a encontrar una aceptable variedad de situaciones con las que podemos interactuar como obstáculos, rampas y objetos a chocar. Contradictoriamente, por momentos nuestros objetivos son conducir de la manera más correcta posible. Después, fuera de las carreras callejeras, todo es un vaivén entre perseguir y ser perseguido.

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Acá es donde Fast and Furious Crossroads se vuelve más entretenido. Cuando más que correr contra nuestros adversarios nos toca pelear con ellos, como si se tratara de un beat’em up de autos. Pudiendo embestirlos por detrás o de costado, si nuestro vehículo cuenta con esa habilidad, podemos sacarnos autos de encima en secuencias que se asemejan a la acción de las pelis. Utilizando la cruceta cuando el juego nos lo permita, podemos saltar de un personaje a otro para aprovechar las habilidades de cada auto o conductor y si nos ponemos poco exigentes, podemos llegar a divertirnos. Lamentablemente la suspensión de incredulidad no es hidráulica y cuando vemos que absolutamente todos los autos enemigos son iguales, los escenarios de estos tramos son estériles y los jefes carecen por completo de imaginación cuando no son directamente injustos, el disfrute se queda sin nafta rápido.

Hacer una lista de los errores del juego ya calificaría más de alevosía que de análisis. Los autos no cuentan con modelo de daños, los personajes parecen versiones bootleg de sus contrapartes humanas, sus escasas treinta misiones duran menos que las cinemáticas que las interconectan y lisa y llanamente, se ve feo. Para colmo, la frustración de repetir algunos segmentos atenta contra la voluntad de rejugabilidad y un modo multijugador donde encarnamos a héroes, villanos o policías no termina de enamorar por culpa de la inestabilidad del matchmaking.

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Fast and Furious Crossroads es difícil de recomendar hasta para fanáticos, ya que no logra justificar su precio de sesenta dólares al parecer un juego de la generación pasada. Comparación poco justa, dicho sea de paso, ya que la séptima generación de consolas contó con exponentes de carreras como Split Second o Blur los cuales sin ser joyas, aportaban ideas que le podrían haber quedado bien al juego de Toretto y compañía. Uno no quiere hablar mal del trabajo de un grupo de desarrolladores, pero en resumidas cuentas, no se nota ningún tipo de esfuerzo detrás de este título. Quizá la maldición de los juegos de películas algún día se rompa, pero esta entrega de Rápido y Furioso no da ese paso hacia adelante ni pasándolo a nafta.

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FAST AND FURIOUS CROSSROADS

07/08/2020 (PS4, XONE, PC)
3.0

Jugué Fast and Furious Crossroads en PC y me llevó alrededor de seis horas por tener que repetir más de una vez algunas misiones. Podría haber tomado menos y eso hasta hubiera sido mejor. Volver a jugarlo no está en mis planes.

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