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Nieve, mechas y monstruos gigantes: Lost Planet llegaba la occidente hace 13 años

Uno de los caballitos de guerra más grandes de Capcom al comienzo de la generación pasada, hoy olvidado

La pasada generación de consolas fue muy diferente a las demás para los desarrolladores japoneses. Como de este lado del mundo el género que más triunfaba era el de shooters explosivos y épicos, ya sea en primera o tercera persona, los titanes del gaming japonés buscaban maneras de que sus juegos resultaran atractivos para ese público que a simple vista parecía amar esos juegos carentes de color. La frase “queremos apelar a un público mundial y no solo a Japón” era repetida al infinito, y ese tipo de mentalidad trajo juegos que quedaron abandonados en aquella séptima generación, como Lost Planet.

Lanzado por Capcom en diciembre de 2006 en Japón y en enero de 2007 en Occidente, Lost Planet fue inicialmente un exclusivo de Xbox 360 al igual que la serie Dead Rising. Eventualmente, el juego llegó a Playstation 3 y PC, donde esta última plataforma incluso ofrecía la posibilidad de jugar multijugador contra usuarios de Xbox 360. Lost Planet era una de las grandes apuestas de Capcom para la generación de consolas que recién arrancaba y fue una clara muestra de que la compañía ya no miraba exclusivamente al público japonés a la hora de desarrollar sus juegos.

Este primer Lost Planet combinó elementos claves para tratar de satisfacer a los jugadores occidentales sin dejar de lado a ese público japonés. El juego es un shooter en tercera persona, donde nuestro protagonista Wayne despierta con amnesia en el hostil planeta E.D.N. III y en el proceso de vengar la muerte de su padre a manos de una de las criaturas indígenas del planeta, descubre una conspiración que involucra a la compañía a cargo de la colonización de E.D.N. III. Esta historia fue el aspecto del juego peor recibido, porque mostraba una falta de personalidad y giros narrativos confusos e innecesarios.

Por suerte, la jugabilidad compensaba por esa floja historia. Si bien Lost Planet utilizaba elementos propios de los shooters occidentales, como el límite de dos armas, eran las claras influencias japonesas las que lo hacían un juego entretenido. Los Akrids gigantes, esas criaturas propias del planeta que servían de jefe de cada nivel, recordaban a juegos como Monster Hunter. El manejo de la energía térmica para no morir congelado daba la sensación de un juego con influencias de arcade. Y, por supuesto, el uso de los mechas le terminaba de dar una pincelada fuertemente japonesa.

La nieve era un aspecto muy importante del juego.

Quizás un poco por haber salido tan temprano en la nueva generación, Lost Planet fue un éxito lo suficientemente grande como para asegurar una secuela. Si bien este Lost Planet 2 no fue tan bien recibido como su predecesor, la serie todavía continuaba con la frente en alto. Con el tiempo llegó una tercera entrega, un spin-off para portátiles de Nintendo y hasta charlas para una película Live Action. Sin embargo, como ya queda claro hoy en día, Lost Planet se quedó en el camino y después de Lost Planet 3 la serie fue prácticamente abandonada.

El modo multijugador era sorprendentemente popular

Capcom, al igual que muchos otros estudios japoneses, tuvo años complicados en la pasada generación de consolas. Al alejarse de estéticas y filosofías de diseño japonesas con el objetivo de capturar al público occidental, sus juegos terminaron sufriendo más y más. Cuando Lost Planet 3 salió al mercado, era difícil trazar los orígenes a ese primer juego que mezclaba mentalidades japonesas y occidentales. Con el tiempo el estudio aprendió la lección y en estos últimos años podría decirse que estamos en un renacimiento del gaming japonés, con Capcom a la cabeza. Pero antes de esto, muchos juegos quedaron en el olvido. Lost Planet, que al principio era una gran apuesta de Capcom, terminó siendo uno de ellos.

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