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Warcraft II: Cumple 24 años ¿la primera obra maestra de Blizzard?

El origen del mundo (de Warcraft).

En el principio había sólo Westwood. A mitad de los años noventa, seguido de la revolución de PC Gaming, provocada casi en solitario por id Software y su bestia, empezaron a aparecer nuevos tipos de juegos y géneros, que avivaba la imaginación de los gamers y desarrolladores por igual. Un género en particular, creado por Westwood con el juego Dune II, tomó al mundo por sorpresa. 

Se trataba del RTS —Real-Time Strategy—, un género que por ese tiempo no había hecho mucho recorrido, pero ya estaba llamando la atención gracias a Westwood, que había creado los mayores exponentes y Blizzard, que hasta ese momento eran conocidos por Rock n' Roll Racing y The Lost Vikings. En esos años pasaron de ser Silicon & Synapse, Inc. a Chaos Studio, y poco tiempo después, con la adquisición de Davidson & Associates, se transformaron en Blizzard Entertainment, Inc. y lanzaron de Warcraft: Orcs & Humans.

Este primer Warcraft estaba muy lejos de ser perfecto, pero más allá de sus problemas, tenía una gran personalidad, y más importante aún, mostraba un gran potencial. Este proyecto marcó un camino para Blizzard, y la competencia con Westwood y su Command & Conquer, generó una "fiebre" por los RTS que benefició a ambos estudios, y al género en su totalidad, que se volvió tan popular como los FPS, y le daban una salida a los jugadores que buscaban un tipo de juego de PC un poco más sesudo.

Warcraft II introdujo cosas como "fog of war" al género

Pero esto generó otra grieta. Los que estaban con Westwood y su mundo de guerra futurista, y los que se alineaba con el novedoso mundo de fantasía de Warcraft, en el conflicto entre Horda y Alianza. Pero la verdad que había para todos los gustos, porque mientras que Westwood tenía sus historias ridículas —que luego se volverían mucho más detalladas y populares con Red AlertWarcraft iba por otro lado, había empezado casi como un fan fiction de Tolkien, como cualquier mundo de fantasía estándar. Pero la diferencia entre ambos, es que Blizzard se tomaba muy en serio la historia y el mundo que estaba construyendo, lo que les permitió ir expandiendo cada vez más y más, al punto donde alguna vez tuvieron suficiente Lore para llenar un mundo abierto con él. Y si podemos decir algo más, la película de 2016 estaba basada en los eventos del primer juego.

Pero en ese momento, pleno 1996, no era la historia lo que le daba que hablar a los gamers, sino la jugabilidad. Blizzard había aprendido importantes lecciones del primer juego. Las primeras misiones eran sumamente fáciles en ambos bandos, para introducir a los jugadores principiantes sin ahuyentarlos, pero para cuando llegaban las últimas misiones, se pedían un montón más de esos mismos jugadores. Para triunfar era necesario mantener un buen orden de su economía, sus ejércitos y sus investigación de hechizos. Todo esto, jugando contra tres o cuatro ejércitos enemigos.

El juego estaba repleto de detalles que le daban vida.

Pero Warcraft II si era algo era balanceado. Capaz el juego mejor balanceado de todos, y algo que Blizzard intentó mantener en sus próximos juegos, porque se dieron cuenta que esa era la clave para perdurar. Cualquier juego podía tener una buena impresión por sus gráficos o mecánicas novedosas, pero lo que le iba a dar durabilidad era el balance, porque era esto lo que les permitía a los jugadores experimentar, y probar un montón de posibilidades, sin perder la diversión.

Además, la personalidad del primero se había trasladado perfectamente al segundo, y era aún más notoria, con excelentes detalles como clickear varias veces en una unidad para que se impaciente y cada vez diga cosas más graciosas, o misiones suicidas que eran sumamente divertidas de jugar. Warcraft II no era solo un juego de estrategia como Full Throttle no era solo una aventura gráfica. Había algo más detrás, una maestría en la construcción y un amor por lo que hacían que los gamers notaban y apreciaban.

"Eto se va decontrolaaaa" - Gul'dan

Warcraft II hoy es importante por todo lo que generó después. Sin este título no hubiera habido StarCraft, y mucho menos un World of Warcraft. Además, le dio entrada a Blizzard a la mesa de los grandes del momento, como LucasArts, id Software, y el mismo Westwood. Pero esta secuela fue tan buena en sí misma, que merece ser recordada como lo que fue, un excelente título de estrategia cuando el género estaba en su infancia, y que fue tan influyente, que muchas de las cosas que vieron la luz por primera vez en ese juego, aún se continúan utilizando hasta el día de hoy. Su éxito es solo comparable con el primer Starcraft, que en cierta medida, hizo eco de la revolución que fue Warcraft II en su momento.

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